Uno de los perfiles más olvidados pero que mayor peso tiene dentro del proceso de conservación de la cultura dentro de un museo es el de conservador. El conservador es esa figura que pasa de puntillas, casi desapercibida, dentro del edificio pero cuya labor es imprescindible para la buena conservación de las obras. Sin ellos, la mayoría de las obras ya habrían sido pasto de los años, de su deterioro irreversible y sólo podríamos haberlas conocido vía fotografía. O incluso, ni eso.

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