Etiqueta: clásico

‘El Lago de los Cisnes’ y ‘El Cascanueces’, dos clásicos ineludibles, en el Teatro Nuevo Apolo

Dos títulos con peso propio: ‘El Lago de los Cisnes’ y ‘El Cascanueces’. Un escenario: el Teatro Nuevo Apolo. Contar con dos piezas clásicas del ballet se convierte en una cita ineludible en la agenda cultural.

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Los clásicos Disney reconvertidos en obras de arte

Seguramente estemos cansados de ver cientos de veces a las princesas Disney de mil maneras distintas: como verdaderas top models en portadas de revistas de moda, disfrutando de su San Valentín más cerdo o dándose de bruces con la realidad del s.XXI, pero nada es comparable al trabajo que realizó Thomas Kinkade. Considerado el pintor estadounidense más vendido y cuyas colecciones volaban “literalmente” de las galerías y casas de subastas, además de ser todo un maestro en la técnica del claroscuro, con la que dotaba de volúmenes y espacios bucólicos a sus cuadros. Su trabajo se basaba en la creación de escenarios imaginarios que consiguieran atraer y provocar en el espectador multitud de sensaciones, pero ninguna de sus series pictóricas dejó al público tan impactado como la colección ‘Disney Art’, con la que consiguió sorprender al público y crítica.

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Películas de Dominio Público para ti

¿De qué hablamos cuando nos referimos a películas de dominio público? Son aquellas cuyos derechos o copyright, han vencido tras largos años y no se han renovado, bien porque ya eran demasiado viejas o porque las productoras no estaban interesadas. Hay miles de películas que han pasado a ser patrimonio cultural, todas recogidas en la página web archive.org, libres de derechos y subidas legalmente para ser dercargadas de forma gratuita. El banco reúne un total de 5.000 películas (comedia, terror, cine de culto, mudo, Noir…) y los seguidores de Charles Chaplin están de enhorabuena porque podrán disfrutar de sus primeros cortos y de la película ‘El Vagabundo‘. Estos son algunos ejemplos:

‘Metrópollis’ (Fritz Lang, 1927)

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‘La parada de los Monstruos’ (Tod Browning, 1932)

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‘Los 39 escalones’ (Alfred Hitchcock, 1935)

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‘El último hombre sobre la tierra’ (Ubaldo Ragona, Sidney Salkow, 1964)

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También podemos ver grandes joyas del cine en YouTube para disfrutar del glamour de Hollywood en su época dorada, clásicos que, fuera del dominio público, son de visionado obligatorio. Desde Malatinta recomendamos:

‘Rebeca’ (Alfred Hitchcock, 1940)

rebecaUn clásico ente los clásicos del maestro del suspense, la frase entre las frases “Anoche soñé que volvía a Manderley.” Fue su despedida, la última película rodada en inglaterra, después llegaría Hollywood. Ese año ganó el Oscar convirtiendo a ‘Rebeca’ en una de esas joyas que desearías ver una y otra vez. Los años no pasan, podría ser estrenada mañana en cualquier festival de cine europeo de prestigio y causaría el mismo impacto. La utilización de la luz y la atmósfera de la casa de ‘Rebeca’ son una auténtica delicia. José Luis Garci describió la película como un cuento de hadas en tres actos; la primera parte una divertida comedia; la segunda nos introduce en Manderley, en la atmósfera de tensión que se respira y va creciendo a medida que avanza el film; y por último el juicio, el desenlace final, donde nos dan todas las explicaciones.

Maximilian De Winter (Laurence Olivier) aristócrata inglés, dueño de Manderley y viudo de la difunta señora De Winter (Rebeca) visita Montecarlo y conoce a una joven sin nombre (Joan Fontaine), que es el extremo opuesto a su anterior mujer. Entre ellos surge el flechazo y se casan en un arrebato. Evidentemente ella es de clase baja, es una chica humilde, algo modosita, nada creída, un poco frágil… Y sin comerlo ni beberlo, comienza a ocupar el papel de esposa y a vivir a todo lujo en Manderley, siempre bajo la sombra de la antigua señora De Winter, la perfección hecha persona, la clase, la verdadera dueña. Cuando la antigua Señora De Winter (Rebeca) vivía en la casa, hacía las cosas mil veces mejor que ella. Y para que a la Fontaine no se le olvide, el ama de llaves (Judith Anderson, perturbadora y espectacular) está allí para recordárselo en cada detalle. “La señora lo hacía así… la señora lo hacía asá…” que te dan ganas de mandar a la señora a freír espárragos. A todo esto, el señor De Winter esconde algo que tiene que ver con la misteriosa muerte de Rebeca.

‘Recuerda’ (Alfred Hitchcock, 1945)

recuerdaLa fascinación de Hitchcock por el psicoanálisis de Freud y el surrealismo, convergen de forma magistral en ‘Recuerda’. Tanto es así que, el mismísimo Salvador Dalí, diseñó el famoso sueño del protagonista, una de las escenas más recordadas. La película es un mar de dudas e intrigas por las cuales debemos movernos casi con los ojos vendados: ¿Quién es ése hombre con el bello rostro de Gregory Peck? ¿De dónde viene? ¿A qué se dedica? ¿Qué hizo y qué le atormenta? Él no sabe las respuestas, tú menos aún, que te sientes como la Bergman, enamorada hasta las trancas de Peck, a pesar de haber sido acusado recientemente de asesinato. Con una confianza ciega, ella trata de salvarlo de las autoridades con ayuda del psicoanálisis, porque a él le dan venazos y pampurrias cada dos por tres, se pone malo, le cambia hasta el ánimo. Hitchcock no era especialmente partidario de los flechazos a primera vista en el cine. Pero también es difícil resistirse a los encantos de un chulazo. Un chulazo que duerme en el piso de arriba, un chulazo con la clase, la espalda, la sonrisa, la nariz y los ojos de Gregory Peck. Por eso la Bergman se levanta a media noche con la excusa de ir al baño (o lo que sea), pasa por delante del despacho de Peck y contempla en silencio la luz que escapa por debajo de la puerta, la luz que confirma que aún está despierto. Ahí es cuando a ella la tiemblan las canillas, se encuentran en un apasionado abrazo, se funden en un beso de tornillo, y por sus ovarios, éste hombre es inocente de todo cargo.

‘El apartamento (Billy Wilder, 1960)

apartamantoUna obra maestra, una genialidad, una película imprescindible. Con gran sentido del humor y dotada de una extraña tristeza que tiene que ver con el inicio de la década de los 60 y la vida frenética de Nueva York, es una tragicomedia sobre el ser humano y éso que llamamos soledad. Si conocemos a Woody Allen por ser un romántico empedernido tras toda esa capa de cinismo, es porque antes hubo otro; Billy Wilder y su apartamento. Un apartamento que pertenece a Jack Lemmon y del que apenas hace uso. De momento no es más que un eslabón en una empresa de seguros y su mayor deseo es conseguir un ascenso. Obligado a prestar el dichoso apartamento a sus jefes (todos con amantes secretas), no tiene ni idea de que, la simpática ascensorista que empieza a hacerle tilín, sale con uno de ellos. En esta aventura romántica que destila ternura, también nos acompaña Shirley MacLaine, que está enamorada de un canalla y cansada de ser su entretenimiento. La película tiene escenas divertidísimas; cuando Lemmon organiza la agenda o el baile que comparte con una desconocida ‘mejilla con mejilla’ en un bar el día de Navidad. ¿Y qué sucede cuando el protagonista disfruta al fin de su apartamento? Que vemos a un Jack Lemmon frente a un plato de comida precocinada sin más compañía que el televisor.

Que la fuerza te acompañe

El seudónimo que esconde la identidad real del artista más original de la galaxia, es Travis Darden, un gran conocedor del arte antiguo y un enamorado de la cultura popular contemporánea. Habiendo estudiado en la Escuela del Louvre, el artista visitó por primera vez el Museo de París y tomó fotografías de las estatuas más destacadas. La idea era reunir dos mundos distintos partiendo de la composición de seres mitológicos tan conocidos como los Centauros o los Sátiros (mitad hombre, mitad animal). Pero en realidad nos encontramos ante todo un acierto, ya que no es la primera vez que comparan el universo de ‘Star Wars’ con la mitología griega. Sin ir más lejos, el equipo de la saga, ve similitudes entre el joven Anakin Skywalker y el bravo Aquiles.

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Para tener éxito en este esfuerzo, empleó la técnica digital y un modelador 3D para rediseñar las cabezas de las estatuas. Más tarde, para conseguir que las caras encajaran en los cuerpos, fabricó una textura de imitación similar al mármol. Así es posible creer que la máscara de Darth Vader fuera tallada hace siglos, quizás en una galaxia muy, muy lejana. Como diría Yoda «Mucho que aprender todavía tienes»

El episodio VII (‘Star Wars: El despertar de la fuerza‘) llegará a nuestros cines el 18 de Diciembre con J.J. Abrams de máster, moviendo las fichas del tablero de ajedrez. En esta nueva entrega, al igual que las oscuras golondrinas de Bécquer, volverán los veteranos Harrison Ford (Han Solo), Mark Hamill (Luke Skywalker), Carrie Fisher (Leia Organa), y Peter Mayhew (Chewbacca).

Traíler Episodio VII. ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’

James Dean, el icono cultural que nunca muere

Allá por 1962, cuando el fulgor de Marlon Brando comenzaba a desvanecerse y la prensa le atacaba sin piedad, respondió a una serie de preguntas en una entrevista:

“—¿A qué se deben, según usted, sus grandes éxitos?
—Quizás empezó mi suerte al actuar ante las cámaras de forma distinta a los demás.
¿De todos los actores salidos del Actor’s Studio, cuál es, a su juicio, el mejor?
—Sin duda alguna James Dean.”
¿La regla principal de su vida?
—Vivir de cualquier manera, sin regla alguna.”

Por entonces Jimmy ya había fallecido en una accidente de carretera a bordo de su “Littel Bastard“, tal y como apodó al Porsche 550 Spyder del que se enamoró perdidamente. Gran admirador de Brando y Montgomery Clift, actores que destacaban por interpretar a personajes complejos y torturados, fue Cal Trask en ‘Al Este del Eden‘ (Elia Kazan, 1955), Jim Stark en ‘Rebelde sin causa‘ (Nicholas Ray, 1955), Jett Rink en ‘Gigante‘ (George Stevens, 1956), y aunque sólo hizo tres películas y murió antes de cumplir los 25 años, su talento áspero y único lo catapultó al estrellato y a la categoría de icono cultural internacional. Pero también se dijeron muchas otras cosas que no tenían nada que ver con Jimmy; que si era gay, que si era drogadicto, que si le gustaba derrochar, que si era un suicida, que si su coche estaba maldito (casualidades de la vida, para sumar más drama a la tragedia, grabó un anuncio concienciando a los jóvenes de que respetasen los límites de velocidad) y que ‘Rebelde sin causa’ también estaba maldita porque Natalie Wood y Sal Mineo murieron jóvenes y en extrañas circunstancias. Como muestra de su popularidad, existen millones de “fan art” creadas por seguidores y artistas.

Todo el mundo conoce a James Dean, el chico introvertido e inconformista que abre la boca cuando no debe y dice lo primero que le viene a la cabeza. Es impactante buscar sus películas en IMDb y ver rostros ancianos en el reparto de ‘Al Este del Eden’ a excepción de uno. Para ponernos un poco en situación, nos remontaremos a las audiciones que Kazan llevó a cabo para seleccionar al personaje de Aron, el mellizo de Cal. El papel se lo disputaban Richard Davalos (finalmente elegido) y Paul Newman, y en la prueba les piden a ambos que miren por encima de la cámara, a lo que James Dean responde “¿Te refieres al condenado objetivo?” y Paul Newman le dice que es un maleducado antes de estallar en risas.

Dean participó en varios anuncios y programas para la televisión antes de conseguir su primer papel en una película, lo que siempre había deseado, después de frecuentar cada noche los cafés y restaurantes donde la gente del cine solía reunirse. Allí cenaba junto a sus amigos en el Villa Capri para devorar trozos de pizza sin apenas un dolar en el bolsillo, siempre en un esquina apartada, alejado de los actores de verdad para no molestar, lugar que siguió ocupando una vez convertido en estrella. En uno de sus primeros trabajos, le dieron un papel muy pequeño sin diálogo en una presentación del Studio one de la CBS de Ten Thousand Horses Singing protagonizada por un jovencito John Forsythe (‘Dinastía’). Dean se las ingenió para sacar algo del papel. Primero dice “sí” en el mostrador. Y una vez en el ascensor, Jimmy dice al ascensorista a qué piso van. La reacción de John Forsythe hacia Dean es desternillante, sabiendo que no tenía diálogo y que aquello era TV en directo.

Sus Ray-Ban, el cigarillo colgando de la comisura de la boca al más puro estilo beat con un aspecto desenfadado, con una actitud dispersa de mirada perdida, dubitativa, misteriosa dijeron (esto último debido a su miopía y a nada más, acudía a las audiciones de las cadenas ABC y CBS sin ver un pijo), ha sido emulado por otros actores en fotografías y en la pantalla; desde la burda imitación de Justin Bieber en una sesión de fotos (aunque comparar a Robert Pattinson y a Luke Perry con Dean también tenga delito) hasta la reencarnación más fidedigna en lo que refiere a físico de James Franco. 

Lo que nos lleva a creer que la imagen ha sido distorsionada hasta convertirla en un producto o, venidos al caso, en una feria de entretenimiento y morbo. Son muy bonitas y épicas las frases de “Sueña como si fueses a vivir para siempre y vive como si fueses a morir hoy” o “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver.” Hay gente que se tatúa la frase en la espalda y eso está muy bien. Pero un hombre que firma un seguro de vida no es un suicida o un rebelde sin causa. Quizás su mayor rebeldía fuera ser más listo que el hambre o pelearse hasta la última línea de un guión (o hacerse notar en aquel canal televisivo para aprovechar al máximo la pequeña escena que le habían dado). Quizás fue no actuar como los demás, al igual que Brando y Monty, o que le gustara Billie Holiday, cuando todo el mundo creía que era un amante del Rock.

Jimmy destilaba pasión por todo aquello que sus manos eran capaces de alcanzar y moldear. Sus aficiones e intereses eran muy diversos y eclécticos, su energía creativa encontraba válvulas en todas partes. Estudió baile moderno, escribía poesía, tocaba los bongos y la flauta dulce, y aunque interpretar fue siempre su principal pasión, le encantaba dibujar. Lo que sí está claro es que da igual que pasen mil décadas y vengan nuevas generaciones, siempre termina siendo ese espíritu indomable que los jóvenes admiran. Por suerte nos quedan sus películas, interpretaciones que no se pueden manipular de ningún modo. Y al revisionarlas una y otra vez, el icono sigue vivo, eternamente joven, eternamente Dean.

Dibujos de James Dean. Vía jamesdeanfan.blogspot.comHeritage Auction GalleriesHeritage Auction GalleriesHeritage Auction Galleries

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Alice in Wonderland (1903)

La primera versión del cuento de Lewis Carroll fue dirigida en 1903 por los pioneros del cine británico Cecil Hepworth y Percy Stow. Destacan, aunque limitados por la época, los efectos especiales de esta película de la que sólo se conoce una copia del original. El British Film Institute ha restaurado parcialmente la película.

 

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