Durante la época griega se erigieron numerosos monumentos dignos de ser vistos en aquel entonces. Como potencia mundial, los griegos llegaron hasta las mismas puertas de la India extendiendo todo su poderío militar y llevando la civilización occidental más allá de todo lo conocido hasta entonces. Durante el período helenístico se construyeron obras de gran envergadura y se realizó una lista con aquellos monumentos que llamaban la atención, recogiendo así las famosas siete maravillas del mundo. Cada una de ellas tenía algo especial para ser visitada y se puede decir que sirvieron de propaganda para ensalzar las capacidades del pueblo griego y su importancia política y militar frente a otros reinos. En la actualidad, se elaboró una nueva lista con las 7 maravillas del mundo contemporáneo que deja fuera muchas e importantes obras arquitectónicas que merecerían un hueco y ampliar ese listado de 7 a 20 o alguna más. Entre ellas, hay algunas que son verdaderas joyas para visitar.

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Atravesando el río Neretva se encuentra uno de los monumentos más importantes de Bosnia-Herzegovina. El Puente Viejo de la ciudad de Mostar fue construido bajo el impulso del Imperio Otomano en el siglo XVI y terminado en el siglo XVII cuando se edificaron las dos torres que lo flanquean. A pesar de ser derribado en el año 1993 durante el conflicto bélico que vivió Yugoslavia fue reconstruido para simbolizar la unión de dos culturas que han vivido juntas durante siglos, la cristiana y la musulmana, a pesar de las diferencias que las arrastraron al enfrentamiento, después de la expulsión de los serbios, y que aún quedan latentes entres sus habitantes.

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En la ciudad de Djenné, en Malí, se encuentra uno de los monumentos más sorprendentes realizados en barro. Como si de un zigurat de la Antigüedad se tratase, la mezquita de esta ciudad africana es uno de los edificios más conocidos de todo el continente y una de las más grandes realizadas con ladrillos de barro cocidos al sol. Fue construida en el siglo XII cuando el sultán Kunburu se convirtió al Islam, junto a su palacio y residencia oficial. En el siglo XIX fue mandada demoler por el líder local Seku Amadu para construir otra menos ostentosa. En el siglo XX, con la ocupación francesa, se decidió demoler esta construcción para volver a levantar una nueva acorde con la original del siglo XII, respetando el basamento de 3 metros de altura sobre el nivel del suelo sobre el que se levanta y unas espléndidas torres que recuerdan en carácter defensivo del monumento en caso de ataque.

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Desde el desierto de Cholistán es posible apreciar la silueta en el horizonte del fuerte de Derawar. Esta imponente construcción fue mandada levantar en el siglo XVIII por Rai Jajja Bhatti y actualmente contiene los restos mortales de los miembros de la familia Abbasi que es la actual dueña del recinto. Los 40 bastiones que alberga la muralla alcanzan los 30 metros de altura y de distribuyen a lo largo de los 1500 metros de longitud que conforman su circunferencia. Un coloso sorprendente y poco convencional que incluso algunos ciudadanos de Pakistán no conocen su existencia.

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Cerca de la ciudad de Jaipur se encuentra una de las construcciones más complejas y más originales de toda la India. Se trata de un aljibe, Chand Baori, edificado en el siglo IX y que más que albergar agua parece un laberinto sin fin. Está diseñado con forma de pirámide invertida y aloja 13 pisos que van descendiendo en profundidad hasta alcanzar los 20 metros de altura. Para poder ir accediendo a cada uno de esos pisos se distribuyen diferentes escaleras que llegan a contener algo más de 3.500 escalones en su totalidad. Toda una maravilla de la ingeniería civil que convierte un simple pozo en una obra maestra.

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También en la región de Rajastán, a lo largo del perímetro de los montes Aravalli, se extiende la espectacular fortaleza de Kumbhalgarh. Ocupa el segundo lugar, después de la Gran Muralla China, en extensión así como ostenta el título a  la segunda fortaleza más grande del mundo.  Ello se debe a que esta construcción fue utilizada por los gobernantes de Mewar para refugiarse ante las invasiones y ataques de los pueblos rivales. Sus muros de 15 metros de espesor la convertían en una  fortaleza inexpugnable, lo que le permitía albergar en el interior de su perímetro diversos palacios, templos y santuarios que hoy en día se pueden visitar. La magnificencia de su diseño y lo impresionante de su extensión hacen de esta construcción del siglo XV una verdadera joya arquitectónica.

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