Septum puede ser una palabreja para aquellos que no estén familiarizados con el mundo piercing. Por ello, explicamos que se refiere al pendiente que se sitúa en la zona nasal, aunque este término viene del latín -septo-, refiriéndose al cartílago que divide la fosa nasal. Eso sí, pese a lo que se crea popularmente, el septum se realiza en una pequeña porción de piel sensible justo al finalizar el tabique nasal.

Este pendiente está muy de moda actualmente y son cada vez más los jóvenes que se atreven a llevarlo como una forma de definición de su propia personalidad y de acomodarse a un estilo urbano definido. Pero, ¿sabes realmente de dónde viene esta práctica? ¿qué significado ha tenido a lo largo de la historia? ¿qué peligros puede conllevar este piercing nasal? Entremos en materia para contestar estas preguntas…

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El nacimiento del septum se sitúa en zonas rurales de la India, Nepal y Bangladesh. Un origen exótico que ya se ha extendido por todo el mundo gracias, en parte, a la adopción de esta moda por parte de artistas de la talla de Rihanna, Alicia Keys, Lady Gaga o Miley Cyrus, por citar solo algunos ejemplos de aquellos que lo llevan de verdad y no de pega como Blanca Suárez, Scarlett Johansson, Conchita Wurst o la bloguera Chiara Ferragni.

Incluso este pendiente ya dio el salto a la pasarela de la mano del diseñador italiano Riccardo Tisci en un desfile de Givenchy en París en 2012. Fue el primero, pero luego le emularon Jean Paul Gaultier o Carven. Pero el septum es algo más que un simple agujero en la nariz, tiene un gran significado encerrado, aunque haya muchos que simplemente atiendan a su carácter estético.

El origen espiritual del septum

El septum está asociado, en sus orígenes, al concepto de la fecundación y a la conecta directamente con el órgano reproductor femenino. Al menos eso creían en la India, donde los hombres ofrecían este adorno a sus mujeres para favorecer que traigan hijos sanos al mundo. Más tarde, derivó a una consideración menos espiritual y mucho más mundana: las mujeres que lo llevaban estaban marcadas como mujeres casadas. Eso sí, eran siempre iguales: un aro dorado con una piedra preciosa en forma de lágrima que cuelga de él.

El septum como mero piercing

El piercing en la nariz, especialmente el septum, es muy doloroso. Hay que tener en cuenta que en esta zona hay numerosas terminaciones nerviosas y además el proceso de cicatrización puede ser largo y tedioso, que puede llegar a durar en torno a los seis u ocho meses. No obstante, a partir del primer mes ya puede cambiarse el aro o pendiente que se pone ‘medicinal’ -suele ser de acero quirúrgico o titanio estirilizado– por otro más estético sin correr el riesgo de sufrir infecciones o complicaciones. Eso sí, de forma rápida y concisa, porque a las pocas horas de quedar el agujero liberado este comienza a cicatrizar.

Durante los primeros meses, se recomienda no experimentar demasiado con el diámetro o forma del pendiente, dado que el usuario no está acostumbrado a hacer vida con él y podría llevarse algún susto por culpa de enganches o golpes. Por ello, suelen colocarse aros con un diámetro de unos 1,6 milímetros como máximo y 1,2 milímetros de mínimo. Esta arandela es sencilla de manejar y su forma es está diseñada estratégicamente para acelerar el proceso de cicatrización. Una vez que el septum esté curado, uno ya puede experimentar con formas y colores, e incluso optar por modelos que puedan esconderse si es necesario por cuestiones de trabajo o personales.

¡A presumir de septum!