Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae”. Con esta frase el conde Drácula daba la bienvenida a un asustado y contrariado Jonathan Harker en la mítica versión realizada en los años 90 por Francis Ford Coppola. El famoso vampiro, interpretado por un fantástico Gary Oldman, estaba interesado en adquirir una serie de propiedades en el Londres del siglo XIX para aumentar su poder adquisitivo a través de sus rentas y poder extender su tenebroso influjo en la capital inglesa. Su agente inmobiliario, el señor Harker, no tardaría mucho en descubrir que su cliente era un tipo un tanto excéntrico, extravagante y como venido de otra época que guardaba oscuros secretos en el viejo castillo donde habitualmente residía.

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El personaje del conde Drácula fue creado por el genio decimonónico de Bram Stoker cuya inspiración llegó gracias al mito de Vlad III Draculea, conocido como El Empalador, un sangriento príncipe rumano del siglo XV que gobernó con mano de hierro una bélica región en constantes enfrentamientos contra los otomanos. Su verdadero hogar era el castillo de Poenari, situado en la región rumana de Valaquia, en el valle del río Arges, donde según las leyendas cometió todo tipo de atrocidades contra aquel que osara cruzarse en su camino hacia el poder. Sin embargo, tradicionalmente se considera que fue el castillo de Bran, situado en Transilvania, donde vivió este célebre y heroico personaje, muy alabado entre sus compatriotas, aunque en realidad sólo estuvo cautivo en este lugar dos días.

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Y es éste, el castillo de Bran, el que se ha sido objeto de rumores de venta, nada más y nada menos, que por la escalofriante cifra de 60 millones de euros. Sus actuales propietarios, descendientes de la reina María de Rumanía, no verían con buenos ojos una remodelación de la propiedad que necesita de profundas mejoras para poder adaptarse a las necesidades del siglo XXI. La construcción data de principios del siglo XIII y fue edificada como fortaleza para albergar a la Orden Teutónica una vez terminadas las luchas en Tierra Santa. Pero la estructura actual es del siglo XIV gracias a la profunda obra que realizó Luis I de Hungría para transformarla en un bastión infranqueable contra los tártaros.

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Este espectacular castillo recibe al año a más de 500.000 turistas y es una de las atracciones turísticas del país junto a los Cárpatos y el delta del Danubio. Una jugosa inversión que da pie a más de una estrambótica aunque no muy desacertada idea, si realmente se llevase a cabo su venta, como la del presidente del Chelsea, que  quiso comprar el monumento para construir un parque temático en honor al célebre personaje, creado gracias a la figura del voivoda valaco.