Desde Estados Unidos llega un nuevo proceso de recuperación de lugares abandonados, a través de su rehabilitación y otorgándole un nuevo sentido para su uso. En la ciudad de Santa Fe, en Nuevo México, un grupo de artistas bautizado con el pseudónimo de Meow Wolf ha realizado una interesante labor de recuperación con una antigua bolera. No ha sido un simple proyecto de restauración. Se ha convertido en una verdadera joya artística gracias al ambiente que han creado en su interior.

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Los 1.900 metros cuadrados de superficie de este edificio han sido convertidos en un sinfín de elementos, combinados y elaborados artísticamente a la manera de un museo infantil, donde la fantasía, la decoración, y cada una de las piezas se han dispuesto como si de un parque infantil se tratase, aunque su destinatario final sea el público adulto. Se pueden toquetear todos los botones, gritar y correr por todos los lugares, porque para eso ha sido creado, para explorar. Y esta idea está en consonancia con su filosofía de vida, la de la generación que ha crecido con Nickelodeon, MTV, Jim Henson, Tumblr o Twin Peaks.

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Además, en el interior se desarrolla una historia, como en cualquier atracción de un parque temático, que ha llevado más de 18 meses a los autores darle vida debido a que muchas de las tramas se han desarrollado en torno a la decoración de las estancias. La idea principal radica en torno a una casa victoriana cuyos habitantes son una familia cuya protagonista es una madre artista, su marido inventor y un hijo que dará algunas sorpresas. Cuando se accede a la casa todo puede ser tocado, observado y explorado como parte del proceso de conocimiento del lugar, de sus habitantes y sus misterios.

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Un fósil de mastodonte, un pequeño taller de invención con todas sus probetas y tubos de ensayo, elementos diseccionados, un gabinete artístico… todo cobra vida en el ambiente decimonónico que ha sido creado para curiosos y amantes del arte. Y todo al módico precio de 18$ la entrada.