Nunca sabes lo que el universo te tiene deparado. Ni lo que espera de ti. Eso mismo fue lo que le pasó al artista valenciano con sede en Mallorca René Álvarez Mäkelä. Un cuadro, Instagram y mucho talento fue lo que ha llevado a que su vida de un giro de 180 grados, convirtiéndose en el pintor de cabecera de celebrities de todo el mundo.

Titulado en Publicidad de padre español y madre finlandesa, la vida de René no era la que siempre había soñado. Largas horas en platós e intensos guiones para programas como Buenafuente o divertidos monólogos para el ‘Club de la Comedia’ de Eva Hache habían hecho que la verdadera pasión de René se fuera apagando. Un largo parón en su vida laboral ayudó a que retomara los pinceles y comenzara a dar forma a todos esos cuadros llenos de polvo que apilaba en una antigua carnicería en el cosmopolita barrio de Santa Catalina de Palma, reconvertido por él mismo en estudio de pintura.

Setsuko Ono: “con el viento mis esculturas de acero se agitan y cantan”

El retuit que lo cambió todo

Poco a poco su nueva vida laboral comenzaba a despegar. Su perfil de Instagram empezaba a tener forma y despuntar. Multitud de alagos y felicitaciones consiguieron que Andreu Buenafuente se fijara en él y retuiteara una de sus obras, consiguiendo que deportistas como Jorge Lorenzo contaran con él para decorar sus paredes.

Los followers subían y sus pinturas se hacían más virales. Por fin, ése importante escaparate virtual donde te ve todo tipo de público, daba sus frutos y su sueño se hacía realidad.

Cara Delevingne sería la siguiente. Un enorme cuadro en el que las dos caras de la controvertida actriz y modelo se representan a la perfección. Pero ¿por qué Cara?, René asegura que es un verdadero icono de nuestra época y cómo el mismo declaraba para elmundo: “siempre he pintado iconos de los años 60, de los 70. Andy Warhol o Keith Haring hacían lo mismo que yo con figuras de su época y años después se han convertido realmente en iconos”.

Happy birthday @caradelevingne !

A post shared by René Mäkelä (@makelismos) on

1 year ago. The muse, the painting and the owner.

A post shared by René Mäkelä (@makelismos) on

‘Angel/ Demon’, dos metros en los que René conseguía plasmar el verdadero espíritu de Cara y que llamaría la atención de la actriz y modelo que insistía en tenerlo. Un año más tarde, el inmenso cuadro viajaría hasta Londres para decorar las paredes de Delevingne.

La moda se cuela en el mundo del arte (y viceversa)

Madonna su fan número uno

Tras Cara le seguirían encargos para jugadores de la NBA como Austin Rivers, jugadores de fútbol americano como Cameron Jerrell – Cam Newton e importantes marcas comerciales como Ron Barceló. Además, comenzó a recibir multitud de trabajos de otros jugadores de baloncesto y fútbol americano. “Si no tengo la presión de una fecha concreta, tardo algo más de un mes en pintarlos. Por sus grandes dimensiones, envío las obras a Estados Unidos desmontadas. Después, me desplazo para colgarlos en las paredes elegidas”, comentaba René para elpais.com.

Special delivery @cameron1newton

A post shared by René Mäkelä (@makelismos) on

Painting for Ron Barceló Imperial

A post shared by René Mäkelä (@makelismos) on

Pero sin duda, el premio al talento y esfuerzo llegaría cuando Madonna, la reina del pop se fijó en él.

La cantante estaba a punto de inaugurar a través de su fundación Raising Malawi un nuevo hospital en el país. El nuevo Mercy James Centre for Pediatric Surgery estaba a punto de inaugurarse y quería que contara con dos enormes murales, pero no encontraba a ningún artista que la convenciera. Tras buscar por Instagram, la artista llegó al perfil de makelismos con el que quedó prendada y finalmente le eligió para el trabajo.

E 27 de mayo de 2017 se hacía realidad su encargo más importante y con mayor repercusión mediática: sería el pintor que daría vida a las paredes del nuevo hospital de Madonna. Propuso un boceto. Su idea era plasmar fotografías icónicas de dos personajes de referencia de la cultura negra, pero usando retratos de dos niñas que vivían en un orfanato cercano y que estuvieron ingresadas en el hospital.

Tras días y multitud de horas de intenso trabajo, Rebecca y Shazia, de seis y cuatro años, se convertían en autenticas protagonistas fusionadas con un mítico Martin Luther King y en un alegre Jean-Michel Basquiat. Dos espectaculares obras que hacen tándem con otros dos del brasileño Eduardo Kobra y que dotan de color e ilusión al Mercy James Centre for Pediatric Surgery.