¿Qué sería de los Oscar sin la televisión?

La entrega de los premios Oscar, celebrada este domingo en Los Ángeles, es la fiesta del cine por excelencia. Es también la noche más importante para la industria cinematográfica, donde el trabajo de años está en juego durante unas pocas horas. Premiados, no premiados, actrices, actores y directores se encuentran, más si cabe, en el objetivo de la cámara pero, ¿qué sería de los Oscar sin la televisión?

Con una audiencia potencial estimada en casi 500 millones de espectadores y una audiencia media de cerca de 45 millones, en las anteriores ediciones la retransmisión de los Oscar suele ser la segunda retransmisión más vista a nivel a nivel mundial después de la SuperBowl.

La televisión ayuda de forma magistral al cine. Siempre ha sido así. El hijo salva al padre. Campañas de publicidad, trailers, apadrinamiento de espacios, promoción y un largo etcétera. No obstante, el mismo día de la ceremonia la atención no sólo está puesta sobre los nominados, sino también en los diseñadores que visten a las estrellas, las firmas que engalanan sus exclusivos cuerpos y, por supuesto, en los anunciantes que se esconden tras ellos. También las retransmisiones y las coberturas de la gala de cada cadena de televisión están en juego durante varias horas, más allá de los premiados y los auténticos protagonistas.

La alfombra roja más exclusiva

Sabemos que los trajes y vestidos de la gala son, detrás de los participantes de la gala, lo más comentado de cada edición. Los diseñadores desean que su mejor vestido lo luzcan alfombra rojalas nominadas, las premiadas y que sean, estos vestidos, los mejores portados. Gracias a la televisión, la ceremonia de los Oscar, es un escaparate muy importante para los diseñadores, más allá de las correspondientes Semanas de la Moda que celebran a lo largo del globo.

La alfombra roja se convierte en uno de los grandes atractivos previos a la gala propiamente dicha. Esto la televisión lo sabe y aprovecha la ocasión para crear una de las mejores pasarelas del año, donde cada firma muestra sus últimas creaciones al público mundial.

Los que pagan son los que mandan

Otro sector que se lleva la palma es el de los anunciantes. La televisión, que tiene los derechos de emisión en EEUU, la ABC, ha cobrado por la emisión de cada spot publicitario 1’5 millones de dólares. Además, ponen sus propias condiciones a aquellas empresas que desean que sus productos sean expuestos en su privilegiado escaparate. Entre ellas, destaca el hecho de que ninguno de los nominados pueden aparecer en las piezas publicitarias, tampoco de forma indirecta como puede ser prestando su voz a dibujos animados o como hilo conductor del anuncio.

Y no hay que olvidar que, quién más se la juega dentro de la televisión es ella misma. Los Oscar se retransmiten desde el Dolby Theatre a todos los países del mundo. En cada cadena que se hace con los derechos de emisión se emiten programas en directo, con personalizaciones y conexiones desde la alfombra roja. Todo está calculado, todo está guionizado para dar un espectáculo a nivel “cinematográfico”. Todo debe salir según lo previsto. No se deja nada al azar.oscar

Un simple error técnico puede hacer que la emisión se vea interrumpida y, con ello, no sólo el prestigio de la cadena que distribuye la señal se vería dañada, también su posición a la hora de negociar con los anunciantes y otras cadenas. Una apuesta segura para triunfar, pero mucho trabajo por realizar. En definitiva, el día de los Oscar, la televisión juega uno de los mayores papeles que, aún no siendo nominada, es la gran ganadora de la noche.

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1 Comentario

  1. Este artículo es un ejemplo de a qué me refiero cuando digo que los Oscar no tienen NADA que ver con el cine. Se entregan premios a gente del cine como se podría entregar premios al sector agrario, siempre que el agricultor vaya vestido de gala.

    Hace años que a esa gala se le fue la gracia y el glamour. Hasta en los programas especializados en cine dedican tiempo a hablar de la vestimenta de la alfombra roja.

    Fue aburridísima y sí, una proeza televisiva en todos los aspectos. Un 10 para ABC y Disney (que es la propietaria de este tinglado). Pero esta gala contribuye al arte del cine tanto como ‘Sálvame’ a la ingeniería aeronáutica.

    Echo de menos ver desfilar a auténticas celebridades inalcanzables. Una Cher, un Bruce Willis, una Kim Basinger… Y las nuevas generaciones de actores, que se queden en la guardería y desarrollen un poco de carisma y personalidad antes de aspirar a un evento así.

    Firmado,

    un conservador de lo clásico.

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