Nuestras mascotas son parte fundamental de nuestra vida y aunque pueda parecer un tópico e incluso algo totalmente fuera de sentido para aquellas personas que no comparten su día a día con un perro, ahora, la ciencia ha demostrado el impacto que tiene su pérdida en nosotros.

Un amigo que siempre está contigo. No engaña, no decepciona. Con ellos compartimos nuestros mejores y peores momentos. Nuestras alegrías y penas, pero somos plenamente conscientes de que todo está empañado por el corto ciclo vital de sus vidas. Una realidad difícil de asumir y que como ocurre cuando fallece una persona, no es nada sencillo de afrontar. Una despedida dolorosa que ahora la ciencia asemeja con la pérdida repentina de amigos o familiares.

¿Por qué sentimos tanto su muerte?

El ser humano siempre ha creado rituales y duelos para velar a sus seres queridos, pero aún no hemos inventado ningún acto de despedida para nuestros perros. El duelo es una de las actividades terapéuticas más decisivas para el ser humano y su comprensión grupal nos hacen sentir más reconfortados como ocurre en velatorios o entierros, sin embargo, en el caso de nuestras mascotas no. Además, la incomprensión social e incluso laboral, ya que no todos entienden el vínculo que llegamos a establecer con ellos, aumenta nuestro sentimiento de pérdida, obligándonos a sufrirlo en silencio.

Ahora, la revista Science ha publicado el enorme impacto que tienen en nuestras vidas y cómo no, en nuestro cerebro. El departamento de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad Azabu (Japón) ha estudiado la conexión entre humanos y perros, llegando a la conclusión de que esta unión es tan fuerte, que nuestro cerebro crea un vínculo similar al que se crea entre padres e hijos. Una conexión creada gracias a la oxitocina o como comúnmente la conocemos: la hormona del amor.

Para ellos tampoco es fácil decir adiós

Decir adiós nunca es fácil. Afrontarlo no es sencillo, pero en los últimos momentos de su vida, tú sigues siendo la persona que quieren, a la que necesitan.

El pasado año la usuaria de Twitter Jessi Dietrich le preguntó a su veterinario, cuál era la parte más difícil de su trabajo, pero la respuesta no era la que esperaba, ya que como ella misma publicaba en la red social, la conmocionó. ”Le pregunté a mi veterinario cuál era la parte más difícil de su trabajo y me dijo que, cuando tenía que sacrificar un animal, el 90% de los propietarios no querían estar en la habitación cuando los inyectaba. Los últimos momentos del animal suelen ser frenéticos y miran a su alrededor para buscar a sus dueños”.

Una despedida que ellos mismos perciben y que le hace sentir vulnerables, reclamando únicamente el cariño de la persona que más quieren: su dueño. “Y por esta razón, literalmente voy a estar abrazando a mi Rick cuando llegue su momento, con todos sus juguetes favoritos.”

Además, no debemos olvidar la importancia de la adopción. Según datos de la Fundación Affinity, durante el pasado año se recogieron 138.000 perros y gatos por protectoras en nuestro país. Unos datos que parecen mejorar con respecto a años anteriores, pero que aún siguen siendo preocupantes. No olvides que ELLOS NUNCA LO HARÍAN.