Hace tiempo que el papel dejó de ser un mero receptor pasivo en el que los artistas depositaban su derroche creativo y ha pasado a tener un merecido protagonismo propio como elemento artístico inquieto y  mutable. Ya no es un simple lienzo en blanco. Papel y arte siempre han caminado de la mano  y juntos han experimentado la rebeldía, ingenio y provocación de los artistas a lo largo de la historia. En Malatinta ya hablamos de ecodiseñadores de joyas que hacen brotar la elegancia que guarda en su interior. La simplicidad y humildad que el papel presenta a primera vista como material ya no retienen la sutileza y flexibilidad que escondía, gracias a la creatividad de artistas que se han esforzado por desvirtuar el sencillo carácter de esta materia prima.

Ya no resulta sorprendente a nuestra vista comprobar la destreza que algunos artistas ofrecen con tan sólo unas tijeras y un papel como únicos material y herramienta. Pero nunca nadie ha ofrecido tal esmero, perfección y minuciosidad como Hina Aoyama a la hora de realizar sus obras. El increíble nivel de detalle de sus creaciones es impresionante ya que da lugar a obras maestras en las que incluso resuenan aquellas composiciones profusas de encaje de antaño. La fragilidad de sus piezas nace de la más absoluta paciencia así como a las extraordinarias habilidad y firmeza de sus manos. La bella delicadeza de las obras de esta artista japonesa residente en Paris tan sólo es posible tras un proceso creativo mágico en la que un papel se transforma en verdaderas tallas que han sido reconocidas con innumerables premios y exposiciones diversas.

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Simetría, arquitectura y carácter tridimensional son las claves de las obras de Ingrid Siliakus, una artista que ha llegado a dominar el papel  a través de la técnica de corte y pliegue para ofrecer pequeñas obras que traspasan las dos dimensiones al igual que lo hacen las obras de arte arquitectónicas.

La sencillez de Matthew Shlian no hace más que esconder un proceso de ingeniería de papel espectacular. Este artista graduado MAE de Cranbrook Academy, con raíces en medios impresos y diseño comercial, ofrece intrincadas esculturas de papel a través de un sistema de plegado que va tomando una equilibrada forma desde la improvisación e inspiración.

Sin embargo, quizá es Joel Cooper el maestro de la técnica de plegado, ya que en sus manos el origami llega a alcanzar límites inimaginables. Su máscaras de papel y formas geométricas son verdaderas obras maestras caracterizas por una bella texturas y brillante colorido que dan lugar a sugerentes mosaicos.

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La grandiosidad de las piezas de Tomoko Shioyasu se presenta al público como tapices de papel porosos, ligeros y realmente sublimes. Este artista japonés, influido por el poder y la magia del mundo natural, crea obras admirables en las que el aparente caos esconde un minucioso orden inspirado en los patrones de la naturaleza. De este modo, aire y luz logran atravesar sus obras para transmitir la armonía entre la humanidad y el entorno.

Para el artista Li Hongbo, el papel no es más que una excusa para dotar a sus esculturas de movilidad, rebeldía y libertad.  Lo que a simple vista simula bustos y formas humanas que podrían haber sido realizadas en porcelana, mármol y otros materiales ilustres, esconden en su esencia miles de capas de papel que dotan a sus creaciones de una suave docilidad que la transforma bajo el libre albedrío de quien las manipule. Este artista, que se inspiró en los tradicionales juguetes chinos realizados con capas plegadas de papel, ha fascinado a medio mundo gracias a los videos en los que explica todo su trabajo.

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El carácter bidimensional del papel ha sido también inspirador para Loui Jover, un artista al que le apasiona dibujar a tinta sobre hojas de papel de libro debido a la fragilidad que sugiere y al nuevo significado que se genera en la historia narrada en sus hojas. Este artista desvela que sus habilidades con el dibujo se han desarrollado de forma natural y que sus libros siempre han sido rubricados son sus ideas y trazos bajo sus manos.

El papel ya no se resigna a recibir la impronta de los artistas y ha pasado a ser un elemento creativo con personalidad propia.