Pablo Ruiz Picasso. Malagueño de nacimiento y parisino de adopción, considerado uno de lo pintores más importantes de la historia del arte de nuestro país y del mundo, gracias a su trabajo e influencia en la evolución y creación artística, sigue siendo referente en todo el mundo.

1908 sería la fecha en la que el artista francés Georges Braque, amigo y compañero de Picasso, conseguiría formular junto al malagueño, las directrices por las que surgiría un nuevo movimiento artístico conocido como cubismo y del que más tarde artistas de la talla de Juan Gris, Brancusi o Delaunay seguirían fervientemente. Pero hoy en día, el cubismo no ha pasado de moda. Muralistas, artistas digitales, ilustradores y tatuadores han conseguido adaptar a sus ámbitos de trabajo esta corriente artística como sello personal.

Si hace unos meses os hablábamos del Post Neo Cubismo, término acuñado por el artista jienense, Miguel Ángel Belinchon Bujes, conocido como ‘Belin’. Hoy os traemos una amplia muestra de cómo Picasso no sólo no ha pasado de moda, sino que ha conseguido adaptarse y formar parte del complejo y versátil mundo del tatuaje.

Cubismo lo más “trending” en el tatuaje

Nos vamos a trasladar hasta la capital británica para traeros a una pareja artística que consiguió triunfar como muralistas, reinterpretando la concepción del cubismo y dejando con la boca abierta al público que ha podido verles trabajar en directo.

Jade TomlinsonKev James, también conocidos como ‘Expanded Eye‘ han adaptado su pasión por el cubismo a su nueva forma de vida: el tatuaje. Para Tomlinson y James cada tatuaje es una obra de arte, en la que consiguen contar una historia única: la del cliente.

Cada tatuaje esconde tras de sí una historia de vida, un momento, una experiencia única de la que la persona no se quiere desprender. Las historias proporcionadas por el cliente, junto a la interpretación visual de los conceptos de los artistas, dan forma a un diseño al que ellos mismos consideran una obra de arte contemporánea transferida del papel a la piel y de la que el cliente nunca ve su resultado hasta que llega a su piel.

View this post on Instagram

Cosmic Garden © Expanded Eye 2016 Illustrating influences behind artist Lucy McKenna's work – the cosmos, the balance of the solar system and humanity’s constant attempts to reconcile how small we are in the face of such a vast universe. Working with scientists in space observatories and quantum physicists in CERN, her art also takes influence from growing up in the countryside in Ireland – the plants, flowers and underground networks of mushrooms that littered the fields. " If you can tap into the balance of the universe as you grow up it’s something you’ll forevermore strive to reveal, to protect and to understand completely in whatever work you do.” #universe #cosmos #expandedeye

A post shared by Expanded Eye (@expandedeye) on

Otro de los tatuadores que han decido hacer del cubismo su forma de vida es el tatuador berlinés Peter Aurisch. Amante del trabajo de Picasso y cansado de la gran competencia que existe en la capital alemana. Un día Aurisch decidió arriesgarse y probar, creando diseños diferentes a lo que el público alemán estaba acostumbrado a llevar en su cuerpo. Ahora, este tatuador es uno de los más demandados en Berlín.

Al igual que Jade Tomlinson y Kev James, Aurisch comienza a crear sus diseños desde la más profunda inspiración, ya que no usa ningún tipo de referencia visual, apoyándose en los detalles e historias que sus clientes le cuentan. En su estudio berlinés se hace llamar Johnny Nevada, un espacio que comparte con la también artista del tatuaje Jessica Mach.

Por último, regresamos de nuevo a la capital londinense para traeros el trabajo del joven tatuador Mike Boyd. Famoso por sus diseños en los que la intensidad del color en el tatuaje y sus líneas han conseguido elevar a este joven tatuador como uno de los mejores en este tipo de diseños.

Iconos de la cultura pop, animales, edificios y personajes de cómic son algunos de los protagonistas en los diseños de Boyd  que como él mismo señala: “me gusta el hecho de que… no parece que estén bien hechos”, ya que el propio diseño cubista provoca que el espectador haga un trabajo “extra” para ser capaz de reconocer y entender lo que está viendo.