istock_000002437215medium2El flequillo de Hitler, la poblada barba de Bin Laden o el bigote del rey saudí Abdalá bin Abdelaziz son elementos icónicos que dotan a la imagen de estos líderes de una identidad propia. Identidad que no han perdido tras pasar por las manos del artista digital Saint Houx, quien ha sacado a relucir el lado más queer de los “tiranos” que gobiernan el mundo –o lo hicieron en su momento de gloria- en su serie War drags you out. Un trabajo que le ha granjeado no sólo críticas de personas afines a sus ‘modelos’, sino también amenazas de muerte por parte de diversas organizaciones terroristas. (Pinche sobre las imágenes para ver su transformación).

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Apoyándose en las técnicas de retoque digital, Saint Houx ha dado forma a la clásica y aburrida imagen de algunos rostros conocidos del mundo de la política internacional y líderes espirituales, a los que no procesa un profundo cariño. De hecho, su obra es un intento de explotar su lado más divino y glamuroso, ya que no hay defecto que un poco de maquillaje –a golpe de clic- no solucione, aunque los males del alma son difíciles de ocultar.

Benedicto XVIPara él, “detrás de un gran hombre, hay una gran reina” y a juzgar por su trabajo parece que no anda del todo desencaminado. Houx relata en su página web cómo mientras disfrutaba de un desfile de moda exclusivo para drag queen se percató de que su “vasta cultura del glamour” difieren muy poco de la labor que llevan a cabo algunos mandatarios políticos o figuras de respetada tradición como la encarnada por el Papa.

En resumen, tanto las extravagantes drags como sus poderosos compañeros fundamentan su éxito en cinco puntos de vital importancia: tener un nombre pegadizo, un traje deslumbrante que los deje a todos boquiabiertos, un peinado único y personal, convertirte en una marca comercial y tener un buen equipo de relaciones públicas que, en el caso de las drags, son sus amigos.

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Así es como el presidente de los Estados Unidos pasa a ser Baricka O’ Bisha; su homólogo ruso Vladimir Putin se calza tacones de aguja del 43 para convertirse en Vladdy Pushin’; o cómo uno de los genocidas más despreciados de la historia como es Adolf Hitler parece ser una inocente florecilla al meterse en la piel de Hitleria Hysteria. También hay espacio para otras reinonas de la talla de Popette Benny (el Papa Benedicto XVI), Madame O’Sane (Sadam Husein), Giorgia Buchette (George Bush), Ossie B’ (Bin Laden) o la hermosa Kimmy Jungle (Kim Jong-il). Vaya elenco de honor para hacer un remake de Priscila, reina del desierto.

Ahora también como muñecas hinchables

Para gustos los colores y si hay quien siente su lívido dar volteretas laterales al pensar en alguno de estos dirigentes políticos también pueden disfrutar de su ‘gemelo’ hinchable. Houx ha visto en estos personajes “objetos sexuales” a los que “necesitamos para cumplir con un cierto placer que no ha sido revelado. Compramos un cuerpo y volamos sobre un líder”, escribe el propio artista en su página oficial, donde muestra tres mandatarios como si muñecas sexuales se tratasen a los que no les falta ni un solo detalle. Eso sí, para no herir sensibilidades a la hora de dar forma a su obra tuvo la consideración de pixelar sus atributos.

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