Una de las experiencias más enriquecedoras de ser testigos del proceso creativo de los artistas es comprobar cómo un concepto, una idea o un sentimiento toma forma física partiendo de la nada bajo sus prolíficas manos. Pero igual de prodigioso resulta advertir cómo su genialidad llega a alcanzar casi la condición divina al hacer brotar vida de materiales inertes: la japonesa Sayaka Ganz es un ejemplo de que la belleza, la sutileza y la elegancia de la naturaleza puede regenerarse bajo su particular mirada.

La capacidad del artista de reutilizar material reciclado, el upcycling y la obras de ecodiseñadores comprometidos con la protección del medio ambiente ya han sido protagonistas en Malatinta Magazine, pero Ganz ofrece en este caso una singularidad que dota de un carácter especial a sus esculturas, denominadas ‘creaciones regeneradas’.

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El movimiento de la naturaleza inmortalizado casi sin permiso por un autor que se inmiscuye en silencio en la intimidad del entorno, la solemnidad de las formas que adquiere una naturaleza libre y sin ataduras y la voluntad de expresar la belleza del alma de los objetos que, aunque existente, permanece imperceptible para el resto de la humanidad, conceden una sensibilidad personal a las creaciones de esa artista.

Sayaka Ganz

Sayaka Ganz

Según afirma Sayaka Ganz en su web, aprendió desde pequeña – del sintoísmo japonés – que tanto objetos como organismos poseen espíritu y también que aquellos que son desechados antes de tiempo lloran en el interior de los contenedores de basura. Esta idea le ha acompañado siempre, tal y como señala, y por ello, ha decidido comprometerse con el objetivo de liberar el alma de todos ellos para trascender sus espíritus convertidos en animales.

Ganz considera que cada proceso de regeneración y de recuperación de objetos transformados en animales u organismos vivos en movimiento es liberador para ella como artista. Estas esculturas únicas, llenas de colorido, surgen tras la reordenación cromática de los materiales, la creación de un armazón de alambre y la adhesión meticulosa de cada uno de los objetos hasta dar vida a algo que antes carecía de ella.

En cada una de sus esculturas se entremezclan fielmente la esperanza, el deseo de crear una vida en armonía, la necesidad de valorar los recursos y la voluntad de mostrar la belleza que se encuentra en cada material.

Aves surgidas de un sinfín de tenedores inservibles, plásticos que conviven pacíficamente bajo la forma de una ballena, caballos que emergen al galope en plena amalgama de utensilios de cocina… son sólo algunos de los sorprendentes instantes que ha logrado extraer de la naturaleza esta artista japonesa.

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La sencillez de Sayaka Ganz oculta una profusa complejidad a la hora de manejar los materiales, tal y como ha quedado patente en sus recientes exposiciones, Raw Translation realizada en Parma hasta el pasado mes de noviembre y Emergence at the Bumbershoot, en Seattle hasta el pasado septiembre o las Luminariales realizadas junto a Jim Merz.

“Me estoy tomando un tiempo libre en la creación de esculturas en este momento para organizarme (…) Procesaré, digeriré y experimentaré de nuevo todos los momentos hermosos”, así se despedía temporalmente Sayaka Ganz en su página de Facebook. La magia de sus creativas manos descansará, pero sólo para recuperar la energía y el aliento que ella ha otorgado generosamente a materiales inservibles para convertirlos en sublimes obras.