Últimamente no nos da tiempo a recuperarnos del anterior exitazo de turno de Marvel o DC, cuando ya tenemos en la gran pantalla una nueva entrega del mundo del cómic. Desde luego, a velocidad de un volumen o dos por película, ya se pueden dar prisa, porque van tarde.

Toca ahora la vuelta de la archifamosa Patrulla X, la pandilla de superhéroes por excelencia de Marvel, creada por los ya elevados al rango de deidad, Stan Lee y Jack Kirby, allá por el año 1963. La serie de cómic se caracteriza por la creación y evolución de una nueva especie mutante dotada de superpoderes, adquiridos gracias a las radiaciones causadas por experimentos radiactivos.

Posiblemente los 80 fueran los años dorados en cuanto a equipo creativo de Marvel se refiere. Para esta nueva entrega, adaptada libremente a partir de los volúmenes 141 y 142 del cómic (escritos por Chris Claremont y John Byrne, precisamente en los 80) nos trasladamos ni más ni menos que a los años 70, época a la que nuestros queridos mutantes tendrán que acudir para evitar un futuro apocalíptico controlado por unos terroríficos Centinelas que, parece, se les viene encima. Esta vez, los X-Men no lo tienen nada fácil, ya que tendrán que llevar a cabo dos tareas bastante arduas: la primera de ellas es la simple peculiaridad de tener que viajar en el tiempo; la segunda, y más complicada, será dejar atrás esa enemistad que separa sendos bandos liderados por Charles Xavier y por Magneto. El enviado especial para torear en este jaleo de viajes en el tiempo no podía ser otro que Lobezno.

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Partiendo de la base de que esta nueva película está dirigida por un todo un veterano de las X, Bryan Singer, y supone un nexo de unión entre las entregas primeras y las más recientes, podríamos considerar que X-Men: Días del futuro pasado será a la vez la precuela de Primera Generación y secuela de X-Men: La decisión final. Ya, es complicado. Eso es saber rizar el rizo y lo demás son tonterías…

Atendiendo a esta máxima de ser precuela y secuela a la vez, igual la intención original de este volumen es poner un poco de orden al caos generado en las anteriores entregas de la saga, entre spinf-offs y otras idas y venidas de los protagonistas. Aún así, todo apunta a que la cinta guarda alguna que otra sorpresa, además de la inclusión de nuevos personajes. También es la más oscura de la saga. No podía ser de otra manera siendo los dos volúmenes en los que se basa, los que cambiaron el curso de X-Men. Tras algunas entregas de capa caída, parece que X-Men y Singer vienen dispuestos a levantar el vuelo y asegurar el futuro de la franquicia. En su primer fin de semana, X-Men ha reventado la taquilla, con más de 500 millones de dólares de recaudación en todo el mundo, quedando aún pendiente el estreno en mercados realmente importantes.

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Seguro que en esto, algo tiene que ver el reparto (repartazo) de esta nueva entrega de la saga. Una saturación de mutantes que, para no variar, es de caerse de culo: se reunirán en la gran pantalla algunos miembros de la trilogía original como Magneto adulto (Ian McKellen) o Charles Xavier adulto (Patrick Stewart). Además, se unen a la fiesta los héroes de la Primera Generación: Mística (Jennifer Lawrence), Magneto joven (Michael-pelirrojodemivida-Fassbender), Charles Xavier joven (James McAvoy, cuya presencia empieza a ser siempre un punto a favor en cualquier producción). Y por supuesto, también estará presente Lobezno (un siempre estupendo Hugh Jackman, haga lo que haga) que además en esta entrega viene enseñando cachas, TODAS las cachas, no sólo las de sus brazos…

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No dudamos que X-Men: Días del Futuro Pasado será entretenimiento con mayúsculas, con mucha acción y un John Ottman a cargo de una banda sonora que seguro hará la película disfrutable a más no poder.

He aquí una vídeo que muestra una retrospectiva de los hechos acontecidos en las entregas pasadas.

Como siempre, habrá escena post- créditos así que, hagan el favor de hacer feliz a la gente que realmente quiere ver los créditos, y quédense sentaditos en su butaca. No es un consejo, es una orden, ya que si no se perderán la sorpresa.