Si hay algo por lo que Mary Katrantzou se ha convertido en uno de los talentos más prometedores de los últimos años, ha sido por la excelente combinación de su inconfundible estilo con sus increíbles estampados de colores vivos realizados mediante el diseño digital. Con 13 colecciones a sus espaldas y colaboraciones con firmas de la talla de Topshop, Longchamp o Adidas, esta diseñadora de origen griego es, sin duda, una de las diseñadoras más importantes de la nueva generación de creadores emergentes londinenses. Ganadora en 2011 del galardón al mejor talento emergente de los premios británicos de la moda y poseedora del premio Swiss Textiles Award en 2010, Mary Katrantzou ha conquistado a numerosas fashionistas como Anna de lo Ruso, Alexa Chung, Rihanna, Jessica Alba o Keira Knightley.

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Hija de un ingeniero textil y una diseñadora de interiores, no era de extrañar que esta joven se interesara por el mundo de la arquitectura, por lo que en el 2003 se trasladó hasta Rhode Island (Estados Unidos) para estudiar arquitectura. Más tarde se fue hasta Londres para continuar sus estudios en la prestigiosa escuela de arte y diseño Central Saint Martins – icónico centro de donde han salido grandes del mundo de la moda como Alexander McQueen, John Galliano o Stella McCartney-, donde se enfocó en diseño textil para interiores.

Desde sus inicios, su carrera artística se vio marcada por tejidos hiperadornados, lo que la ha convertido en una de las diseñadoras más importantes en el empleo de la técnica de impresión digital. Las referencias al mundo del arte son un constante en sus colecciones y van desde el Contructivismo Ruso al Hiperrealismo, pasando por movimientos como el Art Decó, el Futurismo, el Surrealismo o el Op Art. Sus preciosos vestidos esconden sorprendes figuras como zapatos, enormes collares, hasta preciosos paisajes, numerosas fotografías reales o incluso decorados del siglo XVIII, manipulado todo ello digitalmente con Photoshop. En sus diseños todo vale y todo encaja. Mary es capaz de convertir el caos en una armonía llena de detalles, de mezclar en una misma prenda lo retro y lo futurista, lo frágil y lo grotesco, lo clásico con lo vanguardista. Usando a menudo técnicas propias del arte como el juego de volúmenes, dimensiones y perspectivas o su característico trompe l’oleil, sus diseños se convierten en pequeñas piezas de arte para el cuerpo, manteniendo en cada una de sus prendas una esencia puramente femenina muy comercial, lo que es realmente admirable.

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Su enorme interés por la innovación tecnológica es anterior a su afición por la moda, muy influenciada por su madre. Katrantzou aprendió por sí misma a realizar el enfoque que quería en sus diseños. De hecho, cuando estaba en Saint Martins, no tenían ningún tipo de impresión digital, por lo que se puso a estudiar Photoshop para estampar sus diseños. En su primera colección en 2008, elaboró unos sencillos vestidos de faldas lápiz con enormes dibujos de joyas impresos digitalmente. Los métodos de estampados que puso en práctica fue algo totalmente innovador en la industria, tanto, que dos años después de conseguir su título en Saint Martins había un montón de impresoras digitales.

Para Katrantzou la inspiración llega con cualquier cosa, desde una imagen de un viaje hasta algo que encuentra por internet. Sus colecciones son muy temáticas, pero ella afirma estar completamente abierta en el diseño de sus colecciones para que la inspiración fluya. Primero realiza el concepto, después crea un collage de imágenes que más tarde procesa digitalmente, formando un diseño que sirva para la colección. Después ese diseño se transforma en una imagen en dos dimensiones y se revisa para para asegurarse de que la escala corresponde con la figura humana, viendo donde se coloca, convirtiendo así el ratón del ordenador es su propio pincel y traspasándolos más tarde a los tejidos de sus prendas.

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Actualmente, más de 200 distribuidores en todo el mundo venden sus prendas, desde Colette en Paris hasta Matches en Londres, pasando por el establecimiento digital Net-a-Porter. Pero no sólo eso, Katrantzou también ha firmado dos líneas para Topshop y ha colaborado con prestigiosas firmas como Swarovski, Longchap, Lesage, Current Elliot o Adidas, esta última anunciada hace escasamente unos días. Desde luego, el éxito meteórico de Mary Katrantzou es un éxito más que justificado.

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