Había una vez un joven llamado Peer Gynt que soñaba con ser alguien en la vida. Sus sueños de grandeza y su imaginación le llevaron a vivir aventuras que le terminarían granjeando algún que otro problema. Sin embargo, gracias a su perspicacia consigue salir airoso de todos ellos para darse cuenta de que no hay nada como una vida sencilla en su pueblo natal.

El genial escritor noruego Henrik Ibsen se retrató así mismo a través de este joven personaje, reflejando ese carácter fantasioso que le llevó a ser muchas veces poco consecuente en sus decisiones personales. Lo que era un cuento para niños resultó ser una autobiografía del carácter del genio noruego. La fama de esta obra se debe al éxito de su predecesora, Brand, y sigue muy de cerca ese gusto de las tierras norteñas por analizar el interior del alma humana, con sus deseos y ambiciones, frente a lo correctamente establecido por la sociedad del momento.

Ibsen no pensó que su obra alcanzaría tal fama ya que, en un principio, la concibió para ser leída y por ello la escribió en verso. Sin embargo, la sociedad del momento clamaba por una adaptación al teatro, con lo cual hubo que representarla con ciertas dificultades. Incluso el músico Edvard Grieg compuso una banda sonora para su escenificación aunque rara vez han sido representadas ambas, obra y música, a la vez.

La verdad es que esa banda sonora ha sido interpretada de forma independiente en los auditorios de música. No es de extrañar que una de las piezas que conforma esta obra, la titulada En la gruta del Rey de la Montaña, sea conocida por la mayoría de los lectores. Ha aparecido multitud de veces reproducida en cine y televisión. Incluso en algún anuncio publicitario. Y es esta pieza en cuestión la que ha elegido Doodle Chaos para crear una divertida animación de casi tres minutos de duración, a la que ha titulado Line Rider.

Inspirándose en la obra de Ibsen, el artista ha concebido la escapatoria de Peer Gynt del interior de la montaña como una huida en trineo. Haciendo un guiño musical a Grieg, el punto de partida de Peer es un pentagrama encabezado por la clave de sol. Peer se desplaza a lo largo de un trayecto configurado por líneas, que forman una especie de dominó en cadena, acompañado por el compás de la música de Grieg. La sensación es la de un pentagrama cuyas piezas se han roto y que Peer va tocando a medida que su trineo toca cada una de las líneas.

Con ello, el dibujo, la animación, la música y la escritura quedan unidas entre sí, a través de un cuádruple juego donde Doodle Chaos rinde homenaje al genio de Ibsen y al virtuosismo de Grieg.

La perturbadora pintura de Line Gulsett