Las manos son la esencia primordial para la mayoría de los artistas. Sin ellas, su inspiración o su creatividad no podrían dar rienda suelta a las obras que elaboran a diario. Hay casos excepcionales de personas que utilizan cualquier parte de su anatomía en ausencia de ellas. Pero en todos se necesita un medio a través del cual expresarse. Las extremidades superiores se convierten en parte fundamental del proceso de realización de una obra y más cuando se trata de moldear sobre materiales como el barro. Es éste uno de los elementos más utilizados desde la Antigüedad para crear objetos de la vida diaria, ser usado como soporte para la escritura,  construir edificios y ser materia prima para la creación artística. Y es ésta última la que ocupa las siguientes líneas a continuación.

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Escultura que trata el cuerpo con delicadeza y sutileza, que utiliza materiales maleables como el barro y la cera para captar con una gran fuerza e intensidad la presencia humana. Suzie Zamit ha sabido concebir el arte de esculpir con tanta naturalidad que le ha valido hacerse un hueco en muchas colecciones privadas del continente europeo. Sus últimas exposiciones han tenido como lugar de acogida la British Library, el aeropuerto Heathrow e incluso el recinto de los últimos juegos olímpicos celebrados en la capital londinense. Tal es la calidad de su obra que el diseño de la moneda que conmemora el bicentenario de Charles Darwin o la de la Britannia, acuñada en oro, han sido ambas elaboradas por la artista.

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Sus años de estudio en Florencia consiguieron convertir su arte, que difería en todos los puntos de vista del arte conceptual convencional que aún se enseña en las escuelas oficiales, se haya convertido en su mejor carta de presentación. El contacto con el Renacimiento italiano en primera persona perfeccionó su conocimiento de la anatomía humana que aún sigue estudiando y mejorando. Ello le ha valido ser una de las artistas más valoradas a la hora de impartir cursos de formación a estudiantes en la ciudad de Londres.

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Aunque la forma de trabajar y moldear es muy parecida en la mayoría de los trabajos en barro, para la artista es mucho más cómodo y versátil hacerlo sobre modelos originales, tomando medidas, ángulos, perspectivas… que sobre fotografías. La fluidez del barro a la hora de ser amasado y la calidad de los detalles a la hora de retratar expresiones faciales reales lo convierten en su material fetiche para la confección de muchas de sus obras.

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La belleza de las formas humanas es su inspiración recurrente. La expresión de los rostros es una de las constantes en el mundo del arte pero para Zamit es algo que le atrae y le hace indagar sobre las infinitas formas de captar la esencia de las personas. Y poder expresar toda la creatividad que le inspira este proceso a través de sus manos se convierte en algo adictivo, en un elemento que satisface toda su curiosidad y que casi es capaz de cobrar vida por sí mismo.

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Todas y cada una de sus esculturas resultan asombrosas, despiertan todo tipo de sentimientos en el espectador, captan todos los detalles posibles del retratado y transportan al observador a la época cuando la escultura en mármol era el soporte para plasmar la importancia de un personaje contemporáneo y la fotografía todavía era un sueño inconcebible. Sólo entendiendo la necesidad de acercarse a la realidad, a lo que es humano y no mecánico, de crear vida a partir de una materia prima y darle forma hasta convertirla en algo casi tangible se puede profundizar sobre el significado de la obra de Zamit.