Lanzada al estrellato a partir de marzo de 1959, la muñeca más famosa del mundo es una creación de Ruth Handler, esposa del propietario de la compañía estadounidense Mattel. Barbie, bautizada en honor a Bárbara, la hija del matrimonio, ha gozado desde su creación de un inigualable éxito de ventas debido a que las niñas del mundo occidental la adoptaron como un modelo a seguir. Eso sí, ahora Barbie, que compite en los grandes almacenes con infinidad de competidoras igual de divinas, es una mujer del siglo XXI para lo bueno como para lo malo en manos de diversos artistas que han explotado su figura como denuncia social.

La supuesta homosexualidad de Ken está en boca de todos desde que sus complementos de moda hacen sombra a los de su preciosa mujer. La serie In the dollhouse muestra el día a día de un matrimonio un tanto especial. En ella se muestra sin tapujos los anhelos ocultos del compañero sentimental de Barbie, así como su disgusto al conocer que el amor que le profesa Ken a otros toys no es comparable al que le entrega a ella. Con altos tacones de aguja, leyendo revistas de moda, pillado en el catre con otro varón de plástico articulado o haciéndose con el dominio del tocador de su cursi lavabo, entre muchas más escenas que recrean la verdadera vida de Barbie y Ken dentro de su casita de muñecas.

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Una visión similar es la que posee la fotógrafa Clayton Mariel, que a diferencia de la serie anterior ha creado una colección de viñetas en las que Barbie tampoco sale muy bien parada. Sin embargo, en manos de esta maestra de la fotografía es la muñeca de rubia cabellera quien da rienda suelta a sus pulsiones más íntimas. Desde orgias a espaldas de su marido hasta una ruptura difícil de manejar, pasando por momentos tan cotidianos como el pipi mañanero o el cuidado de su prole. Una catarsis vital que obliga a Barbie a tomar drásticas medidas como decapitar a su esposo. Lo que ha cambiado la historia…

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Toda precaución es poca y ante la ingente cantidad de películas, series y libros que centran sus historias en realidades apocalípticas en las que el zombi se convierte en el primer eslabón de la cadena alimenticia por encima del hombre, Barbie no se aminora. La posible plaga zombi no será un problema mayor para una luchadora de la talla de esta muñeca de rubios cabellos y armas tomar. Al menos eso se desprende del original kit que han creado para adiestrar a las más pequeñas de la casa para un posible holocausto caníbal. Su mejor amiga viene equipada con una espada, un lanza proyectiles de larga distancia, un bate para romper cráneos con la misma facilidad con la que se echa una la mascarilla capilar e incluso granadas de mano. Un arsenal digno para sobrevivir al fin de los tiempos sin perder el glamour que la dio a conocer con un bélico mimetizado color rosa a juego con el bazoca.