31 de octubre. Víspera de Halloween. Según una antigua tradición irlandesa, un osado y codicioso granjero llamado Jack consiguió engañar al mismísimo Diablo en dos ocasiones a cambio de no entregarle su alma. En ambas casos salió victorioso. Muy astuto debió creerse hasta el día en que falleció. Debido a una vida poco ejemplar, las puertas del Cielo se cerraron ante su alma y cuando llegó al Infierno, ese Diablo al que consiguió burlar le negó el acceso, ya que el trato impedía que su alma pudiese acceder a su interior. El único consejo que le pudo dar fue que volviese por donde había venido. Jack no conseguía ver el camino de vuelta, así que el Diablo le lanzó una de las brasas del Infierno, que tiene la particularidad de que nunca se apaga, para que se alumbrara. Así que Jack colocó la brasa en el interior de un nabo y empezó a vagar sin rumbo por toda la Tierra. Nacía así la leyenda de Jack of the latern, que luego derivó en Jack O’Latern.

En Irlanda e Inglaterra existía una antigua tradición de tallar faroles en ciertas plantas vegetales, como el nabo o las remolachas. En Estados Unidos, no existían estas plantas, pero un año hubo un excedente de calabazas, a partir de las cuales empezaron a tallar como faroles. Hacia finales del siglo XIX, se empezó a asociar este tipo de decoración con la fiesta más terrorífica del año: Halloween.

Pero regresemos a la actualidad. ¿Qué sería de una noche de Halloween sin una terrorífica calabaza que ilumine el interior de una estancia en cualquier casa americana? Es como un primero de noviembre sin sus huesos de santo en España. Pero, ¿y si tuviésemos la oportunidad de decorar nuestro hogar con una de las originales y monstruosas calabazas de Ray Villafane? El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, la modelo Heidi Klum o la presentadora Martha Stewart ya han podido disfrutar de alguna de estas creaciones en sus casas.

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Nacido en Queens (Nueva York) y procedente de una familia de origen hispano, pasó su infancia y juventud en Long Island. Desde muy pequeño, Ray ya mostraba ciertas habilidades manuales y artísticas, por lo que decidió estudiar en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, graduándose en 1991.

No es hasta el año 2007 cuando contacta con High Noon Entertainment, una empresa dedicada a la producción de series en español, que le anima a que participe en su programa Food Network’s Challenge Show, dedicado ese año a la talla de extravagantes calabazas. Cuál no sería su sorpresa al ver que consigue el primer premio del concurso. Pero no sólo eso, en la siguiente edición revalida su título como ganador.

¿Qué tienen de especial estas calabazas que las hacen diferentes del resto? Obviamente, sólo con echar un vistazo a alguna de ellas uno puede darse cuenta de la genialidad de las mismas: caras monstruosas, horripilantes, escalofriantes, pero muy realistas. Cabe hacer hincapié en la dificultad de la talla, ya que no hay que olvidar que el material es vegetal y mucho más blando que una de piedra o mármol. La destreza que muestra Villafane es su punto fuerte, no sólo por el buen conocimiento de la anatomía facial sino por el escaso margen de error que muestran sus creaciones. Además, el amplio abanico de posibilidades de las que hace gala en su catálogo nos habla de un artista que no queda encasillado en un tipo de talla en concreto.

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Una maestría que ha puesto en práctica también en un material tan peculiar como la arena o en la elaboración de muñecos tales como Alien, Ghost Rider o Wolverine. Este Halloween estará en el New York Botanical Garden haciendo gala de sus habilidades ante un centenar de asistentes.

Si quires ver cómo llevan a cabo este increíble proceso de creación, aquí tienes una muestra.