Ninguna adaptación es fácil. La sutileza y el detalle con el que se pueden describir situaciones, emociones, entornos o personajes de manera extensa en un libro puede ser una tarea ardua o incluso catastrófica tratándose de cine donde con una imagen se ha de transmitir todo aquello que el autor se ha propuesto con una página del libro, dos o un capítulo entero. Además, la situación se agrava enormemente cuando nos encontramos ante un tema como el que hoy nos acontece: el macro universo Tolkien.

Y es que siendo francos, no es lo mismo adaptar una novela en la que los personajes sean solo humanos, que llevar a la pantalla un mundo desconocido habitado por humanos pero también por elfos, enanos, hobbits, orcos, trolls, ents… y un larguísimo etcétera de criaturas fantásticas y de idiomas inventados reales sólo en una mente, la del autor.

Cuando Peter Jackson se propuso hacer esta adaptación seguro que sabía dónde se estaba metiendo y es posible que por eso mismo quisiera contar con una de las personas que mejor conocía (y dibujaba) la mente de Tolkien: John Howe, un canadiense nacido en 1957 que tras leer los libros de El Señor de los Anillos, tuvo una revelación al hacer unos bocetos de los calendarios de los Hildebrandt; fue entonces cuando pensó que los libros de la trilogía también podrían ser ilustrados. Más adelante, en otro de estos calendarios de Tolkien, por primera vez se le publicaron sus ilustraciones. Una de ellas El lugarteniente de la Torre de Barad- dû de la que ya se puede intuir que este autor tenía una idea bastante aproximada de lo que podía tener en mente Tolkien con sus libros. El propio autor dice que sus primeros bocetos del calendario no han sobrevidido (o están a buen recaudo), quizá nos sorprenderíamos si pudiéramos verlos… Lo cierto es que pasaron algunos años entre la ilustración de Barad-dû y la de la huida de los hobbits, pero en el fondo Howe no cambió tanto. Ambas tienen una frescura y un dinamismo dignos de admiración.

[photomosaic ids=”5890,5889″]

De aquí a convertirse a director de arte conceptual de la Tierra Media para las películas de Peter Jackson hay muchas ilustraciones, muchos bocetos, mucho consumo de arte y un traslado de vivienda permanente a Europa.

Desde el año 1996 John Howe ha sido uno de los 3 pilares sobre los que se sustenta el mundo de El Señor de los Anillos a nivel de adaptación y visualización en la gran pantalla. Los otros dos jinetes (negros) son Alan Lee y Ted Nasmith también ilustradores y fanáticos de los libros desde su juventud. Todos conforman un triunvirato sin el que difícilmente las películas de Jackson hubieran podido ver la luz. No se trata de transmitir la idea de un plano, de un encuadre o de un movimiento de cámara. Se trata de transmitir la idea de un mundo entero totalmente imaginario que se sustenta únicamente la idea de un autor (además fallecido). Obviamente la subjetividad lo impregna todo casi siempre, pero gracias a que Tolkien era tremendamente descriptivo quizá plasmar su idea en un papel para luego trasladarlo al resto del enorme equipo técnico fuera un poco más sencillo, dentro de la complejidad que impregna toda la obra en sí.

Tal es el trabajo de los 3 ilustradores que cualquiera diría que sus dibujos han sido hechos después de ver la película. Nada más lejos de la realidad. Aunque, sin ningún tipo de duda, la misma gran labor corre de la mano del equipo artístico. Tanta importancia tiene la capacidad de trasladar las palabras del autor al dibujo, como el dibujo del artista al escenario.

[photomosaic ids=”5883,5884,5888,5885″]

El aspecto de la concepción y creación de los ilustradores cambió un poco para la posterior película de El Hobbit ya que ésta estaba pensada para estrenarse en 3D, así que además de las ilustraciones se pensó en innovar en este aspecto para intentar poder apreciar ya el 3D desde el momento de creación del propio dibujo. Para ello, se diseñaron primeramente dos tipos de bocetos: uno era de color azul y otro era de color rojo. Con gafas de visión 3D y ambos dibujos superpuestos podía apreciarse cómo quedaría en relieve el boceto y así tanto Jackson como el resto del equipo podían hacerse una idea aún más aproximada de lo que tenían que conseguir recrear.
Fue la primera vez que el arte conceptual podía apreciarse ya en 3 dimensiones desde el dibujo, sin duda algo realmente increíble y seguro que de gran ayuda para todos los implicados en la película.

[photomosaic ids=”5881,5882″]

Siempre hay detractores y sin excepción las películas de Peter Jackson también fueron criticadas, quizá más a nivel narrativo que por la parte conceptual de la Tierra Media. Ahora nos espera otra nueva entrega, la segunda parte de El Hobbit. Y con esto el mundo de la Tierra Media estará prácticamente acabado de pintar. ¿Estará la película a la altura del libro? ¿Se adaptarán las imágenes a lo que ha diseñado Howe esta vez? Lo sabremos el viernes. Mientras tanto ¡os dejamos el tráiler!

[photomosaic ids=”5887,5886″]

Todas las imágenes pertenecen a John Howe, podéis verlas en www.john-howe.com.