Pasar por delante de una persona que necesita de tu ayuda o esperar plácidamente cómo se cierran las puertas de un ascensor mientras una persona corre a la desesperada para que no se vaya sin ella, son algunos de los ejemplos que, en más de una ocasión, hemos podido vivir con la mayor indiferencia del mundo. Situaciones incómodas a las que no ponemos ninguna solución y de las que nuestro sentimiento de “no hacer nada” consigue dominarnos.

¿Por qué en ocasiones actuamos con indiferencia?

La falta de implicación emocional, necesidad de espacio, su uso como arma de manipulación o principal herramienta de un deseo de hacer daño son algunas de las causas que nos mueven a utilizar nuestra indiferencia como arma arrojadiza; pero realmente ese vacío emocional que intentamos proyectar en el otro puede provocarnos profundas heridas emocionales.

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Seguramente has escuchado en más de una ocasión el dicho de “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. Sin duda, la biblia popular nos ha salvado de más de una, pero también nos ha lanzado a actuar de mil y una maneras erróneas que han dado una vuelta inesperada a nuestras vidas. Actuar de una manera indiferente refleja que “nada nos importa”, “que no nos afecta”, pero…¿realmente es así?.

El ser humano es emocional y social por naturaleza, por lo que “dejar de sentir” es prácticamente una panacea, aunque nuestro objetivo sea el mostrar que “no nos importa”, la realidad es totalmente distinta. Una realidad que bloqueamos a modo de protección contra el dolor que podamos causar a nuestro ego, provocando que una situación que puede ser insignificante en un primer momento se convierta en algo mucho más complejo, agravando la situación.

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Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia

Dicen que “del amor al odio hay tan sólo un paso” y, la verdad, no van muy desencaminados si tenemos en cuenta que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. Mostrarse indiferente ante alguien, implica que estás retirando todos tus sentimientos, que esa persona ya no existe para ti. Porque no hay nada peor que a una persona le des exactamente igual. Una inexistencia que proviene de un deseo de venganza con el que demostrar el poder y control de la situación, fortaleciendo nuestro ego y aumentando dañinamente nuestra autoestima. Pero aunque pensemos que puede ser la mejor arma arrojadiza para alimentar nuestro afán de venganza, estamos muy equivocados, porque el ser humano está programado para la comunicación y libertad, sin embargo al sentirse indiferente estamos provocando una desconexión comunicativa y un bloqueo de nuestra libertad.

Pero la indiferencia no siempre es un sentimiento negativo. Personas que han sufrido continuas decepciones suelen desarrollarla como mecanismo de defensa para sentirse protegidos y seguros, ya que a veces “no esperar nada de nadie” puede ser lo mejor. Además, su capacidad de “neutralidad“, nos ayuda a seleccionar qué estímulo es importante y cuál no, ya que si tuviéramos que dar respuesta a cada uno de ellos acabaríamos extasiados.

Quien tiene un amigo, tiene un tesoro

Ahora, el director, escritor y animador Aryasb Feiz con sede en Teherán junto a Emirates NBD Bank han puesto rostro al verdadero reflejo de la indiferencia. Un corto que bajo el título de ‘Mr Indifferent’ nos muestra cómo el sentimiento de que todo nos da exactamente igual no nos protege, sino que poco a poco acaba minando nuestra felicidad, pero…¿qué ocurriría si alguien nos obliga a dejar de “hacernos los locos”?

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