Te voy a pedir 4 minutos para ponerte en la piel de una mujer.

En la piel de tu madre, tu hermana, tu mejor amiga, tu vecina, tu compañera de trabajo o tu panadera.

¿Por qué?

Porque dicen que el feminismo está de moda.

Que por qué tanta tontería ahora de repente.

Que tampoco es para tanto.

Que somos unas exageradas.

Pero también (nos) dicen todas estas cosas.

Y por eso, el feminismo es nesesario y necesita tu voz.

En los libros, en las palabras, en la televisión, en la calle, en el trabajo.

En tu casa, en la mía.

En tu vida, en la mía.

Y sobre todo, en la de ellas.