Una de las premisas más importantes a la hora de realizar cualquier proyecto audiovisual es que, para llegar al máximo de público posible, éste debe contener ideas universales que atraigan a cualquier tipo de espectador.

Es por ese motivo que, la gran mayoría de series y sobre todo las corales, las personalidades de sus protagonistas corresponden a estereotipos marcados por la sociedad, consiguiendo así llegar al mayor número de público posible, y que estos se sientan atraídos e identificados. Pero al igual que toda sociedad evoluciona, aceptando nuevos roles, nuevas maneras de comunicación y nuevas formas de vida, las series, que no son más que un mero reflejo de lo que vivimos, han ido desarrollándose y adaptándose a nuestras necesidades paralelamente. 

Uno de los pasos más importantes y que, más ha costado a la hora de introducir estos nuevos factores, dentro de las series, es el rol del personaje con orientación homosexual.

Durante años, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, el personaje homosexual ha servido para, en cierta manera, ridiculizar, estereotipar y dar el toque de humor a la serie en cuestión, basándose en la condición sexual.

Una de las primeras series en introducir a un personaje homosexual dentro de sus filas fue Dinastía. Steven, interpretado por Jack Coleman, fue uno de los primeros personajes abiertamente homosexuales que aparecieron en una serie de televisión, aunque su personaje sufrió un giro dentro de la trama, al acabar manteniendo una relación con la ex mujer de su jefe.

A principios de los noventa, una serie estadounidense que permanece en la memoria colectiva fue Melrose Place, que introdujo, como protagonista, a un personaje gay entre su reparto. Un revulsivo que trajo una serie de polémicas en el país de producción de la serie. Matt Fielding, que encarnado por Doug Savant, era el personaje sensible, con más problemas emocionales y el amigo de todas las chicas. Un típico estereotipo que consiguió abrir una gran brecha en la introducción de personajes gays dentro de la televisión, ya que fue la primera vez que un personaje homosexual formaba parte del elenco de una serie con trama propia y que, además, salían en los títulos de crédito inicial.

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Pero no fue hasta mediados de los noventa, en la serie juvenil Dawson’s Creek que, un personaje abiertamente homosexual, como fue el personaje que daba vida Kerr Smith, Jack McPhee, se besaba con otro hombre por primera vez en una serie de televisión. Un inocente beso que, abrió las puertas a una cada vez más normalización dentro del personaje gay.

En nuestro país, nos tenemos que remontar a 1998 cuando el ente público emitió Tío Willy, una serie dónde el personaje principal, Willy, interpretado por Andrés Pajares, era homosexual y se reencontraba con su hermana después de más de veinticinco años. Los problemas de aceptación por el marido y el hijo mayor de su hermana, así como las problemáticas que, aún a día de hoy, se vive en la sociedad, eran la trama principal de la serie.

Con una temporada de duración, la serie finalizó con la boda del protagonista con su pareja en Copenhague ya que, en España, todavía no eran legales las uniones de dos personas del mismo sexo.

A nivel internacional, dos fueron las series protagonizadas íntegramente por personajes homosexuales: Queer as Folk y The L World.

La primera, tuvo dos versiones: la versión inglesa de dos temporadas de diez capítulos en total, en la que narraban la vida de un grupo de amigos homosexuales. La controversia vino de la mano desde el primer momento ya que, en el capítulo piloto, se mostraba una escena sexual completa y, además, a un menor de edad manteniendo relaciones sexuales con un adulto. Aún así, la serie tuvo un éxito arrollador y, de ella, surgió un spin-off Misfits, que no llegó ni a la pre-producción.

No obstante, el canal norteamericano ShowTime se fijó en la serie y decidió hacer su propia adaptación. Bajo el mismo título, Queer as Folk, la versión americana era idéntica a la británica a excepción de que en esta, no hubo el revuelo de la clase más conservadora del país, sino todo lo contrario, esta vez venía por parte del colectivo homosexual que criticaban que la serie degradaba a los homosexuales como personas adictas al sexo, a las drogas, además de representar de manera irreal las relaciones sentimentales. Aún así, la serie duró cinco temporadas siendo éxito de audiencia indiscutible y creando un mundo alrededor de ella.

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Siguiendo la estela de esta serie, el pasado enero HBO estrenó Looking. Ambientada en la ciudad de San Francisco, nos cuenta la historia de tres amigos tan dispares como un informático especializado en la creación de videojuegos, un artista que le ha desaparecido la inspiración y un aspirante a cocinero que intenta abrir su primer restaurante. Comparada por muchos como la nueva QAFLooking, tiene un aire más realista, indagando no tanto en un estilo de vida colectivo, si no en las vivencias particulares de tres personajes con estilos de vida normalizados.

En el otro extremo, y sin tanta repercusión, fue The L Word. Emitida también por ShowTime, la serie duró seis temporadas contando las historias personales de un grupo de amigas lesbianas, sus relaciones sentimentales, laborales y los problemas que se encuentran. Al contrario que su serie hermana, The L Word, fue muy bien recibida por todos los colectivos que en lugar de criticarla, la alabaron. En la conmemoración del capítulo final de la serie, la presidenta del Comité por los Derechos humanos, declaró: “Durante seis temporadas de The L Word ha traído amor y honestidad a la vida LGBT en millones de hogares. Esto es crucial para abrir los corazones y las mentes. Felicito a ShowTime y todo el equipo de L Word en sus notables logros”

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A partir de este momento, y gracias a ambas series, los personajes principales homosexuales, fueron comunes. Destacar personajes como la bruja Willow, de la serie Buffy, The Vampire Slayer, que pasó de tener una relación sentimental con Oz, a mantener una de las relaciones sentimentales más querida por los seguidores de la serie con Tara. Otro personaje clave, fue Stanford Glatch, el mejor amigo de Carrie, en Sex in the City, que gracias a su gran conocimiento del mundo de la moda era el único que se podía igualar a ella.

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En la actualidad, todas las series de éxito, tienen como protagonistas a personajes homosexuales. Modern Family, es gran ejemplo de ello ya que nos cuentan, en tono de humor, la historia, entre otras, de una pareja homosexual, que acaban de ser padres.

Otra de las series que más personajes homosexuales cuenta es True Blood. Como ya os contamos la semana pasada, la serie de alto contenido sexual, tiene personajes gays y lesbianas, además, esta semana ha saltado la polémica cuando, uno de sus actores, Luke Gimes ha dejado la serie por el giro homosexual que había tomado su personaje en la ficción.

También, en las series de dibujos animados existen personajes homosexuales declarados o intuidos que ya forman parte de grandes seriales. Smithers, sin duda, es uno de los personajes más carismáticos dentro de The Simpsons. Coleccionista de muñecas Stacey Malibú, idolatrando a su jefe el Sr. Burns y pasando sus vacaciones en complejos residenciales solo para hombres. Un Smithers que, aunque nos parezca extraño, nunca ha salido del armario, sin embargo, Patty,  la hermana de Marge Simpson se declaró lesbiana.

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Otro de los personajes que más juega a la ambivalencia dentro de las series de dibujos animados, es Stewie de Family Guy. En la serie se ha sentido atraído por personajes femeninos pero, en diferentes escenas de varios capítulos, el bebé de los Griffin, ha dejado entender su auténtica orientación sexual. Eso sí, hace unos años, el polémico creador de la serie, Seth MacFarlane declaró en la revista Playboy que Stewie era el único personaje protagonista gay de la serie.