Innovadores conceptos, una experiencia sensorial, una fusión perfecta no sólo de distintos lenguajes sino también de disciplinas… Obra escultórica y arte culinario se expresan con una misma voz en las Gastroesculturas’ de Sergio Montoya.

Sus creaciones nos invitan, primero, a saborear visualmente el arte, y posteriormente, a degustarlo, ya que la exposición que acoge hasta el día 7 el restaurante ‘Lo Siguiente’ (C/Fernando, VI) en Madrid incluye un menú con platos inspirados en las obras del artista. Sergio Montoya nos cuenta en primera persona cuáles son sus inspiraciones artísticas y culinarias en esta entrevista.

Arte y gastronomía han compartido antes espacio e inspiración, pero sus ‘Gastroesculturas’ ofrecen una nueva perspectiva y un innovador lenguaje plástico ¿Cómo define usted esta serie? ¿Qué lecturas ofrecen al espectador?

Esta serie ofrece una dialéctica diferente a la tradicional relación existente entre arte y gastronomía, es decir, entre el arte y la representación de elementos de la naturaleza destinados a ser cocinados, como frutas, verduras, aves… Tenemos grandes ejemplos en la pintura clásica y barroca de bodegones, o  desde  otra perspectiva diferente, por ejemplo, en una obra tan intelectual y extravagante como la del pintor Archimboldo. Mi serie por ahora se ha concentrado sobre todo  en productos del mar y pretende transmitir al espectador una síntesis, diríamos, de contrarios. Por una parte, la sensación, el aspecto sensorial de lo representado, potenciado por el carácter tridimensional de la escultura, y por otra, la abstracción,  la extracción de la esencia de lo representado,  pues no pretendo hacer una obra figurativa o realista. Transmitir esto es lo más difícil; no obstante, para mí es la parte más interesante.

Sus obras expresan una nueva forma de saborear ‘visualmente’ el arte ¿Cómo logra plasmar físicamente ese paralelismo entre arte culinario y obra escultórica?

Ése es el reto más importante para la creación. Cada plato se puede abordar de muchas formas, algunos funcionan mejor que otros, principalmente porque desde un punto de vista plástico cada elemento que conforma un plato tiene un “porqué” que, visto desde la perspectiva plástica, al ser traducido en obra escultórica, puede  generar múltiples formas, movilizar diversos materiales, etc. Y todo ello movido por el doble objetivo anteriormente señalado: generar sensaciones y a la vez elaborar abstracciones que a veces pueden ser difíciles de entender.

¿Cómo es el proceso de creación de una de sus obras? ¿Surge de una experiencia culinaria concreta o parte de otro origen u otra inspiración?

Sergio Montoya- Gelatina Gamba

Sergio Montoya- Gelatina Gamba

La serie hasta ahora realizada surge de la atracción que siento por la belleza y fuerza de las materias primas culinarias, como las vemos en los mercados, al natural. Aunque me interesa muchísimo también el proceso de transformación que sufren cuando son cocinados. La atracción, diríamos, por representar las materias primas, resaltando la sensación visual o táctil que suscitan o también abstrayendo o extrayendo su esencialidad. Mientras que frente a un plato, el punto de partida es diferente. Claro está que parto de un plato que potencialmente ya veo como una escultura  y a partir de ahí procedo al análisis  de los ingredientes que lo conforman buscando su significado y traduciéndolos  en materiales definitivos. Busco  la relación que existe entre ellos, para generar en ese entramado la obra definitiva. Con cada plato surgen muchas pruebas antes de llegar a la transposición final. El resultado es palpable pero para mí el proceso es lo más importante.

Otorga gran importancia al valor estético en sus esculturas pero también apela a la sinestesia de los sentidos ¿Técnica, estética y emoción son quizá los valores esenciales en una obra artística para usted?

Sí. Es claro que en el arte de la gastronomía se conjugan y entrelazan todos

Sergio Montoya- Bocado

Sergio Montoya- Bocado

los sentidos: el gusto y el olfato, la vista y el tacto, parece que solo el sentido auditivo queda menos evidenciado aunque  hay cocineros de vanguardia que intentan también jugar con él en sus recetas, en el sonido que producen sus platos al ser mordidos y masticados, los crujientes, por ejemplo. En mi caso, la sinestesia es, diríamos, mental o mejor imaginaria. Quiero decir que, por supuesto, en mis esculturas  entra en juego el sentido del tacto a través de  la percepción de la textura de los materiales que uso, de la vista  gracias a las formas y al espacio que ocupan, y también al color, por  el uso del policromado. Pero sobre todo entra en juego la sinestesia imaginaria si con mis recursos técnicos logro despertar la sensorialidad o logro abstraer la esencia del plato representado y transmitirlo al espectador. Ésta es la meta que me he propuesto alcanzar.

¿Cuáles son los elementos y los referentes escultóricos y culinarios que le inspiran?

En escultura, desde los clásicos hasta las vanguardias. Para mí, todo es válido. Hay un artista contemporáneo con el que me identifico especialmente: Jean Dubuffet, debido a la importancia que otorga al lenguaje propio que tienen las materias primas. Yo me inspiro en algo tan  sencillo  como los alimentos,  la comida y el placer de la comida, soy en este sentido muy sencillo, muy elemental.

Y respecto de los referentes culinarios, me inspira tanto la cocina tradicional como la de vanguardia. Respecto de la primera me encantaría , por ejemplo realizar una serie de esculturas dedicadas a los principales platos tradicionales de la cocina española, algo así como lo que hizo Sorolla en sus grandes murales destinados a la representación  de las diferentes regiones españolas.

En cuanto a la cocina de vanguardia, hay muchos referentes a los que admiro. Arzak, por ejemplo, tiene platos que son auténticas y maravillosas esculturas.

Preguntar si sus obras son más culinarias que escultóricas carece de sentido puesto que reflejan una complicidad entre ambas facetas,  pero ¿cuál es el origen de esta nueva fuente de inspiración culinaria para sus esculturas? ¿Cómo surge este nuevo camino culinario desde la escultura monumental?

Además de la escultura, otra de mis pasiones ha sido y es la cocina. Me gusta cocinar y de hecho lo hago siempre que puedo. Y me siento muy creativo entre fogones…  En un momento dado ambas pasiones confluyeron; a partir de ahí empecé a ver el potencial plástico que tenía la gastronomía y comencé a incluirla en mi repertorio creativo.

Sergio Montoya- Parrillada Ibérica

Sergio Montoya- Parrillada Ibérica

¿Cuál es su vinculación personal con el mundo gastronómico y culinario? ¿Gourmet o chef?

Conozco personalmente a algunos cocineros y he colaborado con alguno en la realización de  Gastroesculturas que he expuesto luego en sus restaurantes. Pero, en general, aunque, como he dicho, cocineros como Arzak tienen platos que en potencia son auténticas esculturas, mi vinculación  con ellos es mínima. De lo que se trata es que yo haga mis propias obras de ‘Gastroescultura’, ya sea inspirado o no por platos de cocineros concretos.

La exposición que realiza usted en el restaurante ‘Lo siguiente’ cuenta con un atractivo sumamente original: los asistentes podrán no sólo contemplar sus obras en dicho espacio sino también degustarlas ya que le acompaña un menú artístico inspirado en sus esculturas. ¿Cómo vive en primera persona esta réplica efímera de sus obras y las valoraciones de los espectadores/comensales?

Creo que el experimento en ‘Lo Siguiente’ ha sido sumamente interesante. Ha sido hasta cierto punto como un juego. En muchas ocasiones me han preguntado si hago esculturas que se comen, realizadas con componentes comestibles, es decir, esculturas efímeras, como  es efímero, en cierto sentido, un plato de Adriá o Arzak. Aunque la existencia de una receta hace que siempre sea reproducible en el tiempo, como lo es una obra musical gracias a su partitura. Con mi proyecto de ‘Gastroescultura’ lo que pretendo es justamente esto: hacer que una obra que por definición es efímera, sea duradera, que permanezca cristalizada en el tiempo al ser transformada en obra de arte escultórica. En ‘Lo Siguente’ el juego ha sido ese: poner en evidencia lo efímero de un plato  y lo permanente del arte. Pero no sé si los espectadores/comensales habrán captado esa dialéctica y simplemente lo que han hecho –y muy bien por cierto- es  disfrutar del sabroso pulpo a la plancha y del resto de los platos. Eso sí, rodeados de mis esculturas que espero que también sean fuente de otro tipo de placer.