Una carrera. Veintidós vueltas para llegar a la meta. El rugir de una veintena de vehículos a dos ruedas esperando que el semáforo se apague y comiencen a coger velocidad hasta alcanzar el límite que la máquina permita. Un juego de cambio de marchas, tramos de rectas que permiten abrir a todo gas hasta llegar a la próxima curva, con una apurada de frenada bien tomada sin salirse de la pista ni de la trazada. Quien es motero de corazón no puede resistirse al sonido de un motor acelerando o a la alegría de quemar rueda tras una victoria. Y así es como siente el fotógrafo Alberto García-Alix ante su nuevo trabajo que ya ha visto la luz con la editorial Cabeza de Chorlito.

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“MOTO” es un compendio que recoge la pasión a través de los años del autor por las motocicletas, en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León y la agencia de comunicación Pelonio. Desde el año 1975 García-Alix ha tomado imágenes de la evolución de este vehículo a motor donde la belleza de la máquina es innegable así como el sentir del artista en torno a una vida ligada a la moto.

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Este es su primer discurso fotográfico en torno a esta temática, ya que la obra de García-Alix se ha desarrollado en torno al retrato y la composición fotográfica que ha sido expuesta y alabada en el MNCARS, la Moscow House of Photographie, la Maison Européene de la Photographie, entre otros. Un nuevo aire de inspiración y renovación en su trayectoria que está plagada de galardones y premios y cuyas imágenes se encuentran en colecciones como el Foto Museum Den HAAG, la Deutsche Börse o el Fonds National d’Art Contemporain.