Dicen que para valorar la vida es preciso ser plenamente consciente de su antítesis, la muerte, y quizá por eso el arte macabro podría considerarse como la mejor y más auténtica exaltación de la vitalidad y la existencia humana. Sin duda uno de sus más inmortales emblemas es la calavera, fiel embajadora del carácter lúgubre y tétrico que rememora a la portadora de la Guadaña a través de históricas representaciones fúnebres. Sin embargo, bajo sus angulosas y huesudas formas esconde una amplia simbología e insinuantes connotaciones que la convierten en todo un elemento temido a la par que venerado e irresistible, en el mundo del arte y del diseño.

Símbolo del pensamiento, la fuerza vital y el espíritu, la calavera ha protagonizado numerosas leyendas europeas y asiáticas en la historia. Sin embargo, emana otras múltiples simbologías ya que también es reflejo de la bóveda celeste en unas ocasiones; en otras, de la caducidad de la vida humana como prueban sus apariciones en celebérrimos mitos literarios como ‘Hamlet’ o ‘Fausto’. Puede ser un símbolo de la apertura hacia un nuevo camino de vasto conocimiento, como en la masonería; o un elemento para ahuyentar a los intrusos en camposanto. Una vez acompañada de dos grandes huesos que la ennoblecen se convierte en protagonista de la bandera pirata, bautizada como la ‘Jolly Roger’, y de algunas sociedades secretas, como la Skull and Bones Society de Yale.

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Esta aura de misticismo y espiritualidad es quizá lo que ha seducido a  numerosos diseñadores y artistas que han expresado su admiración, o tal vez su temor, a las calaveras en insuperables e inspiradoras creaciones y que nos invitan a sumergirnos en el original mundo del Skull Art.

Ni el mismo Dalí se resistió a inmortalizarse junto a ellas en ‘In Voluptas Mors’ (‘La voluptuosa muerte’), un retrato surrealista realizado en colaboración con el fotógrafo Philippe Halsman que necesitó varias horas para ser inmortalizada dada la complejidad de su composición. Puestos a partir de míticos artistas, no podemos ignorar la cultura ‘calavérica’ de México, con José Guadalupe Posada como máximo exponente: este grabador, ilustrador y caricaturista mexicano cumplió el año pasado su centenario. Sin embargo, si hablamos de México, un apartado especial merecerían las Sugar Skulls o ‘calaveritas mexicanas’ tan presentes el Día de los Muertos y caracterizadas por su marcado colorido y una viva profusión que las han convertido también en imprescindibles en el arte del tatuaje en la actualidad.

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No se puede hablar de calaveras sin mencionar a Damien Hirtst, artista británico perteneciente al grupo ‘Young British Artists’ y cuya fascinación se materializó hace años en la creación de un cráneo de platino con 8.601 diamantes incrustados; una obra inspirada en una pieza de origen azteca y que fue valorada en 72 millones de euros. El autor le concedió un título a su obra: ‘Por el amor de Dios’; pero ella también le otorgó otro título a su creador: ser el artista vivo con la obra mejor pagada.

Hace un año, Hirst, bajo el título de ‘For the Love of Comic Relief’ publicó una edición limitada de 50 litografías para celebrar los 25 años del ‘Día de la Nariz Roja’ en la que modificó su obra más mítica con el tan emblemático elemento circense. Otro británico devoto del tétrico cráneo, Alexander McQueen, contó con una reinterpretación de su mítica calavera firmada con el sello personal de Hirst en sus famosas bufandas o scarves.  Moda, joyas, zapatos, bolsos, elementos decorativos para el hogar, tatuajes…  nada escapa a la esquelética influencia de las calaveras.

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Muchos son los diseñadores y artistas que sucumben a esta ‘skullmanía’. En Malatinta ya hemos hablado de Josh Harker, artista que ha plasmado formas increíbles gracias a la tecnología de impresión 3D. Destaca, sin embargo, un experto que ha dedicado buena parte de sus ilustraciones y diseños a ellas, utilizadas tanto en publicidad como por varias marcas textiles: los trabajos del diseñador gráfico turco Ali Gulec, inspirados en formas surrealistas y muchas de ellas expresadas a través del collage o mediante la incorporación de flores, animales o formas abstractas, hablan de insinuación, de sugerencia y de sutil imaginación.

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Takashi Murakami, artista japonés contemporáneo, también incorpora las calaveras como elemento básico de algunas de sus creaciones, como la muestra Flowers & Skulls realizadaza en Gagosian Gallery de Hong Kong o la original escultura Fate. De estructura similar, podemos recordar las skulls de Jiri Geller o la Chrome Reflexion a cargo de Herve Lewis. Otros artistas se inclinan por derretirlas bajo el colorido, como Markus Linnenbrink; mientra que otros, como el conceptual Diddo, opta por la provocación para hablar de la naturaleza animal del ser humano y su carácter instintivo. Ecce Animal , su calavera realizada con cocaína, cuya ‘pureza’ en un 15 por ciento fue determinada por un laboratorio, fue modelada siguiendo las proporciones un cráneo humano (sus dimensiones son 12 x 18 x 22 centímetros).

Sasha Vinogradova destaca por su decoración colorida, mientras que la artista. La diseñadora gráfica e ilustradora Kristy Patterson ofrece igualmente unas creativas e insinuantes obras en este ámbito. Glen Preece, un artista del Reino Unido especializado en retrato, las perfila en lápiz con total realismo; mientras que el diseñador experto en mosaicos y complejas imágenes digitales, Charis Tsevis, las multiplica al máximo exponente para dar lugar a sí misma, una creación que fue portada de la revista Discover bajo el sugerente titular ‘No eres humano’ en 2011.

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Su propia simbología evocando a la muerte suscita fuerzas contrarias: miedo, rechazo y aversión brotan de ellas a la par que la seducción y el atrayente misterio. Las calaveras han adornado nuestra cultura e historia desde siempre… Desde el miedo o la admiración, nadie duda del merecido homenaje en el mundo del arte y del diseño. ¿Y tú? ¿Eres de los que se asusta fácilmente?