Los altos cargos italianos han prevenido cualquier posible ofensa al presidente de Irán, Hassan Rohani, durante su visita a Roma. El Museo Capitolino ha cubierto sus estatuas desnudas al acoger la reunión de Rohani con el primer ministro italiano, Matteo Renzi. La visita de Rohani, la primera desde que se levantasen las sanciones a Irán, estaba programada para noviembre, pero fue retrasada a raíz de los ataques terroristas en París. Este martes, el presidente iraní se reunió con el Papa Francisco y otros altos cargos eclesiásticos en un encuentro donde los dos líderes mantuvieron una charla “cordial”, según fuentes del Vaticano, que añadieron que ambos compartieron “valores espirituales en común”.

Aunque la reunión fue inusual, no era la primera. La última reunión entre un papa y un cabeza de Estado iraní tuvo lugar en 1999 y desde entonces el Vaticano ha mantenido una relación diplomática con el país, incluso cuando era rechazado por la mayor parte del mundo occidental.

“Le agradezco mucho la visita. Tengo muchas esperanzas en el proceso de paz”, le ha transmitido el Papa a Rohani, según el canal de noticias católico. Rohani le ha pedido que le tenga en sus plegarias. El presidente iraní tiene planeado visitar otra de las grandes atracciones en Roma el próximo miércoles, en una ruta guiada por el Coliseo con el ministro de Cultura, Dario Franceschini.

Conviene recordar que Europa era el socio comercial más importante para Irán antes de la imposición de las sanciones. Más de 100 directivos italianos se reunieron con altos cargos iraníes durante la visita a Roma, y algunas empresas de infraestructuras italianas han cerrado acuerdos e inversiones de hasta 17.000 millones de euros.

No es la primera vez que Renzi -florentino y fiel defensor de la herencia cultural italiana- ha procurado ser delicado en materia cultural durante una reunión destacada. En octubre se acordonó la estatua desnuda del artista americano Jeff Koons durante una visita a Florencia de Renzi y el actual príncipe de la corona de Abu Dhabi. Sin embargo, en ese caso, la escultura del David de Miguel Ángel se mantuvo al descubierto.