La noticia de la semana ha sido, sin duda alguna, la finalización de los trabajos de restauración de una de las obras cumbres del románico español. El Pórtico de la Gloria es una de esas joyas del Patrimonio Histórico Nacional que hay que cuidar y mimar, por muchos motivos. El próximo 2 de julio se realizará la inauguración oficial para mostrar la nueva imagen de esta obra de arte. Hay que señalar que, los trabajos de restauración y limpiado de cada una de las esculturas que conforman el conjunto, han llevado algo más de 6 millones de euros y unos diez años de delicados esfuerzos. Era importante realizar la limpieza de las figuras pero también intentar restablecer la policromía y el esplendor que tuvo allá por el siglo XII de nuestra era.

El proceso de restauración es uno de los más delicados, lentos y laboriosos que se pueden encontrar dentro del mundo del arte. El restaurador debe de restablecer la belleza de la obra como si estuviese recién salida del taller. Y ello es muy complicado. El efecto de los agentes atmosféricos desgasta y corroe muchos materiales y la policromía es la primera que se ve resentida, en este aspecto. Los trabajos en el Pórtico han conseguido respetar y sacar a la luz la policromía natural de las imágenes, sin necesidad de añadidos contemporáneos. Y este hecho es digno de aplauso, ya que al aplicar los materiales para realizar la limpieza de la piedra había que tener en cuenta que en muchas zonas la policromía caía de forma continua simplemente por la humedad a la que estaba sometida. La restauración era necesaria pero el estudio minucioso para aplicar los procesos necesarios y que no dañaran la obra original eran complejos.

A pesar de ello, las casi 50.000 horas de trabajos para eliminar el polvo y la humedad que habían transformado el fantástico monumento en una fachada gris y oscura han servido para devolverles la luz, el color y la belleza que un día gozaron. A partir de hoy, los trabajos de protección y conservación van a ser exhaustivos para que las generaciones próximas puedan disfrutar de esta maravillosa obra escultórica. A decir verdad, muchos aún no son conscientes de la importancia de este monumento y de la necesidad así como la urgencia de estos trabajos de recuperación. Un poco de historia no viene mal de vez en cuando. Y ésta comienza cuando una gran y poderosa Roma comienza su ocaso.

Después del desmembramiento del Impero Romano en el occidental y el oriental, la llegada de las tribus bárbaras contribuyó a la diversificación del primero. Cuando un gran territorio como era el Imperio abarca esa extensión de terreno es lógico que los pueblos vecinos puedan hacer incursiones y poner en peligro los límites y la estabilidad del mismo. Y más cuando esos territorios, en la mayoría de los casos, han sido arrebatados a la fuerza por quienes los vuelven a conquistar. A ello, hay que sumar las guerras civiles internas, el auge de una nueva religión que se impone como la oficial del Imperio, el abuso de poder de los emperadores, una fuerte crisis económica y el hartazgo de las clases más desfavorecidas, que se sublevaron y asediaron los campos y graneros de Roma.

Los años que siguieron a la caída del Imperio de Roma fueron denominados como Alta Edad Media. La llegada y asentamiento de los godos a todos los rincones del Imperio de Occidente, incluida Hispania, contribuyeron a la diversificación que luego se podrá observar en el arte de la época. En la Península, lo romano se funde con los motivos y formas de crear de los godos, así como con el arte de hacer bizantino. Poco después, la invasión árabe y la creación de Al-Ándalus contribuirán a que esa diversificación de las artes se enriquezca con las formas, detalles, materiales y construcciones que llegan desde Damasco.

El Románico surge así como el fruto de la necesidad de que la identidad unitaria de lo que una vez fue el Imperio vuelva a renacer. El arte aparece como elemento unificador de lo que fue aquel batiburrillo de tribus llegadas del norte de Europa. Pero esto sólo es posible después del nacimiento de la Iglesia de Roma, como elemento aglutinador de lo que una vez fue el Imperio, y la aparición de las nacionalidades. La unidad religiosa que Roma impuso después del Edicto de Milán contribuye a la creación de una Europa unida en lo espiritual así como en lo cultural. El asentamiento de determinadas tribus godas en áreas específicas del territorio del Imperio lleva al nacimiento de lo que será el mapa europeo actual con sus fronteras. Los visigodos en España, los francos en Francia, los germanos en Alemania… crean las bases de lo que constituirá la Europa que hoy conocemos.

El Románico nace así como el resultado de la necesidad de un momento histórico en el que lo que había sido el Imperio vuelva a quedar unificado también a través de las corrientes del pensamiento y las artes. Y es dentro de este contexto donde se entiende la riqueza de un monumento como el que Fernando II mandó construir en la bella ciudad de Santiago de Compostela. Por ello, es así como se entiende que el Camino de Santiago es la seña de identidad de un conjunto de pueblos que vuelven a su origen, marcado por los siglos del Imperio y cuya herencia se manifiesta a través de las costumbres, la cultura y la religión.

El Pórtico de la Gloria se erige como el culmen de la tradición románica en España y marca ya el paso de lo que será la nueva corriente gótica, cuyos pinitos empiezan a deslumbrarse ya en la vecina Francia. El autor de esta magnífica obra escultórica es el denominado maestro Mateo. Se conoce que el afamado escultor era ya un artista consagrado, pues contaba  con algunos trabajos ya realizados en suelo francés. Es necesario hacer referencia a esa pronta influencia gótica francesa en suelo español, ya que gracias a ella se puede comprender el auge del gótico en nuestro país y cómo las corrientes van conviviendo y mezclándose en una misma obra de arte.

Es de sobra conocido el contrato que el maestro aceptó para la consecución de los trabajos y en el cual aparecía fijada la renta vitalicia por los servicios prestados. El tiempo de construcción de la catedral estuvo ligado a su vez al del pórtico. La obra final fue completada en el año 1211, cuando también se realizó la consagración de la iglesia. Hay que añadir que el trabajo escultórico del pórtico se realizó entre 1168 hasta 1188.

Elevándose sobre un monumental nártex, el pórtico aparece dividido en tres vanos. El vano central es donde se aprecia el conocido tímpano sujeto por una columna fasciculada. Ante esa columna fasciculada aparece otra pequeña columna que se identifica con el árbol de Jesé. Éste árbol es la genealogía de la que desciende Jesús, el Cristo, desde Jesé, el padre del mítico rey David de Israel. En la parte superior de este árbol se encuentra la figura de Santiago Apóstol, el patrón de la iglesia, y sobre éste, ya en el tímpano, la figura de Cristo resucitado. Esta imagen de Cristo Redentor de la muerte y el pecado está acompañada por los evangelistas, por los símbolos de la Pasión y la actitud del mismo protagonista: deja al descubierto la herida del costado de la lanza de Longinos y muestra las llagas de los clavos de sus manos. Un coro de ángeles completa la composición del tímpano que se enmarca con una arquivolta donde se sitúan los 24 ancianos del Apocalipsis, quienes tocan sus instrumentos musicales.

Los vanos laterales muestran escenas narrativas en sus arquivoltas, ya que carecen de tímpano. En ellas, aparecen temas del Juicio Final, con la representación del Cielo y del Infierno, y escenas del Antiguo Testamento. Las jambas sobre las que se apoyan están decoradas con las figuras de los apóstoles y de los profetas. Esta decoración, debido a su profusión tanto de figuras como de colores, constituye un claro paso del románico hacia gótico. No sólo eso. Las esculturas alcanzan casi el bulto redondo, su anatomía está totalmente perfeccionada, los plegados de sus ropajes son mucho más realistas, e incluso los gestos de sus rostros empiezan a mostrar expresiones. El paso hacia la perfección se encuentra en el principio de comunicación que se establece entre las figuras, empieza a haber una relación entre ellas y no aparecen como algo aislado de la escena.

La importancia de esta obra radica tanto en los avances artísticos que recoge como la nueva visión de una sociedad que empieza a identificarse con su pasado histórico. Ninguno de esos avances hubiese sido posible sin la circulación de ideas que había entre España y Francia gracias al Camino de Santiago y a los artistas que trabajaron en él. Por ello, la noticia de esta restauración constituye un motivo para mostrar la necesidad de conservar el Patrimonio Histórico y Artístico que sirve como seña de identidad de un pueblo y una sociedad que, siendo una amalgama de tribus, costumbres y tradiciones, tienen un pasado y una historia en común.

Fotografías Fundación Barrié, Jordi Sarrà, Catedral de Santiago.

 

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