El mercado de la cebada, situado en el mítico barrio de la Latina de Madrid, se llena de color transformándose en el mayor mural de arte urbano de España. La creatividad del colectivo artístico madrileño BoaMistura,  y gracias a la colaboración de J&B, ha logrado dar forma a un proyecto cargado de luz y positividad que finalizará este miércoles.

Siendo uno de los mercados de abastos más importantes de la capital y con una extensión de más de 6.000 metros cuadrados, no ha impedido que el paso del tiempo y la dejadez se adueñaran de sus instalaciones. Construido por el arquitecto Mariano Calvo Pereira en 1868, este edificio tuvo que ser renovado en 1958 debido a su derrumbe en su estructura que tuvo lugar dos años antes. Ahora, esta instalación sufrirá una renovación de 180 grados, adaptándose al cambio cultural y artístico del siglo XXI que ya comienza a ser evidente en la zona.

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Para su inauguración, MyMayor Company, una plataforma abierta a nuevos creadores para llevar a cabo este tipo de proyectos liderada por Borja Prieto, y la Liga de los Optimistas Pragmáticos, tienen preparadas numerosas actividades. El principal objetivo es llenar de vida a este enclave de la capital y recuperar así el esplendor con el que un día contó.

Un mural repleto de iconos, palabras y dibujos invade la fachada de este enorme mercado de abastos convirtiéndolo en uno de las obras de arte urbano más grandes del viejo continente. Las cúpulas son esenciales en este proyecto, ya que “el impacto sobre el paisaje es muy importante. No sólo se las ve desde la calle, la creación de efectos de iluminación, colores y matices estarán presentes también y muy visibles en la vida de los tejados, bares y terrazas de La Latina”.

Boamistura sobre las cúpulas del mercado de la cebada

BoaMistura sobre las cúpulas del mercado de la cebada

Rojo, verde, azul, amarillo, naranja y morado son los escogidos para teñir su fachada. La idea es recrear los colores que podemos encontrar en los alimentos que ingerimos y vemos a diario, siendo además el soporte de la palabra COLOR escrita en blanco mediante anamorfosis. Esta técnica provoca que desde un determinado punto de vista el elemento cobre una forma proporcionada y clara. Para poder llevar a cabo este faraónico proyecto se han empleado 2000 kilos de pintura, 40 rodillos extensibles y alrededor de 1000 horas de trabajo por parte de un equipo formado por 15 personas.