Este miércoles la ganadora del Festival de Eurovisión 2014, Conchita Wurst, fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a las fiestas del Orgullo Gay en Madrid, que espera congregar a más de dos millones de simpatizantes del colectivo LGTB en las calles de Chueca. Los festejos dieron comienzo con un sonado pitido que desafió los 55 decibelios que el Ayuntamiento estipula como límite de lo permitido. Una forma de hacerse oír que se ha convertido en algo habitual en muchas otras reivindicaciones, más allá de la que ahora nos atañe, y que suele tener a la clase política como principal diana de tanto griterío.

Una forma de aunar ambas cuestiones podría ser la polémica campaña que lanzó la firma Benetton a finales de 2011 bajo el título Unhate. En ella mostraba a diversos líderes políticos uniendo sus labios en armonía con sus peores enemigos. La controversia fue tal que alguno de los carteles que vestían las ciudades europeas tuvieron que ser retiradas pocas horas después de haber sido colocadas, como aquella en la que el Papa Benedicto XVI se fundía en un apasionado beso con un imán musulmán y que no sentó nada bien en el Vaticano. ¿Cómo un Santo Pontífice podría caer en tal desgracia y besar no sólo a su ‘rival espiritual’ sino, además, a otro varón?

Benetton_Unhate_POPE_AL_TAY

Ante tal supuesto desaire –cosas peores se han visto en la Santa Sede­–, los responsables de la campaña publicaron una disculpa pública a través de su espacio en Facebook: “Reiteramos que el significado de esta campaña es exclusivamente combatir la cultura del odio en todas sus formas. Por eso, sentimos si el uso de la imagen del Papa y el imán ha ofendido los sentimientos de los creyentes, y para corroborar nuestras intenciones, hemos decidido, con efecto inmediato, retirar esta imagen de todas las publicaciones”. Dicho y hecho. La imagen del beso se dejó de publicar, pero no cesó de circular por internet.

Mucha polémica y algún premio

La de Benetton fue una iniciativa publicitaria que, pese a ser censurada en diversas ciudades, se convirtió en viral y copó numerosos titulares por todo el mundo. Y no era para menos. No es común ver a figuras políticas de primer nivel dando rienda suelta a su lado más gay. Así ocurrió con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, besando al dirigente venezolano Hugo Chávez o el líder republicano chino Hu Jintao; al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu roneando con el presidente palestino Mahmoud Abbas; o la mandataria alemana Angela Merkel intercambiando saliva con el expresidente Nicolás Sarkozy.

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La controvertida campaña Unhate fue todo un acierto al convertirse en viral por ‘sacar del armario’ a los dirigentes políticos y ligarles con sus ‘peores enemigos’. Pero también supuso un éxito rotundo al ganar un año más tarde el premio Grand Prix en Prensa en el Festival de Publicidad de Cannes. La agencia internacional de Benetton recibió este reconocimiento por su capacidad de ir más allá de la página impresa, ampliando su ámbito a diversos medios, y por el mensaje universal que retrataron: “Atraviesa todas las culturas, nacionalidades e incluso religiones… Hace impacto tanto en el corazón como en las tripas y promueve un debate global”. Un objetivo acorde con el que trata de conseguirse durante estos días en Madrid, que se llena de color con las banderas del arco iris que representan la hermosura intrínseca en la diversidad.