Sensaciones, sentimientos y estados psicológicos. Miedo, asombro, alegría, llanto… son algunas de las emociones que el escultor japonés Odani Motohiko explora a través de su obra escultórica, intentando así captar la atención del espectador. La provocación es su principal arma para llegar al público. Incluso si se trata de profundizar en un tema tan delicado como es la muerte.

[photomosaic ids=”8415,8416,8417,8418″]

Nacido en 1972 en Kyoto, se licenció en la Universidad de Tokio especializándose en escultura tallada sobre madera, aunque también ha investigado los campos de la fotografía, el vídeo y la instalación. Odani forma parte de una generación de artistas que se caracteriza por su estilo único y peculiar de expresión artística y por su agudo sentido estético que le han hecho merecedor de elogios tanto en Japón como en el extranjero. Por ello no es de extrañar que haya sido protagonista de diferentes muestras como la 50º Bienal de Venecia y la 5ª Bienal de Lyon, entre otras.

[photomosaic ids=”8419,8420,8421,8422″]

El principal tema de investigación de sus obras es la mutación o la alteración de todo lo que crea, ya sea de estados, sentimientos o sensaciones. Sus esculturas reflejan el concepto de lo efímero y también lo amorfo debido a la fuerza ejercida por la gravedad y la rotación. En su serie titulada Phantom Limb se puede apreciar esa constante búsqueda de metamorfosis, que a su vez, se materializa en su propio interés por utilizar materiales y técnicas fuera de lo convencional. Así podemos observar desde un vestido realizado con pelo hasta un animal con un aparato entre sus patas que le impide caminar.

Hay una extraña mezcla de lo bello y lo monstruoso, de lo espiritual y lo secular, de la vida y la muerte en toda su obra. Son figuras materiales pero a su vez son como espíritus o fantasmas que parecen desintegrarse si se observan con detenimiento. Están más cerca de lo etéreo y lo surrealista que del mundo real. Incluso su peculiar manera de entender e interpretar la naturaleza viva nos enlaza con un mundo de engendros que parecen fruto de la ciencia ficción.

[photomosaic ids=”8427,8423,8424,8425,8426″]

Toda una original manera de entender la escultura, fruto de una imaginación diferente aunque con elementos futuristas de Umberto Boccioni, donde la escultura deja de ser estática para captar el movimiento, el dinamismo y la velocidad de una sociedad que se transforma y cambia vertiginosamente.