¿En qué se inspiran los cineastas para crear imágenes insólitas? La pintura es una fuente inagotable de inspiración, nos traslada a una época determinada en un chasquido de dedos, quizás a un mundo surrealista donde la abstracta psicología trata de explicarse, o quizás a un lugar misterioso al que intentamos acceder observándolo con fijeza. Es inevitable no admitir que la pintura nos provoca, la paleta de colores parece cobrar vida ante nuestra mirada creando sensaciones en nosotros, sentimientos encontrados que olvidamos y preguntas que intentamos responder. Y aunque un cuadro no deje de ser una imagen fija y el cine todo lo contrario, una imagen en movimiento, ambas beben del manantial de la juventud puesto que ninguna de ellas envejece. Bajo esta premisa, repasamos algunos de los cuadros que el séptimo arte ha querido homenajear.

Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2013)
El joven azul‘ de Thomas Gainsborough

Django

No hay fortuna que pague ver a Jamie Foxx vestido del príncipe de Beckelar. Esto se lo debemos a la diseñadora de vestuario Sharen Davis, quien reveló en una entrevista haber mostrado la obra al director. También conocido como ‘El niño azul’, tal vez sea el retrato más famoso de la pintura inglesa del siglo XVIII. Tarantino quedó tan fascinado con aquel traje pomposo de satén, que dio el visto bueno para encasquetárselo a Foxx.

‘El laberinto del fauno’ (Guillermo del Toro, 2006)
Saturno devorando a su hijo‘ de Francisco Goya

fauno

Cuando el Fauno le dice a Ofelia que no coma ni beba absolutamente nada durante su visita, no se lo dice porque quiera matarla de hambre. ¿De dónde salen todos esos zapatitos sin dueño? ¿No será que a lo mejor viene el coco? En este caso encontramos un parecido razonable entre la obra de Goya y el hombre pálido de Guillermo del Toro, con más razón si el pintor es uno de sus favoritos.

‘Alien’ (Ridley Scott, 1979)
Retrato del Papa Inocencio X‘ de Francis Bacon

alien

¿Quién iba a decir que el retrato del Papa Inocencio X daría para tanto? Ni más ni menos que para inspirar a una de las franquicias más populares del espacio. De la iglesia se ha dicho de todo. Pero de ahí a ser la fuente precursora de los alienígenas que más salivan en el cine, es lo último que nos faltaba por oír. La pintura de Bacon no deja de ser una reinterpretación macabra del retrato original de Velázquez y algo espeluznante para nuestra querida Ripley. Sí, da miedo.

‘Psicosis’ (Alfred Hitchcock, 1960)
La casa junto a las vías del tren‘ de Edawrd Hopper

psicosis

Es una escena de principio de siglo y retrata de manera intimista y melancólica una casa en mitad de la nada, un reflejo de la América profunda. La obra de Hopper, inspiró el diseño del solitario Motel Bates. La casa está pintada desde la oscuridad hacia la luz, lo que le da un aire de abandono. ¿Es posible que esas cuatro paredes den cobijo a un asesino?

‘Immortals’ (Tarsem Singh, 2011)
Cúpula de la basílica de la Virgen de los Desamparados de Antonio Palomino (Valencia)

immortals

A parte de que Henry Cavill tenga la tableta abdominal (y pectoral… y extremidal…) cincelada con dolorosa perfección, la peculiar visión del director Tarsem Singh sobre el mito de Teseo parece un cuadro. Hay una escena magnífica que se desarrolla en los cielos y, gracias a ella, somos testigos de una lucha encarnizada entre dioses y titanes. Este efecto óptico nos recuerda a los frescos renacentistas que encontramos en numerosas cúpulas.

‘Melancholia’ (Lars Von Trier, 2011)
Ofelia‘ de John Everett Millais

melancholia

La película del director Danés es una obra de arte en toda su composición, un festival simbólico para los sentidos. La utilización de la cámara lenta recuerda a un cuadro en movimiento, como en el caso de Justine (Kirsten Dunst) flotando río abajo como Ofelia (el icónico personaje de Shakespeare, un símbolo de la mujer y la locura en la época de Bard); ambas arrastradas por la corriente.

‘Lost in traslation’ (Sofia Coppola, 2003)
Jutta‘ de John Kacere

La secuencia de apertura (los llamados créditos en una película), a veces son sencillos y en otras ocasiones magníficos. En el caso de la tragicomedia de Coppola, tiene un valor más… artístico. ¿Para qué utilizar un fondo negro si el palmito de Scarlett Johansson es mil veces mejor? La directora se inspiró en uno de los precursores del fotorrealismo americano para ello, nada extraño pues, Kacere, es un experto a la hora de retratar traseros gigantescos.

Opening film (Sofia Coppola)