Placer, deseo, sexo, éxtasis y dulce…mucho dulce, esto es lo que nos plantea a simple vista la obra del escultor australiano Joseph Marr. Una obra que aún inerte es capaz de sugerirnos y reencontrarnos con nuestro lado más vicioso, simplemente evocándonos nuestro instintos más primitivos, junto al material que más nos endulza la vida, el azúcar.

Sus obras Juntos y Vania han conseguido que muchos caigan rendidos ante la obra de Marr. Trabajos creados a través del medio más dulce y con sabores totalmente dispares, desde la frambuesa o el regaliz a los cítricos, eso sí, nuestro paladar no puede disfrutar estas obras, ya que Marr utiliza el poliuretano para que la escultura permanezca intacta. El proceso comienza con una fotografía que más tarde imprimirá en una impresora 3D con la que realizará el molde que rellenará de azúcar.

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Azúcar, cola y capas de poliuretano para conservar la obra dan forma a su trabajo estrella: Juntos. Instalada en Berghain, mítico club nocturno de las noches berlinesas, hace brillar las vitrinas que iluminan el local. Unas vitrinas que nos muestran cuerpos de hombres desnudos que brillan como el oro y que ante las miradas de los asistentes dejan entrever que el azúcar no les impide sacar su lado más lujurioso y sexual. Unas esculturas que disfrutan del sexo por dónde las mires.

Un artista influenciado fuertemente por la escultura barroca y la elegancia del Art Nouveau, que bajo la inocencia de la sensualidad trata de fusionar arte clásico y contemporáneo.

“El azúcar es un medio maravilloso para mostrar dos cosas … lo atrapados que estamos en una situación pegajosa y lo atractivo y sabroso que es el deseo”

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