Empácalo y llévatelo. Así de fácil, ¿no? Pues no. La competencia es feroz. En las estanterías de los supermercados se acumulan decenas de marcas. Una infinidad de posibilidades para los consumidores y los fabricantes quieren que sus productos sean los que pasen por caja. La clave puede ser el precio, la calidad del producto o la tradición de una marca centenaria. Pero y ¿el diseño? El diseño del envoltorio que contiene el producto juega una parte fundamental en la decisión del cliente.

Algunos buscan minimalismo, a otros les atrae un packaging más colorista y divertido y a los más retro siempre escogen aquello que les recuerde a la alacena de su abuela. Y es que la comida tal como algunas marcas la presentan puede representar un emblema de diseño en las estanterías de nuestra cocina.

El aceite en este caso es un producto que por el uso que los españoles le damos diariamente merece un mimo especial en su packaging. Elemento estrella en la cocina, el envase de este muchas veces considerado oro líquido se convierte en elemento que suma para elegir una marca y no otra. Algunos prefieren la utilidad que los fabricantes ofrecen con su packaging, otros quieren llevarse a casa algo que les ayude a decorar sus encimeras, mientras que un diseño retro atrapa a los que adoran todo lo vintage.

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Lolita, una marca española de aceite cree en la importancia de un buen y atrayente packaging. Y es por eso que el diseño de su botella de aceite consiguió en el 2012 el segundo premio de los Mobius AWARDS. Los Mobius Awards son unos premios de publicidad internacionales, una competición para los publicistas profesionales, diseñadores, estudiantes y fotógrafos.

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