Un obrero de raza negra entra en la habitación de la colada donde una joven chica china está situada junto a la lavadora. Tras un breve flirteo y un intercambio sensual de miradas, el obrero se acerca a la muchacha para besarla.

Hasta aquí todo bien. Podría ser el bonito comienzo de cualquier película porno. Pero no. Sólo se trata de un spot publicitario de la empresa de detergentes china Qiaobi y que ha creado un gran revuelo en Occidente ya que, a continuación, la chica en vez corresponder al mozo con un ósculo, ésta le realiza una ‘cobra’ de campeonato introduciéndole una pastilla del anunciado detergente para luego empujarle al interior de la lavadora. Cuando el programa de lavado se ha completado, aparece un apuesto hombre chino desde las profundidades del electrodoméstico.

Las quejas se han multiplicado y la empresa ha tenido que pedir disculpas, pero a su manera. Argumentan cierta “hipersensibilidad occidental” al mismo tiempo que indican que no rehuirán de su responsabilidad por su contenido controvertido. 

El anuncio ha dado la vuelta al mundo y lo sorprendente es que, como suele suceder en el mundo publicitario, la emisión del anuncio se ha acortado considerablemente antes de que la polémica estallara, lo que ha extrañado a la empresa china que no entiende la repercusión del spot.

La polémica no acaba aquí ya que este no es el primer caso de racismo en el mundo de la publicidad. Sin ir más lejos, hace algunos unos años en Italia sucedió algo parecido con el detergente Coloreria -y del cual parece haber tomado ejemplo la empresa china Qiaobi-. En él sucede exactamente lo contrario; un hombre enclenque es introducido en la lavadora para que en su lugar aparezca un fornido hombre de raza negra.

Sea como sea, la discusión se centra en la relación estrecha que el pueblo asiático mantiene con el racismo y que en cierto modo está interiorizado en una sociedad tremendamente endogámica y que en muchos casos se obsesiona por la pureza de la piel. Como dice un proverbio chino “una piel blanca puede ocultar hasta lo más feo”. Pero China no es el primer país que sufre la mirada crítica de la prensa internacional. En Tailandia se han dado casos parecidos en distintos anuncios, uno de ellos tiene como protagonista a la actriz tailandesa Cris Horwang y en él reza “antes de llegar hasta aquí, la competición ha sido muy dura. Si dejo de cuidarme, todo por lo que he trabajado, lo que he invertido en mi blancura, se perdería”. El anuncio de la empresa de cosméticos Seoul Secret fue retirado, con la posterior y previsible disculpa de la misma. La industria para aclarar la piel ha llegado a extremos insospechados en los que se lanzan productos para el blanqueo del interior de la vagina.

Esto no hace más que ahondar en la brecha abierta de la discriminación en un continente donde la piel blanca es símbolo de éxito y de buenas oportunidades, lo que poraliza una sociedad de por sí bastante castigada con la pobreza.

Pero, ¿no sucede lo mismo en nuestros lares en la búsqueda del bronceado perfecto? Habría que ver también si nuestras obsesiones e “hipersensibilidad occidental” son también dignos de un análisis más profundo.