Hace unos días se desató el caos en las redes sociales con una historia un tanto surrealista, y es que dos funcionarios en China fueron despedidos después de una ‘creativa restauración’, por no llamarlo auténtico destrozo, de unos frescos budistas de siglos de antigüedad.

Las pinturas se encontraban dentro de una pagoda de la época Quing de 270 años, en la provincia nororiental de Liaoning, datando de  entre 1644-1911. Los frescos fueron cubiertos por pinturas que nos recuerdan a dibujos animados planos, con escaso gusto y sin ninguna calidad artística que ni se acercan a su auténtico fin, el de restaurar y representar figuras taoístas.

El caso fue sacado a la luz por un blogger apodado Wujiaofengque que realizó fotografías del antes y después de la peculiar ‘restauración’, esto nos lleva de manera obligada a acordarnos del popular caso de Cecilia Giménez y su Ecce Homo. Un hecho que ha sido una auténtica revolución en las redes sociales chinas como Weibo, versión asiática de Twitter. Comentarios como “creo que algunas personas tienen menos cerebro que un burro “,  “los restaurantes carecen de cerebro” y “auténticos ignorantes” son algunas de las preciosidades que han tenido que sufrir los restauradores. La empresa a la que se asignó el trabajo no estaba cualificada para llevar a cabo ninguna reparación de reliquias culturales, según declararon trabajadores del templo. Pero el caso ya ha sembrado sus cabezas de turco y es que, un funcionario encargado de los asuntos del templo y el jefe del equipo de vigilancia del patrimonio cultural de la ciudad de Chaoyang, donde se encuentra el templo, ya han sido despedidos, según informó el Global Times.

Unos frescos que aunque la oficina de patrimonio cultural de Liaoning  tiene intención de ‘reparar’ nunca tendrán su calidad inicial, dejando al descubierto la escasa importancia que da el gobierno chino a su patrimonio artístico y cultural.