“Mucho poder conlleva mucha irresponsabilidad”, o al menos un gran descaro. Con este lema, Deadpool comienza rompiendo moldes y estereotipos de superhéroes pero también taquillas. Se acabaron los looks de la perfección, los rizos que caen con una falsa naturalidad en la frente, las buenas formas y las tramas maniqueas de buenos y malos. Irreverente, bocazas, sarcástico, fan del humor negro y un tanto escatológico… este personaje de cómic creado en 1991 salta a la gran pantalla con años de retraso a cargo de un Ryan Reynolds ya habituado a estos lares y que invitaba así a los fans a rendirse a sus insolentes superpoderes:

Ryan

Y es que este actor estaba inequívocamente predestinado a encarnar este mercenario con más pinta de villano que de superheroe: el propio personaje, en toda su bidimensionalidad, demostró que la clarividencia se añadía a su larga lista de poderes cuando se definió a sí mismo en las páginas del cómic como ‘una mezcla entre Ryan Reynolds y un Shar-Pei’.

Tras arrasar en la taquilla estadounidense, como el mejor estreno de la historia recaudando 135 millones de dólares durante su primer fin de semana -y superar así los 91 millones de ‘Matrix Reloaded’- este film llega a partir de mañana a nuestros cines con gran expectación y augurando un gran éxito también en nuestro país. Con secuela ya en marcha -a eso se le llama previsión-, esta película promete dosis de violencia, sexo, lenguaje obsceno y humor negro a partes iguales. ¿Quien podría resistirse a esta propuesta? Este antihéroe tiene todos los vicios y malos hábitos que le hacen apto tan sólo para mayores de edad.

Ryan Reynolds parece que le ha cogido gusto a esto de interpretar y coleccionar personajes del universo Marvel y DC Cómics en su filmografía: desde el Hannibal King de ‘Blade’, pasando por un ‘Green Lantern’ un tanto decepcionante -y que ahora cuelga el cartel de “Se busca actor protagonista sustituto”-, hasta esta nueva adquisición: un descarado superhéroe enfundado en mallas pero con una apariencia física poco amable tras pasar por un  intenso y experimental tratamiento contra el cáncer. Un punto de partida muy distante del habitual romanticismo fantástico de otras supertransformaciones.

Así, Wade Wilson, un mercenario ex operativo de las fuerzas especiales adopta este alter ego armado con sus nuevas habilidades y un oscuro y retorcido sentido del humor, perseguirá al hombre que casi destruyó su vida. Eso sí, dejando sarcásticas perlas por el camino tan afiliadas como sus sables, claro. “Por favor, que el supertraje no sea verde ni animado”, reclama en una de sus escenas el ex Linterna Verde.

La polémica sobre su tendencia sexual añade aún más expectación a esta película. Pansexual, omnisexual, hipersexual o bisexual… su tendencia a “tirar los tejos” a cualquier personaje ya le puesto en la manida diana social de la obligada categorización sexual, un debate intenso dada la puritana incapacidad de Hollywood a la hora de eliminar la bisexualidad de esa larga lista de tabúes innombrables. Al margen de etiquetas, que pocas veces vienen al caso, Deadpool – ‘Masacre’, para los amigos de antaño- promete revolucionar la gran pantalla.

Lamentablemente este antiheroe ha visto sesgado de su currículo de superacciones algunas intervenciones ya que este fin obviará su cuyo paso por la saga X-Men, tomándose ciertas licencias basadas en las siempre encomiables capacidades argumentales del mundo del cómic. De hecho, a pesar de que se rumorea un posible cameo con ‘Lobezno en X-Men Apocalipsis’, son las dispares líneas temporales de ambas historias las que ponen dificultades a este encuentro. Sin embargo, el cine está lleno de casualidades, así que no habrá que tirar la toalla…

Bajo la dirección de Tim Miller (‘Scott Pilgrim contra el mundo’) y con guión de Rhett Reese y Paul Wernick (‘Bienvenidos a Zombieland’) este superhéroe diferente y con incontinencia verbal, incapaz de ceñirse a las normas establecidas -que por romper, rompe incluso la inquebrantable ‘cuarta pared’- promete no pasar desapercibido en la gran pantalla.