Cuando una serie es cancelada ni muere, ni se destruye, sólo se transforma en recuerdo o como esta surgiendo últimamente, en cómic.

Son muchas las series que se cancelan al año; series que llevaban años en emisión y que han agotado los argumentos y merecen un digno final, series que no han tenido el éxito y la repercusión esperada o series que, no teniendo un share elevado, mantienen una legión de fieles seguidores pero que, para las cadenas de televisión, no les son rentable su emisión. 

Cuando esto sucede, muchos productores y creadores, destruyen el universo creado alrededor de la serie y es absorbido por el agujero negro del olvido televisivo. En cambio, desde hace unos años, muchos creadores han optado por tomar un camino hasta ahora no recorrido, llevar sus series al lápiz, papel y a los colores, al cómic.

Estamos acostumbrados a ver en la cartelera del cine adaptaciones de cómics: SpiderMan, IronMan, The Avengers éxitos taquilleros que han dado a la industria de Hollywood grandes fortunas. Desde hace poco tiempo, estos cómics se han ido adaptando también a la televisión; el fallido piloto de WonderWoman o Marvel’sAgents of S.H.I.E.L.D, pero nunca había sido a la inversa: continuar una trama donde había finalizado en televisión a través del cómic.

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Podemos encontrar el germen de esta nueva forma de explotación del contenido de una serie, en los cómics que se editaban en los años 70 y 80 a través de los éxitos de emisión de esa época, como es el caso de Bonanza o KinghtRider, que contaban con tramas paralelas y sin continuación o relevancia con la que se estaba proyectando en los televisores. Aunque hay decir que la primera serie en lanzarse a la aventura en el mundo de la historieta fue la saga StarTrek donde, a parte de la serie de televisión y las películas, tuvieron su infinidad de series y líneas argumentales en versión papel.

Pero no fue hasta mayo del 2008 que Joss Whedon, productor de la serie BuffyCazavampiros se decidió, 5 años después de su cancelación, a continuarla en viñeta satisfaciendo a los fans que se mantenían impacientes por los rumores de una nueva temporada o una película.

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En esta adaptación-continuación, los dibujos corren a cargo de George Jeanty, encargado anteriormente de varias series de Linterna Verde y Superman entre otros y bajo la producción y  del mismo Whedon, Buffy continuó su trama allá dónde había acabado bajo la piel de Sarah Michelle Gellar, Alyson Hannigan y toda la “scooby banda”.

Según palabras del mismo creador: “en el cómic se puede abordar temas que en televisión no se podrían tocar ya que se tiene un presupuesto muy reducido (el presupuesto medio de cada capítulo de la serie era de 2.300.000 €) y en el cómic se reduce sustancialmente”.

Pero no es la única serie del mismo productor que ha seguido sus temporadas en cómic, series como Ángel y Firefly, esta última serie de culto y cancelada en mitad de la primera temporada, han ocupado los primeros puestos de las lista de ventas de cómics a nivel internacional y han creado un universo con varios spinoff.

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Tras esta estratégica decisión, muchas otras series como Smallville o Supernatural, todavía en emisión, han seguido sus pasos y a día de hoy mantienen una regularidad en papel o como la mítica X-Files que ha iniciado la andadura de su décima temporada en viñeta.

Pero no sólo las seres scifi han sido las únicas en salir en papel, series como Sons of Anarchy también han tenido su proyección en este medio utilizando a personajes protagonistas y creando historias que, en televisión o bien, no hubieran tenido cabida o su producción hubiera estado muy limitada por temas económicos.

Siempre se había estrechado el círculo entre cine y televisión, abriéndose al mundo de internet, ahora se ha comprobado que existen más vías de expansión para que un producto pueda ampliar su propio mundo, expandirse y no limitarse a la televisión.