Niños y, no tan niños, reflejan, en ocasiones, sus miedos y fobias en forma de pesadillas. Durante la oscuridad de la noche, el juego de luces y sombras, ayuda a que los objetos se transformen, dando un aspecto de seres malignos que vienen a por nuestras almas. Otra de las pesadillas recurrentes que todos hemos tenido es la que, debajo de nuestra cama o, dentro del armario, habitan seres capaces de descuartizarnos cuando Morfeo nos acuna en sus brazos.

Estos miedos no saben de clase social, ni sexualidad, tampoco acerca de la noción del tiempo, transmitiéndose de generación en generación y, lo que asustaba a un niño durante los años veinte, también puede hacerlo ahora pasado más de un siglo.

Y, como muestra de ello, os mostramos las fotografías que, Arthur Tress hizo en los años sesenta representando los sueños más aterradores de un grupo de niños.

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Amante de Freud y de su psicoanálisis, la idea le surgió mientras colaboraba con el profesor Richard Lewis en un ejercicio de clase, se les pidió a los alumnos que ilustraran sus sueños y, el resultado fue, en algunos casos, tan aterrador, que Tress decidió retratarlos para que perduraran durante el tiempo.

Con una composición simple, de pocos recursos y sin muchas excentricidades, la obra gráfica de Arthur Tress resulta en muchos aspectos aterradora y nos adentran en el oscuro subconsciente de los más pequeños.

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