¿Quién ha dicho que el reciclaje no puede convertirse en algo útil y práctico una vez que un objeto deja de tener la función para la cual fue creado? Desde Creacrates han llegado a la conclusión de que, incluso, las cajas de embalaje pueden ser reutilizadas para tener una función no sólo decorativa.

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Las cajas de embalajes que se utilizan para transportar las obras de arte tienen una vida efímera. Una vez la obra ha llegado a destino, estas cajas son desechadas debido al escaso margen de espacio para poder almacenarlas y a que no son reutilizables para el transporte de otras piezas debido a que están hechas a medida.

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Desde Creacrates los embalajes, que proceden de las principales sedes museísticas y galerías de arte, son convertidos en mobiliario con un diseño personalizado. Las cajas tienen la finalidad de dar estabilidad y amortiguar los golpes que pueden sufrir las obras de arte durante un traslado, por lo que se fabrican con contrachapado de okume y están reforzadas en pino. La madera interior se recubre de poliestireno estruido y de amortiguación de polietileno.

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Un equipo de diseñadores y creadores profesionales se encarga de ofrecer al cliente un amplio abanico de posibilidades para la transformación de la caja-embalaje según sus necesidades. El taller se encarga de acondicionar el material y de aplicar los controles de calidad, producción y diseño del producto. Entre otros materiales, se utiliza un acabado de pino natural o lacado en cada uno de los muebles, cristal protector en el caso de las mesas y vinilos decorativos.

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Mobiliario personalizado a gusto del cliente, adaptado a cualquier tipo de espacio y con materiales de primera calidad a un precio justo.  Una forma de maximizar la utilización de objetos desechables y convertirlos en elementos artísticos y decorativos, a la vez que se disfruta de un producto único e irrepetible.