El mundo del diseño bebe de diferentes fuentes de inspiración. Las partes de un cuerpo humano, la textura de una madera roída, la paleta de colores de un cielo encapotado… Las referencias son infinitas. En el mundo animal hay también ciertas especies que, por épocas, nos llaman poderosamente la atención y son foco de copia, tributo y hasta parodia en forma de auténticos y genuinas obras de arte. Últimamente es el ciervo el animal que se ha apoderado con fuerza del imaginario de diseñadores ¿Pero que tienen de especiales estos mamíferos?

Surgiendo de entre los bosques, el ciervo es heraldo de la luz espiritual convirtiéndose en mediador. Para griegos, romanos y celtas acompaña a las almas de los muertos en su camino al lugar desconocido. Su gusto por la soledad va unido a su rapidez y velocidad que dieron paso al ciervo alado de algunas iconografías simbolizando la prontitud que el hombre debe tener para la acción perfecta. En diversas culturas asiáticas y de la América precolombina, el ciervo es símbolo de renovación, a causa de los brotes de sus cuernos.

Su belleza, gracia y agilidad son atributos que llenan el papel del ilustrador o enmarcan una pared llenándola de luz y mensaje.

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