Quizás nunca hayas escuchado nombrar a Prípiat, pero ¿y si te decimos que fue una de las ciudades que más sufrió los terribles daños del mayor desastre nuclear de la historia de la energía nuclear?. Seguramente ya sepas que estamos hablando de la explosión de la central nuclear de Chernóbil

Prípiat: la ciudad fantasma

El 27 de abril de 1986 el personal de defensa civil de la RSS de Ucrania llegaba a Prípiat para comenzar a desplegar cordones y prohibir la entrada y salida de todos los vehículos de transporte, excepto los camiones de servicio que serían a los únicos que se les permitiría seguir su marcha. Finalmente, tras horas de indecisión sobre el estado y los niveles de radiación del lugar, los físicos de la Comisión gubernamental decidirían evacuar la ciudad, dejando tras ella 44.600 personas sin hogar ni víveres. Ahora, 32 años después del terrible desastre, Prípiat es una auténtica ciudad fantasma.

The ghost town of Pripyat, Ukraine.

¿Cuántas personas morirían si cayera una bomba en tu ciudad?

Calles totalmente asoladas por la destrucción, saqueos y el terrible poder de la naturaleza, ha convertido una ciudad en la que miles de familias filmaron la feliz película de sus vidas, en un terrorífico escenario perfecto para una película de terror.

El fotógrafo especializado en fotografía infrarroja Vladimir Migutin se ha adentrado durante dos días en sus edificios, calles, escuelas y parques para mostrarnos a través de su mítico filtro infrarrojo de 590 nm de Kolari Vision, la actual cara de Prípiat bajo el título de ‘Chernobyl: A Stalker’s Paradise’.

Pripyat Sports hall, Chernobyl Exclusion Zone.

“Siempre escuchamos alabanzas sobre el poder de la Madre Naturaleza, cómo hace que las creaciones del hombre sean inútiles, y lleva la vida por encima de las ruinas. Bueno, es algo que siempre se siente, pero nunca en una escala tan grande. Este lugar es el lugar para estos contrastes. Es bastante difícil describir la atmósfera general que experimenté durante este viaje. A pesar de los eventos de 1986, las ruinas y el óxido, no tuve sentimientos desagradables mientras viajaba por sus calles. Todo lo contrario, me sentí como si estuviera en un “tipo de” paraíso en un planeta diferente. Treinta años después de las consecuencias, mientras los hombres aún permanecen alejados; los bosques, los animales, las plantas, etc… todo está prosperando, reviviendo gracias al poder de la naturaleza.”, señala Vladimir.

¿Te atreves a pasear con él?

Elsa Bleda nos muestran cómo la vida nocturna tiene color de neón

Simon – a human-friendly fox, whom often approaches groups in the exclusion zone, asking for food.

Butterflies and flowers in the forest, Chernobyl Exclusion Zone.

Abandoned farm in Chernobyl Exclusion Zone.

“Duga” radar system, used as part of the Soviet anti-ballistic missile early-warning network.
Shot from the bottom, Chernobyl Exclusion Zone.

The rotting grand piano in the concert hall of the abandoned town of Pripyat.

The iconic 26 meter tall Ferris wheel in Pripyat’s amusement park.

A lake within the Chernobyl Exclusion Zone.

The Bucket (machine part) that was used to clean the roof of the failed reactor after the fallout, Chernobyl Exclusion Zone.

A trolleybus in one of Chernobyl’s scrapyards.

Bumper cars in Pripyat’s amusement park.

The Nuclear power plant sarcophagus, Chernobyl Exclusion Zone