Aunque el hombre no descienda directamente del mono siempre ha tenido mucho en común con este primate. Una de esas semejanzas es el gusto por la naturaleza y los árboles. Si ellos son capaces de vivir y trepar en los frondosos árboles de la selva, el ser humano es capaz de crear casas en su copa para vivir. Las cabañas están más de moda que nunca, sobre todo para aquellos que prefieren la calma y la tranquilidad del contacto con el mundo natural. Ni el mismísimo Robinson Crusoe hubiese imaginado que una construcción de este tipo diese tanto juego.  Y desde luego que lo da.

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La firma sueca Mirror Tham & Videgard ha tenido una fantástica visión de futuro creando la Casa Cubo. Esta construcción realmente es una habitación de hotel y está situado en el pueblo de Harads, muy cercano al círculo polar, y cuyas vistas y paisajes nevados hacen las delicias de sus visitantes.  Suspendida en lo alto de un árbol, esta casa está diseñada para alojar a dos habitantes y cuenta con una habitación matrimonial, una salita de estar, un baño y una terraza en la parte superior. El exterior es todo de cristal y queda embebido por el bosque en el que se encuentra ubicado. La estructura de aluminio guarda perfectamente el calor durante el invierno.

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Uno de los diseños más asombrosos fue el del estudiante de arquitectura Konrad Wójcik. A pesar de su juventud ideó un modelo de cabaña habitable para acomodar a las familias que viven en los suburbios de las ciudades. Totalmente instaladas en el bosque, estas construcciones quedan integradas en su hábitat sin romper la armonía con su entorno. La ventilación interior, la calefacción, el suministro de aguas… está basado en un sistema que utiliza las energías naturales y aprovecha cada gramo incluso para fertilizar el suelo en las que se instala. Por ello, el arquitecto danés las ha bautizado con el nombre de Simbiosis Primaveral, muy acorde con sus funciones.

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En Japón, el arquitecto  Terunobu Fujimori realiza unas construcciones un tanto más convencionales. La más famosa de sus cabañas es la construida en el bosque de Tetsu. Esta pequeña casa está construida en elementos tradicionales como  madera, piedra, barro y plantas. Su tatami interior permite la vida en unas condiciones muy humildes pero dentro de la tradición japonesa, al ser de un tamaño pequeño, por lo que se utiliza como casa para tomar el té. Lo más impresionante de esta Casa del Té son sus vistas durante el florecimiento de los cerezos.

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En la ciudad de Whistle, en Canadá, Joel Allen quiso crear su propio retiro espiritual y físico. Aprendiendo las virtudes de la carpintería, le surgió la idea de crear su propia cabaña en el bosque cercano a la localidad. Varios años le llevó dar forma a su vivienda en forma de loft esférico. Con todas las necesidades básicas y un diseño novedoso y espectacular, Allen pasa aquí sus días siendo mucho más que feliz.

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Por último, la más original de las cabañas es la que se encuentra situada en la ciudad de Aukland, en Nueva Zelanda. Se trata de un globo aerostático que hace las delicias, y nunca mejor dicho, de sus visitantes. Realizado en madera, es el lugar ideal para cenar durante el verano, con una capacidad de 18 comensales en el mismo y con una bonita vista del bosque donde se encuentra ubicado este original restaurante neozelandés.