La prestigiosa casa de subastas Christie’s ha vuelto a ser el canal por el que Miguel Bosé obtendrá liquidez para solucionar sus supuestos problemas económicos. No es la primera vez que el artista decide desempolvar los recuerdos de su infancia y la etapa dorada de su carrera como cantante para solventar un problema que lleva arrastrando desde hace varios años. En noviembre del pasado año logró una inyección de más de medio millón de euros tras deshacerse de dos Warhols que el propio artista le regaló por su cumpleaños. Dos meses después repitió aventura y se desprendió de nuevas piezas de coleccionista que, en su caso, tienen mayor valor sentimental que económico, a pesar de que se embolsó más de 370.000 euros. Se trataba de catorce piezas de cerámica firmadas por otro amigo de la familia, el pintor Pablo Picasso, que con cariño le hizo a un imberbe Miguel Bosé. Ahora, vuelve a hacerlo y el motivo es el mismo: necesita ‘cash’.

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La nueva pieza de arte que Miguel Bosé no quiere ver más en los muros de su mansión panameña, donde se instaló hace ya más de un año, es una obra del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín conocida como ‘Toro y Cóndor’. Un lienzo que será subastado en Nueva York el próximo 25 de mayo. El valor de esta obra oscila entre los 71.000 euros y los 106.000 euros, tal y como aseguran desde la propia casa de subastas, sin embargo, esperan superar estas cifras arrastrando no solo la fama del autor de la obra, sino también la de su popular propietario.

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Como no podría ser de otra forma, esta obra también tiene historia. Fue un regalo del propia artista al torero Luis Miguel Dominguín, padre de Miguel Bosé. Una pieza en la que se refleja una metáfora política de los cóndores indígenas -ave sagrada para los antiguos incas- con la tradición taurina profundamente arraigada en la tradición española. Una forma dramática de inmortalizar el drama que supuso la colonización española del continente americano.

Los huevos fritos de Picasso

Más personal fue la creación de las piezas de cerámica que Picasso pintó para Miguel Bosé cuando este era tan solo un mozo. Así lo explicaba el propio cantante cuando anunció su intención de expulsar estas creaciones de su colección de arte privada. La pieza más especial de esta colección es un plato con un dibujo de dos huevos fritos, que salió con un precio de subasta de 67.000 euros. “Como de pequeño no me gustaban los huevos fritos, Pablo hizo para mí un plato de desayuno con huevos y un tenedor sobre los que ponía los huevos reales. Si me los comía, podía disfrutar de la sorpresa de su pintura. Él me hacía este tipo de cosas con cientos de objetos, desde muñecas hasta retratos. Todo era mágico”. Todo tiene su precio.

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