Cuando pensamos en bolsas de plástico lo primero que nos viene a la cabeza es basura, pero haciendo un poco más de esfuerzo acabamos cayendo en la idea del reciclaje. Tal vez nos resulte difícil imaginar que este objeto presente en nuestra vida cotidiana sirva para algo más que para llevar la compra, pero su versatilidad es tal que nos puede servir incluso para crear esculturas realistas. Otra vía por la que expresar nuestras inquietudes.

Esto es lo que ha llevado a la práctica KhalilChishtee y, a juzgar por el resultado, con bastante éxito. Este escultor de origen pakistaní es capaz de transformar un material tan poco común en el mundo del arte en una escultura humana.La idea de emplear este material reciclado está presente a la hora de concebir sus obras y enlaza directamente con el Upcycling, una corriente artística que debe su nombre a la obra publicada en 1997 del escritor alemán Gunter Pauli.

En este libro se defiende la creación de nuevos productos a partir de materiales ya existentes y cuyo uso principal ya haya sido explotado. Utilizando un material de desecho, que terminaría en un cubo de basura una vez roto o desgastado, Chishtee consigue darle una nueva vida con una finalidad estética a la vez que atractiva.

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El artista busca crear utilidad a través de lo que ya no es útil, a la vez que transforma el objeto en algo nuevo que cobra vida y adquiere una nueva función artística: ser un elemento decorativo que aporte belleza. La impronta del escultor surrealista Giacometti es manifiesta en las posturas, la sensación de movimiento y el sentido de irrealidad que desprenden sus expresivas creaciones. Por otra parte, el interés que se muestra por la anatomía humana enlaza con las obras de la exposición BodyWorlds. Una extraña mezcla que no deja indiferente al espectador que las contempla.