benarrochSeparados en el amor, juntos en los negocios. Así llevan cerca de siete años Elena Benarroch y el que fuese su marido, Adolfo Barnatán, que continúan uniendo sus respectivas artes tras más de tres décadas dando rienda suelta a sus dones codo con codo. Este jueves, el exmatrimonio ha abierto al público una especial colaboración – o pop up como se denomina ahora en el mundillo– en la tienda que la peletera de la izquierda caviar posee en la madrileña calle Zurbarán. Allí, sus clientes habituales e íntimos amigos, entre los que se encuentran Felipe González, Isabel Preysler, Miguel Bosé, Pedro Almodóvar o David Delfín, podrán ver “las esculturas más representativas de la colección pequeña” del artista argentino, como así ha explicado el propio Adolfo Barnatán en conversación con MalaTinta.

Obras plásticas y modernistas figuras de ábaco, bronce, granito y caliza llenan de color un espacio habitualmente reservado para mostrar las últimas tendencias en pieles, diseñadas por Elena Benarroch. Una armoniosa y original forma de aprovechar un espacio y compartir una nueva ilusión entre la peletera y el artista, que hace siete años decidieron tomar caminos por separados en el amor, pero continuar siendo socios en sus numerosas empresas, de cuyas finanzas se encarga Barnatán.

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adolfoLa exposición se mantendrá abierta hasta el próximo 6 de enero y se espera que algunas de las creaciones de Barnatán cambien de manos, ya que todas ellas están a la venta: “Sólo están las obras pequeñas de mi colección, porque las grandes no entraban. Pero tengo muchas más y si vendo alguna podré reponerlas por otras, porque mi taller está cerca”, asegura el artista a este medio. Este viernes fue el día grande. El exmatrimonio citó aquí a sus fieles amigos para disfrutar de un brunch, mientras que la prensa daba buena cuenta de lo que allí sucedía.

No es la primera vez que Benarroch y Barnatán se unen para enseñar sus creaciones en el mismo espacio. En 2009, una vez oficializado su ruptura matrimonial, pero haciendo evidente la buena relación que les une desde entonces, celebraron por todo lo alto el 30 aniversario de la tienda que la peletera posee en la Milla de Oro de Madrid. Allí se expusieron algunas de las obras del escultor argentino, pero también la ocasión fue aprovechada por la diseñadora para dar a conocer su salto al diseño de joyas, una iniciativa que comenzó en colaboración con el expresidente de Gobierno Felipe González, el cuál no sólo siente pasión por el cuidado de los bonsái.

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Allí, Elena confesó que a su exmarido y a ella “siempre nos ha gustado embarcarnos en proyectos difíciles, ponernos retos y conseguirlos. Para mí esto es lo que han sido estos 30 años de profesión”. Un reto profesional y otro sentimental. También han compartido más de tres décadas de amor, que dieron como fruto dos hijos Jaime y Yaël, y casi un centenar de sociedades empresariales con mayor o menor fortuna. El amor se acabó, le siguió un profundo cariño y una gran amistad porque, tal y como reconoció la propia peletera en su momento, no hay nada escrito en lo que al amor se refiere: “El matrimonio no es bueno ni malo. Es largo. La convivencia es la peor enemiga de cualquier unión, la formen hombres y mujeres o gays, pero no creo que las relaciones de pareja sean, como se ha dicho, un infierno maravilloso. Son lo que cada uno queramos que sean”. Amén.