Como escenario, un paisaje natural asombroso y único. Como obra, las esculturas de un artista comprometido y respetuoso con la fauna y flora de su lugar de nacimiento. Ben Foster se inspira en el paisaje físico de su Nueva Zelanda natal para crear esculturas estáticas, estilizadas y abstractas. Desde las impresionantes montañas hasta el suave balanceo de las olas al llegar a la costa, todos los elementos que conforman la naturaleza de la isla aparecen mimetizados en sus figuras. No sólo eso. La creación artística le sirve para explorar las interacciones del hombre con la fauna y a su vez descubrir cómo se integran en el paisaje natural.

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La manera en la que el artista trata y da forma a las esculturas es el resultado de las diferentes conexiones que se establecen entre todos los organismos vivos. Sus obras invitan a la contemplación y al respeto por todo ser que habita el planeta. Y consigue integrar una obra hecha por la mano del hombre en un contexto natural al aire libre.

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El movimiento de sus figuras va implícito en los juegos de luces y sombras que se crean gracias a la luz que recae sobre las diferentes formas geométricas que integran la obra y al uso de pintura epóxica que le da un color homogéneo. La figura gana así tanto perspectiva como profundidad, a pesar de utilizar un material como el aluminio.

Los ecos del Cubismo son más que patentes en la utilización de esas formas geométricas para crear figuras. Dichas formas,  son las más simples que se pueden encontrar en la naturaleza y la manera más sencilla de reducir cualquier objeto para poder reproducirlo posteriormente. Todas las culturas tribales muestran en sus manifestaciones artísticas la geometría como principal elemento decorativo. En la cultura maorí, tanto la talla escultórica como las formas geométricas están claramente presentes. Foster ha conseguido añadir a esa base el elemento abstracto para conseguir un trabajo original a la vez que curioso.

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Sus creaciones resultan elegantes, dinámicas y táctiles, independientemente del material metálico utilizado. Asimismo, no resultan piezas forzadas por la mente del artista, sino obras que son el resultado de un trabajo industrial meticuloso y armónico fruto de un diálogo entre la creación humana y el entorno natural donde se crea.

A partir del próximo 15 de julio, Foster estará presentando sus nuevas obras en Auckland, en una muestra titulada Nexus, en la galería de arte contemporáneo Sanderson.