En el mundo del grafitti, el nombre de Banksy toma un sentido muy particular. El famoso y desconocido artista inglés fue uno de los iniciadores de esta nueva forma de pintar a finales de los 80. El surgimiento de la temática social como forma de protesta se convirtió en el significador de esta forma de plasmar la vida a través de los sprays. Por ello, ser grafittero y que te comparen con uno de los grandes es considerado todo un honor. Y esto es lo que le ha ocurrido a un artista italiano que también permanece en el anonimato.

Poco se sabe de este artista italiano que convierte las fachadas de los edificios de media Italia en verdaderas galerías abiertas al público. Su trayectoria comienza allá por el año 1999 cuando aparecieron una serie de grafittis en edificios históricos y otras zonas de la ciudad de Bolonia bajo el pseudónimo de Blu. Este misterioso personaje ha recibido muchos premios de reconocimiento por sus obras urbanas y ha desplegado sus sprays por ciudades de todo el mundo. Pocos son los lugares que no conocen sus diseños.

Sus temáticas son muy amplias, donde predominan la crítica social, la historia y también lo cotidiano.  Sus influencias se mueven desde la técnica al fresco, muy característica y con un gran calado artístico en el país desde hace siglos, a los cómics underground mucho más recientes en el tiempo.  Con ello, la mezcla que resulta es única, diferente y con un color que representa en profundidad el sentir de un artista.