Autor: Carmen Gómez (Página 1 de 61)

Alma

Una reflexión desconcertante sobre el alma humana.

El cautivador diálogo de Juliette Clovis

La fugacidad de la vida es uno de las constantes que acompaña al sentido de la vida desde que nacemos. Llegamos a este mundo para algún día morir. Una de las frases que más se utilizaba para recordar este pequeño detalle que pasaba inadvertido para muchos mortales victoriosos era la célebre “memento mori”. Recuerda siempre que eres mortal, que no eres un dios y que no eres invencible ni eterno. Con ello se intentaba que el sentido de la humildad predominase sobre la soberbia, un mensaje que en el Imperio Romano tenía un profundo significado y donde quedaba claro que la vanidad terminaba cuando la parca llegaba para conducir al descanso eterno.

La vanidad no es el eje central del artículo de hoy, pero sí lo es la fugacidad de la vida. Una artista francesa, Juliette Clovis, ha dejado claro que la muerte es una constante que nos atañe a todos, pero ligado a una reflexión mucho más profunda y que tiene que ver con el don de la creatividad y la figura femenina.

La representación de la mujer ha sido uno de los temas más abordados a lo largo de la historia del arte. Para Juliette, el papel que ha desarrollado a lo largo de la historia y en la sociedad contemporánea es el tema recurrente en muchas de sus obras. Desde la figuración de seres híbridos, sacados de la mitología, de la historia o de las leyendas y tradiciones más antiguas, hasta figuras de carne y hueso que viven en el imaginario popular, todas ellas tienen una influencia intensa y predominante en sus cerámicas.

Pero sus imágenes van un paso más allá. Sus cuerpos femeninos aparecen invadidos por elementos de la flora, una profusión floral que remiten a los sonidos, aromas, visiones y sensaciones de los bosques más profundos, la jungla más salvaje, la pradera más liviana. Incluso cualquier elemento de la fauna es susceptible de cobrar vida sobre la feminidad representada.   Todo ello lleva a preguntarse sobre el equilibrio que puede existir entre la naturaleza y la figura femenina, sus más profundas conexiones sobre el poder creador de la vida que ambas protagonistas comparten, pero también sobre el poder de la muerte a la que ninguna escapa.

El diálogo que se establece resulta profundo y cautivador. La creación es el tema primordial que subyace en sus esculturas pero con una visión que aporta un toque contemporáneo a sus obras. A la tradición aprendida en los talleres artesanales de Limoges, donde la porcelana no ha perdido seguidores, se une una temática abordada desde una perspectiva más acorde con los tiempos modernos y sin perder el hilo de la historia que la precede.

Hogar, dulce hogar

La emocionante aventura de una casa de un suburbio que emprende un viaje por el mundo.

Origami para adornar tu mantel

Que la cerámica es una de las técnicas escultóricas más antiguas de la civilización es una realidad total. Que forma parte de nuestra vida gracias a su utilidad, también. Que es uno de los elementos decorativos más baratos y agradecidos que encontramos en todas las casas de lo alto, largo y ancho de este planeta, no admite duda alguna. Que aún puede sorprendernos decorativamente de una manera agradable, también.

[photomosaic ids=”48447,48448,48449″]

Las artistas alemanas Stine Paeper y Angelina Erhorn tuvieron claro que el diseño era una salida profesional con miles de alternativas. Entre ellas, el diseño de elementos de uso cotidiano  ha sido su especialidad, desde el menaje hasta el mobiliario, empleando siempre materiales de calidad en sus creaciones. Uno de esos trabajos ha llamado poderosamente la atención por su sentido práctico y original.

[photomosaic ids=”48450,48451,48452″]

Si el uso de la cerámica es mundialmente conocido, el empleo del diseño como si ésta se tratase de papel para realizar origami ha sido todo un acierto por parte de sus creadoras. El efecto de realidad y la armonía del conjunto son únicos. La belleza que despiertan y la originalidad de adornar la mesa para una ocasión especial de esta forma no pasan desapercibidas. Desde los platos, pasando por los cuencos y los vasos, cada uno de ellos rezuma un sutil sentido de informalidad y cercanía, así como de autenticidad, que solo los paladares más ingeniosos van a atreverse a llevar sobre el mantel.

La escultura también se pixela

Con la llegada de la imagen digital el concepto de color pasó a medirse a través de los llamados píxeles. Un píxel se convertía así en el menor elemento homogéneo de color que combinándose entre sí daba lugar a una imagen. Cambiaba así el concepto artístico del color que se enriquecía con la llegada de los programas informáticos aplicados a la pintura y el diseño. Mucho ha llovido desde entonces y los píxeles forman parte de nuestro día a día, llegando para quedarse.

[photomosaic ids=”48441,48442,48443″]

Un artista taiwanés ha ido un paso más allá y ha incorporado el mundo del píxel al de la escultura. Utilizando materiales como el barro y la madera, Hsu Tung Han crea verdaderas obras píxeladas en tres dimensiones. Las posiciones y posturas de los personajes varían considerablemente al igual que el tamaño de la representación, que puede ir desde el simple busto hasta la totalidad del cuerpo. Pero todas ellas tienen en común el parecer estar componiéndose o descomponiéndose a través del pixelado.

[photomosaic ids=”48444,48445,48446″]

Con ello el autor puede estar haciendo una crítica feroz al uso excesivo de la tecnología en la vida cotidiana, que los países asiáticos desarrollan con tanta facilidad y les hace perder el sentido de la realidad terrenal y humana. También esa crítica va dirigida a la invasión digital de todos los programas informáticos que sirven para mejorar las imágenes en general y llevan a desvirtuar la realidad creando otra que no tiene nada que ver con lo que es tangible y humano.

Los mundos en miniatura de Vera van Wolferen

El mundo de la miniatura es el gran desconocido para una amplia parte del arte. En sí, el término empezó designando a los maravillosos libros ilustrados que surgieron durante la Edad Media en toda Europa y que decoraban las páginas de textos sagrados, en un principio, y profanos, posteriormente, con imágenes de vivos colores y formas delicadas. Los talleres más famosos eran los flamencos que, posteriormente, darían paso a la pintura gótica tan descriptiva, detallada y meticulosa que haría conocida artistas tan importantes como Van der Weyden, Bouts, Memling o Van Eyck.

[photomosaic ids=”48343,48344″]

La miniatura actual poco tiene que ver con estos preciados tesoros del medievo y sirve para designar obras con un tamaño mucho más pequeño del habitual. La artista holandesa Vera van Wolferen es una gran conocedora de las disciplinas escultóricas, en particular de la talla en madera, y del arte de la miniatura de su país natal. Por ello, Vera ha desarrollado su obra bajo la destreza de lo pequeño, creando verdaderas obras de arte que recogen el mundo más ingenuo e infantil.

[photomosaic ids=”48345,48346″]

Estas obras de pequeño tamaño recogen una serie de pequeñas historias y de pequeños mundos que aparecen encapsulados en pequeños frascos de cristal, capturando ese instante e inmortalizándolo para siempre. El trabajo es meticuloso hasta el final pero la artista lo disfruta al máximo dejando al descubierto su particular forma de concebir el arte y la vida.

Asombrosos crustáceos mecánicos

Cuando en el mundo del arte se piensa en estudios previos y bocetos o borradores realizados a pluma muchos vuelven su vasta memoria hacia las obras del genial Durero. Desde niño quedó claro que su pasión por el dibujo le conduciría hacia la pintura, ya que pocos autorretratos de artistas se conservan realizados a la joven edad de trece años. Toda la obra del artista alemán asombra por la capacidad de adaptación, de fusión y creación de antiguas formas y novedades que provenían de los grandes focos artísticos italianos de finales del siglo XV y principios del XVI. Inigualables son sus estudios de animales y plantas realizados en acuarelas y que resultan asombrosos para cualquiera que los admira.

[photomosaic ids=”48347,48348″]

En la actualidad, pocos son los artistas que se interesan por los “estudios” aunque ello es referencia fundamental para entender el funcionamiento biológico de cualquier ser vivo que se quiera representar. El artista francés Steeven Salvat se ha sentido fascinado por el mundo de los crustáceos. Hasta aquí, todo parece normal. La representación de un cangrejo o una langosta no es algo nuevo dentro del mundo de los bodegones. Sin embargo, Salvat va un paso más allá y traslada la anatomía de estos artrópodos al mundo de los artefactos mecánicos.

[photomosaic ids=”48349,48351,48352″]

El aspecto físico de los crustáceos camufla así un interior mecánico de múltiples engranajes, manivelas, muelles y tornillos, que dejan al descubierto la complejidad del movimiento de estos animales acuáticos que resultan desconocidos a la vez que misteriosos para el resto de seres del reino animal.

Página 1 de 61

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén