Autor: Beatriz Muyo (Page 1 of 25)

Palmarés del Festival de Sitges 2015

A las 12 del mediodía se ha hecho público todo el palmarés de la 48 edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya.

Los miembros del jurado acompañados de Ángel Sala, director del festival, hacían públicos los ganadores en una rueda de prensa en la que no ha faltado expectación. A continuación podéis ver el palmarés.

SECCIÓN OFICIAL COMPETICIÓN

MEJOR PELÍCULA: The Invitation (Karyn Kusama)
PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: The Final Girls (Todd Strauss-Schulson)
PREMIO MEJOR DIRECCIÓN: S. Craig Zhaler por Bone Tomahawk
PREMIO MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA: Pili Groyne (Le tout nouveau testament)
PREMIO MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA: Joel Edgerton (The gift)
PREMIO MEJOR GUIÓN: The Final Girls (Todd Strauss-Schulson)
PREMIO MEJOR FOTOGRAFÍA: Demon (Marcin Wrona)
PREMIO MEJOR MÚSICA: Turbo Kid (Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell)
PREMIO MEJORES EFECTOS: I am a hero (Shinsuke Sato)
PREMIO MEJOR CORTO: The will all die in space (Javier Chillon)
GRAN PREMIO DEL PÚBLICO: I am a hero (Shinsuke Sato)
PREMIO JURADO JOVEN: Turbo Kid (Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell)
PREMIO A MEJOR DIRECCIÓN NOVEL: The survivalist (Stephen Fingleton)
PREMIO MEJOR PELÍCULA DE LA CRÍTICA: Bone Tomahawk (S. Craig Zahler)

SECCIÓN ORBITA

MEJOR PELÍCULA: SPL2 A time for consequences (Soi Cheang)
MEJOR DIRECCIÓN: Slow West (John Maclean)
PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: The taking of Tiger Mountain (Tsui Hark)

SECCIÓN PANORAMA FANTASTIC

MEJOR PELÍCULA PANORAMA DOCUMENTA: Lost Soul-The doomed journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreu (David Gregory)
PREMIO DEL PÚBLICO: El eslabón podrido (Valentín Javier Diment)

SECCIÓN NOVES VISIONS

MEJOR PELÍCULA NOVES VISIONS ONE: Anomalisa (Charlie Kaufman)
MENCIÓN ESPECIAL: Men & Chicken (Anders Thomas Jensen)
MEJOR CORTO: Disco Inferno (Alice Waddington) EXAEQUO Formas de jugar (Gemma Blasco)
MEJOR PELÍCULA NOVES VISIONS PLUS: Anabel (Antonio Trashorras)
MENCIÓN ESPECIAL: Lovemilla (Teemy Nikki)

FOCUS ASIA

MEJOR PELÍCULA: Veteran (Ryoo Seung-wan)

ANIMA’T

MEJOR PELÍCULA: Miss Hokusai (Keiichi Hara)
MEJOR CORTO: Voltaire (Jan Snoekx)
MENCIÓN ESPECIAL CORTO: The Orchestra (Mikey Hill)

MIDNIGHT XTREME

MEJOR PELÍCULA: Bound to vengeance (José Manuel Cravioto)

MÉLIÈS D’ARGENT, BLOOD WINDOW, BRIGADOON, PHONETASTIC Y 365FILM

MEJOR PELÍCULA EUROPEA: Le tout nouveau testament (Jaco Van Dormael)
MEJOR CORTO EUROPEO: Graffiti (Lluis Quílez)
MEJOR PELÍCULA BLOOD WINDOW: Los parecidos (Isaac Ezban)
MEJOR CORTO BBRIGADOON: Caradecaballo (Marc Martínez Jordan)
MEJOR CORTO PHONETASTIC: Blackout (Sylvain Certain)
PREMIO SITGES 365 FILM: Caradecaballo (Marc Martínez Jordan) EXAEQUO Zero (David Victori)

Sitges Día 8: hay clases y clases…

tangerineA pesar de que esta edición del Festival de Sitges va llegando a su fin, aún siguen apareciendo joyas de esas que recordaremos en años venideros. Da gusto madrugar para ir a ver cine, y mucho más gusto si además es buen cine. Tangerine, una película pequeñísima sólo con 3 personajes protagonistas (dos transexuales y un taxista) que bebe de películas como Spring Breakers para acabar convirtiéndose en un divertido y a la vez duro relato acerca de un paisaje desolado, el de la vida de los protagonistas. Los dos transexuales, se ganan la vida con la prostitución mientras que el taxista recorre las calles llevando a todo tipo de gente de aquí para allá, soportando situaciones incómodas la mayor parte de su jornada laboral. La película está rodada con un teléfono móvil, en una decisión tomada no sabemos si por falta de presupuesto o por aportarle una personalidad totalmente única a la película. Y tenemos que decir que sea como sea, lo consigue. Una ciudad como Los Ángeles, ciudad totalmente impostada y falsa, marcada por las apariencias y no por las realidades, donde la gente tiene antes un cochazo que un techo bajo el que vivir, es el cuadro perfecto para situar la historia que aquí se nos quiere contar. Tangerine es una película de asalto, una película callejera, pero con una vida que les falta a muchas otras películas con millones de presupuesto. La cinta demuestra que con muy poco se puede hacer buen cine si se tiene clara la historia. La tragicomedia es el arma empleada por Sean Baker para transmitirnos a la  perfección una historia de soledad extrema, igual que la soledad de Los Ángeles: la soledad en la que viven las personas que pasan su vida en las calles. Bravísimo por Kitana Kiki Rodriguez y Mya Taylor. Dos diamantes en bruto a los que debería ser obligatorio escuchar mantener una conversación al menos una vez en la vida.

De la clase más baja a la más alta, LIFE-Robert-PattinsonLife, la cinta que relata parte de la vida de James Dean y la relación surgida entre él y el fotógrafo de la revista Life, Dennis Stock, responsable de haberle hecho algunas de sus fotos más icónicas. El director Andre Corbijn nos muestra un pasado temporal cinematográfico que se nos antoja como algo demasiado lejano y un James Dean que, creemos, no merecía una interpretación tan apática pese a la introspección y la timidez que definía al actor y su pseudo-tendencia a la depresión. En el film de Corbijn todo parece estar en constante quietud, helado, como la nieve que baña el paisaje y Jimmy Dean parece estar demasiado absorto en sus pensamientos, al menos demasiado como para que lleguemos a empatizar con él. La cinta tampoco da para avanzar muy frenéticamente, pues relata un episodio concretísimo de la vida del actor y, como todo lo que puede aportar una simple foto, nos quedamos a medio camino de intentar conocerle un poco mejor.

También hoy ha sido el día de Angelica, filmangelica de Mitchell Lichtenstein que ya aterrizó en Sitges hace ocho años con Teeth y ahora vuelve a hacerlo con una película protagonizada por Jena Malone en el papel de esposa y madre en la época victoriana. No es que la película no explote un tema interesante, que lo hace, es que su ‘topic’ deja de tener interés en el momento en el que el giro por querer aportar un tono original a la película, se come absolutamente toda coherencia que pudiera haber en el guión. Así, un film que pretendía  transmitir la opresión sexual de la mujer se nos convierte en algo tedioso, repetitivo, soporífero y definitivamente poco atractivo para un espectador que vaya buscando terror, suspense o una visión de la opresiva época victoriana. Para los que busquen risas igual sí.

Risas. Precisamente, HR_0393_tiff.tify a pesar del tema que trata, de eso está llena High-Rise, la nueva película de un Ben Wheatley totalmente desatado. Bajo las inestimables máximas de la novela de James Graham Ballard, Wheatley dirige la vida de todo un enorme rascacielos, repleto de personajes tan pintorescos como representativos. Tom Hiddleston interpreta al Doctor Robert Laing, el nuevo inquilino del rascacielos que plantea Wheatley, donde las clases sociales existen verticalmente y se manifiestan en la distancia que separa cada piso del suelo. En el rascacielos se suceden las fiestas y los derroches, el lujo ochentero cañí inunda los altos pisos; mientras que en los primeros pisos aún no llega la electricidad.

Podríamos decir que el rascacielos de Ben Wheatley se divide en dos partes: una primera parte donde se reconoce un registro más pausado y una segunda donde el caos y la revolución imperan sobre la tranquilidad y el conformismo de la sociedad de clases que se nos presenta en la película. Y es que High-Rise no solo nos introduce en un mundo de sociedad corrupta, ambiciosa e interesada, sino que además nos lanza un mensaje directo en forma de caos infinito: – “pensad si algo de lo que ocurre en la cinta os suena del mundo en el que vivís”- No de la misma forma que ocurre en la película, pero la respuesta es ciertamente un SÍ rotundo. High-Rise  es una película importantísima que bien merecería un caso de estudio, si bien por lo pronto se postula como película de culto de cara a los años venideros. Y nosotros, mientras tanto, seguimos esperando a que nos llegue la electricidad.

Sitges Día 7: de Slashers made in 80’s

schneiderEl séptimo día de Sitges ha sido el día por excelencia de las películas dispares. Comenzábamos el día Schneider vs. Bax, la nueva película del director de Borgman (Alex Van Warmendam) el relato gira entre un asesino a sueldo y un escritor que intentará sobrevivir a las inesperadas circunstancias en las que ambos se ven inmiscuidos. Scheneider vs. Bax mantiene muy dignamente una trama de enredo negrísima que aunque peca de tener un final no todo lo sorprendente que podría, está muy bien llevado.

También hemos tenido oportunidad de ver la francesa La dame dans l’auto aves desladame lunettes et un fusil, película que pese a tener una buena base, termina desmoronando su propio argumento por un exceso de explicaciones que, si me lo permiten, son hasta ofensivas para el espectador. No hacía falta aquel croquis con puntitos. Tampoco aquella voz en off. Lo mejor de la película: Freya Mavor, que además de ser pelirroja -esos seres mitológicos que habitan nuestro planeta- lleva unas gafas muy chulas.

Pero hoy toca hablar más en profundidad de la que para nosotros ha sido la revelación, la joya del festival, al menos hasta lo que llevamos de él. Muchas de las películas exhibidas en Sitges venían precedidas de grandes festivales como Cannes, Toronto o San Sebastián en España y el ‘hype’ por verlas era bastante considerable; algunas decepcionaron, otras superaron las expectativas. Pero dicen que cuando esperas poco y recibes mucho, el efecto es doble. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido con The Final Girls, una película de la que se esperaba cero y que sin embargo ha proporcionado dos horas muy meta plagadas de guiños ochenteros, de carcajadas, de excesos, de oda al ‘slasher’ y de críticas directas al puritanismo de los años 80.

thefinalgirls

Max es una joven que acaba de perder a su madre, actriz años atrás reconocida. Max es invitada a la proyección de una película ‘slasher’ protagonizada por su madre, y al intentar escapar de un incendio en la sala de cine, ella y sus amigos acabarán metidos dentro de la pantalla de cine, literalmente dentro de la película. Con este punto de salida, The final girls viene camino de convertirse (yo ciertamente lo pienso) en la The cabin in the Woods de esta edición de Sitges, con ciertos matices, claro.

La cinta, dirigida con maestría por Todd Strauss-Schulson y protagonizada por Taissa Farmiga (American Horror Story) es una perfecta conjunción de elementos del ‘slasher’ aunque quizá con algunos toques demasiado naif y de factura sexual bastante relajada: es posible que el espectador más fan del género eche de menos ciertos elementos erótico-festivos tan característicos del ‘slasher’, pero lo cierto es que en contraposición nos encontramos con una maravillosa crítica al supuesto puritanismo bajo las tiendas de campaña made in 80’s. Así que en fin, aceptamos barco felizmente.

En The final girls,  laThe_Final_Girls inteligencia radica en la autoparodia por un lado y, por otro, en la aplicación y uso del concepto de metacine. Metacine no solo en el hecho de los protagonistas entrando literalmente en la película de los 80, sino que va mucho más allá traspasando los códigos del género y creando un lenguaje cómplice entre film y público, un público que a estas alturas de película ya se verá venir los tiros y los estará esperando con los brazos abiertos. Parodia, porque si bien los personajes de los años 80 tienen estereotipos pertenecientes a la época, también los contemporáneos obedecen a unos cánones preestablecidos del cine de género actual, y la mezcla de todos ellos es un bombazo absoluto. El chorreo de gags y elementos recuperados y colocados en la cinta no lo desvelaremos aquí porque bien merecen ser descubiertos por quien vea la película. Sólo os aseguramos una cosa: la carcajada.

Sitges Día 6: Macbeth, Green Room, Cop Car

El día de ayer era difícilmente superable: Youth, Cemetery os Splendour, The Assassin y Endorphine nos dejaron maravillados.  Hoy ha sido un día duro con mucho que ver pero además ha sido el Día Oficial de Michael Fassbender en el Festival de Sitges; sí, me lo acabo de inventar, pero es que el actor tiene dos películas en cartel y hoy se han proyectado las dos. Nos hemos quedado de momento a las puertas de Slow West, pero de la que sí os podemos hablar es de Macbeth, la adaptación del texto teatral de Shakespeare que lleva el mismo nombre.

macbethJustin Kurzel dirige a unos sobresalientes Michael Fassbender y Marion Cotillard en esta adaptación de una de las obras más conocidas de literato inglés. Bajo un profundo análisis para adaptar los diálogos de la película y un perfecto control del color, Kurzel ha conseguido parir una adaptación ambiciosa, potente y muy bien estructurada. Destaca la manera tan lógica en la que se incluyen los pasajes fantásticos del libro en la película (como las apariciones de las proféticas brujas): todos ellos ocurren como otro pasaje cualquiera, con el único indicativo formal que es esa neblina blanca que inunda los espacios. Justin Kurzel ha conseguido una potentísima puesta en escena, plenamente teatral, en la que mucho tienen que hacer los paisajes escoceses, y muchísimo tiene que ver la abrumadora labor de fotografía (a cargo de Adam Arkapaw) que consigue hacer el resto para que Macbeth sea una adaptación plenamente digna y bellísima visualmente. Respecto a los actores vamos a resumir su labor en una frase: no se salen de la pantalla porque no pueden. Magnánimos. ¿Caerá alguna nominación y/o premio? Bien lo merecerían.

Y hablando de nominaciones, es posible que algún premio le caiga durante el festival a Greengreenroom Room. La cinta ha sido toda una sorpresa en una mañana teñida de rojo. Un grupo de música formado por cuatro jóvenes, acaba medio por recomendación medio por error, tocando en un local de skinheads donde se ven involucrados en un asesinato en el camerino. Es entonces cuando se desencadena una guerra dentro-fuera del “Green room” (el camerino) de la que tendrán que intentar salir…vivos, claro.  Que nadie se asuste si os decimos que la película es violencia neonazi en todo su esplendor. No mentimos. Jeremy Saunier no se anda con chiquitas, es cierto que en Green Room se toman decisiones totalmente inesperadas y arriesgadas que pueden sacar los colores (o las tripas) al espectador. Pero Saunier ha armado una película donde la inteligencia prima antes que la fuerza y donde la oscuridad de los pasillos del bar se entremezcla con la espuma de los extintores creando una atmósfera aún más agónica si cabe fuera del camerino que dentro del él. Violencia seca, directa, terror nazi y muchos excesos. Nosotros compramos totalmente el pánico en el camerino.

februaryTras estos dos buenos notables tocaba el turno del visionado de February, y la verdad es que nos ha dejado bastante fríos. La película protagonizada por la mismísima Sally Draper (Kiernan Shipka), es un thriller psicológico con alguna que otra referencia remarcable (su director es Osgood Perkins, os podéis imaginar) pero que al final no aporta mucha novedad al género y tampoco al festival, más allá de pasar un rato entretenidos.

La que sí aporta y de la que hemos salido encantadísimos es Cop Car. Su director, Joncopcar Watts, se la juega posicionando a dos niños pequeños en el lugar de los policías y a Kevin Bacon haciendo de niño travieso y escurridizo. El resultado, pese a sus “peros”, es una película bastante entretenida, que comienza como una buddy movie para irse transformando en un thriller bastante agónico con crítica incluida al uso de armas por parte de los menores. Todas las escenas en las que los niños disparan, sujetan o simplemente tocan un arma pondrán nervioso incluso al espectador más pausado. Posiblemente todo el significado y el interés de la película esté exclusivamente aquí: en los niños y en las armas. Pero lo cierto es que los minutos pasaron volando, y la cinta acaba resultando divertida e interesante a partes iguales. Lo que no consigan los niños…

Terminando el día vimos dos películas tan dispares en temática como en puntuación. Un sobresaliente y un *no sabemos cómo puntuarla*

thesurvivalistLa primera es The Survivalist, una obra acerca de un futuro apocalíptico en el que la supervivencia del hombre (más concretamente de la del protagonista) se basa en defender su granja y sus cultivos a toda costa. Hasta él llegan dos mujeres, madre e hija, desvalidas, pretenden ofrecerle ayuda en la granja a cambio de cobijo y alimento. La premisa de The Survivalist la hemos visto ya mil veces, sin embargo la opresiva y violenta manera que tiene Stephen Fingleton de contar su historia es genuina y durísima. Sobre todo, ya lo dijo el director, porque como en su país Irlanda, en España también hemos vivido situaciones de guerra y posguerra. Y esta película no deja de ser un reflejo de aquella violencia extrema en situaciones límite, y también una crítica a la contemporaneidad y a cómo hacemos uso de los recursos que hoy tenemos…pero que quizás mañana ya no. Imprescindible.

Precisamente imprescindible no es Ludo. ludoNikon Q dirige un cuento terrorífico a lo Jumanji (con tablerito de por medio) que comienza bastante bien y acaba perdiendo totalmente la cabeza. Una cosa es segura: que el espectador pasará miedo en la primera mitad y probablemente se reirá en la segunda. Esto es algo que como mínimo nos choca, y más cuando se ha vendido la película como “el relato indio más terrorífico de todos los tiempos”. Y bueno, terrorífico es. Vaya que si lo es…

Sitges Día 5: Juventud divino tesoro

youthHemos abierto el quinto día de festival con la mejor película con la que podíamos hacerlo.
Es imposible pasar de puntillas ante lo que es Youth, ante lo que significa, ante lo que plantea, y también ante la forma en que lo plantea. Como es habitual, Sorrentino presenta una imagen potentísima, unos encuadres perfectamente milimetrados, una fotografía exquisita, todo ello conforman los elementos de un todo prácticamente perfecto, idílico al menos en la apariencia: ese balneario en los Alpes Suizos donde se dan cita los protagonistas de su película. Youth se mueve entre el efectismo de la imagen preciosista y la imperfección de los unos personajes protagonistas apáticos, perdidos. Y así, entre diálogos verdaderos y situaciones entre lo cómico y anodino, el combo ganador del director nos la vuelve a jugar y esta vez va directo al alma.

Paolo Sorrentino es un gran explorador del paso del tiempo. Ya lo vimos en La Grande Bellezza, y lo hemos vuelto a vivir en una versión más cruda en Youth. El director sigue explorando su visión de la decadencia y de la pérdida (desde la pérdida de la juventud, hasta la de un ser querido o hasta la pérdida de la propia memoria). Decadencia y pérdida, dos conceptos ligados a esa juventud que da título a su nueva película. Michael Caine da vida a un compositor de orquesta ya retirado que pasa sus días en un balneario de lujo en la montaña. El lugar es todo lo idílico que podría ser, tanto por su situación como por sus cuidados, así que allí, además de acudir personas ya retiradas, acuden todo tipo de personajes de las altas esferas –esos por los que parece que el tiempo jamás pasa- en busca de simple descanso o de inspiración, como es el caso del personaje interpretado por Harvey Keitel, un director de cine algo cascado, con porrones de películas exitosas a sus espaldas y, sin embargo, con un grupo de jóvenes guionistas bajo el brazo para ayudarle escribir su nuevo exitazo cinematográfico. Ambos hombres comparten sus días en el balneario, además de sus alegrías (porque las tristezas no se cuentan entre amigos), resulta que también son consuegros y además de todo eso, comparten cierta apatía hacia la vida, o al menos hacia lo que les quede de ella. Ambos personajes se encuentran en ese último tramo de sus vidas, el final, el tramo en el que ven pasar los días y sus vidas se resumen con poco, si es que acaso son capaces de recordar algo de ellas.

El director napolitano ha decidido pasar de los doblesyouth1 sentidos y esta vez ha ido directo. Posiblemente el escenario escogido para ello sea excesivamente pomposo, razón de ser para que el directo exponga el sentido que para él tiene la juventud: belleza, vida. Desde aquellos Alpes suizos hasta el pasado más lejano de Fred Ballinger (M.Caine), Sorrentino repite su discurso acerca de los arrepentimientos y de las decisiones tomadas en el pasado. En Youth se habla de la juventud como una distancia corta, tan corta como que sólo se es capaz de asimilarla cuando ya no la tienes encima y tan corta como que en realidad depende no del paso del tiempo, sino del estado de ánimo, a lo que cada uno se lleve consigo de cada momento vivido. Pese al pesimismo que inunda el relato, Sorrentino deja una puerta abierta, en esa última secuencia en la que hemos de asumir que sí se puede superar el pasado, sí se puede mejorar y sí se puede ser feliz, siendo poseedores de la preciada juventud, o no.

nicolekidmanstrangerlandY tras la sorpresa de Youth nos topamos con una película australiana con estrellazas en el cartel y poco más. Con Strangerland, Kim Farrant nos presenta un drama que también alude a la pérdida como mal desencadenante del desequilibrio familiar. Nicole Kidman y Joseph Fiennes encabeza un reparto con unas interpretaciones bastante solventes y que son casi lo único que sostiene a una película que si bien tiene cosas muy positivas, termina por deambular entre lo increíble y lo vergonzoso en algunas secuencias. La película tiene un buen potencial pero que se ha desaprovechado. Strangerland acaba siendo un telefilm de manual  que da para el aprobado, y poco más. Pero lo que más pena nos da de todo: su fotografía, totalmente desaprovechada, con todo lo que tiene para dar la aridez australiana.

Pero Sitges te da lo mismo que te quita, y ENDORPHINEtras la pseudo-decepción de Strangerland tuvimos que toparnos con Endorphine, que nos despertó del todo el cerebro. El interesantísimo relato de André Turpin sobre el tiempo y su linealidad es sin duda una de las sorpresas del festival. Ya nos avisaba el director durante la presentación de la película de que era mejor tomársela como una experiencia, como un sueño, dejar que te inundase y disfrutarla. Lo cierto es que la onírica propuesta nos ha tenido 90 minutos descolocados y es siempre es bien.

the_assassinContinuando con la buena letra del día, aterrizamos en la sala para ver lo nuevo de Hou Hsiao Hsien: The Assassin. Algunos entraron en la sala pensando que iban a ver mamporrazos a diestro y siniestro, y se dieron de bruces contra la realidad con el primer plano de la película: dos burros durante un minuto más o menos. The Assassin no es una película fácil, no es por supuesto para un público mayoritario, pero bien es cierto que relata virtuosamente la historia de su asesina protagonista, Yinning, a la que le encargan secretamente acabar con una vida. Pero Yinning, además de asesina tiene unos códigos morales a los que tendrá que responder. Hou Hsiao Hsien ha hecho de su película algo absolutamente impactante, espectacular y totalmente abrumador. El uso que el director hace del color y el aprovechamiento de los espacios naturales es con diferencia lo mejor que vamos a ver en todo el festival, a nivel de fotografía estamos seguros.

Otra película que no es para todos los públicoscemeteryofsplendour y que fue nuestro último visionado del día: Cemetery of Splendour, de Apichatpong, que en dos horas de metraje mezcla sueños, con realidad con crítica política y se queda tan ancho. La película a pesar de todos sus silencios –que son muchos- aporta risas (de verdad) y si esto o la vida que desprenden todos sus personajes no basta para apreciarla, definitivamente debemos recomendar que se haga un esfuerzo por atender a otras pequeñas grandes cosas, pues la película tiene un plano final tan demoledor que desmontaría a la propia grúa que en él aparece.

Sitges día 4: sexo (y amor) en 3 dimensiones

Cuarto día del festival y las ojeras empiezan a tener que taparse con cemento armado. Hoy ha habido un poco de todo, trastorno por amor en Goddess of Love, animación japo en Miss Hokusai, y sexo en 3 dimensiones en Love 3D, a la que hoy vamos a dedicarle la totalidad de la crónica porque bien lo merece.

Si alguien iba un poco dormido a la primera proyección del cuarto día de Auditori, seguro que con la segunda se ha terminado de despertar. Hoy era el día de LOVE 3D, la nueva película del polémico Gaspar Noé (Irreversible, Enter the void). Tres personajes, música, mucho sexo y un tratamiento del color y de la imagen excepcional para mostrar las fases por las que pasa la relación de una pareja, desde el momento de su primer encuentro hasta el final de su idilio, roto ya mucho tiempo atrás.

Anomalisa, de la que os hablamos días antes, habla directamente de cómo los humanos entablamos las relaciones y nos enamoramos locamente aunque solo sea cuestión de una noche. Por su parte Love 3D podría ser la otra cara de la moneda. La de una relación larga y aparentemente estable y duradera, aunque también con fecha de caducidad. En Love 3D, Gaspar Noé expone su visión sobre relaciones que se acaban y que nos empeñamos en recuperar, reavivar (llámenlo como quieran) una y otra vez.

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El amor es ciego. Tan ciego que no ve que a veces final del túnel no hay luz, sino un montón de carteles de NO PASAR pegados a un muro de hormigón. Somos culpables de llegar hasta el muro y chocarnos contra él las veces que haga falta, a pesar de las advertencias de salida de emergencia. Pero somos instintivos y como tal obedecemos a nuestras necesidades más que a nuestros principios. Y de eso habla Love 3D, de estar totalmente enganchado a tu droga (tu persona), de intentar recuperar, de intentar sobrevivir cuando te estás ahogando en el océano y no solo el agua inunda tus pulmones, sinolove4 que tienes las articulaciones congeladas y ni siquiera te puedes mover para salir a la superficie. Habla del amor, del sexo, del amor con sexo, y del sexo sin amor y habla de una búsqueda, la de la felicidad de una pareja, que por todos los medios posibles intenta que la media chispa que les queda, esa famosa chispa, no se termine de apagar. En sus idas y venidas por intentar que su amor sobreviva a todo y que su protección mutua jamás termine, descubrirán los tríos, las orgías, el sexo con drogas o la sensación de follar en lugares públicos. Y a pesar de todo lo anterior, si dejamos de lado los dejes de egolatría del director en algunos detalles del guión y un 3D que sigue sobrando totalmente, Love es un relato tremendamente bello y también tremendamente triste. Muy, muy triste. Un relato que ahoga al más optimista; porque seamos francos: aquel que no haya vivido en su vida el trago de abandonar una relación rota tiene la suerte de un Dios del Olimpo. Y por mucho que uno quiera hacer, cuando algo no tiene vida, hay que acabarlo. *Ya que hablamos del 3D y de follar: mención especial para la corrida en 3 dimensiones. Gracias, tío Gaspar…

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Gaspar Noé defiende que ha hecho una película sobre el amor, y nosotros no tenemos ninguna duda de ello. Por supuesto Gaspar Noé no manifiesta que la totalidad de las relaciones tengan que ser a semejanza de la que a él le interesa en su película, pero él ha venido a hablarnos de una en concreto, en profundidad y con todo lo que ello conlleva, teniendo en cuenta una máxima universal que no es otra que el amor de pareja y el sexo son, o deberían ser, en un principio, indivisibles. El sexo forma parte de la intimidad de la pareja, entonces ¿cómo no mostrarlo? Que se defina a la película como una película porno es algo totalmente secundario, morboso, innecesario. Está claro que la provocación innegablemente existe, pero que la película sea como es, es algo sumamente necesario. Y como ejemplos básicos comparativos, estos tres: porque el amor sin sexo es como una mesa sin patas. Como un director de cine sin cámara. Como tener un cigarro pero no un mechero. El amor sin sexo, jode. Por eso precisamente de joder, entre otras cosas, habla Love 3D.

Sitges 3: entre Anomalisas, Star Wars y mucha sangre

anomalisaDespertamos el tercer día en Sitges con un golpe directo al alma. Charlie Kaufman lo ha vuelto a hacer. Siete años después de su último título (Synecdoche New York), el guionista de películas como Adaptation se ha lanzado al mundo de la animación –para adultos, eso sí- con un relato acerca de las relaciones humanas y la manera que tenemos de entablarlas. Un relato que va directo al corazón, una película verdadera, necesaria  y sin duda alguna de obligatorio visionado. El título en cuestión es Anomalisa y relata el viaje de negocios de Michael Stone a la ciudad de Cincinnati. Su estancia en el hotel en el que se aloja se ve iluminada por una mujer, Lisa, una mujer diferente a todas las demás personas y que hace a Michael perder la cabeza. No en vano, Charlie Kaufman nos presenta a todos los secundarios de la película como un igual (voces iguales, personas físicamente muy parecidas), hasta que entra en escena Lisa, destacando entre todos lo demás. Michael y Lisa mantendrán una relación de una noche en este hotel que curiosamente se llama Frégoli (síndrome por el cual los enfermos creen que todas las personas que les rodean tienen exactamente la misma identidad). Anomalisa es, además de un stop motion técnicamente espectacular, una historia de esas que te retuercen, de esas que duelen por todas las verdades que dicen, ni más ni menos. Y es que no mentimos si os decimos que saldréis de Anomalisa anímicamente destrozados, pues es una de las cintas más pesimistas de los últimos años. Un canto al amor fou, al amor que te hace perder la cabeza, al amor intenso y pasajero, al amor con final anunciado, a lo momentáneo y también a todas las consecuencias que puede acarrear un único momento – EL momento- por mínimo que sea. Porque ya se sabe, lo importante no es la cantidad sino la calidad. Y cuando la calidad es buena, la fecha de caducidad duele.

Y parece mentira, pero Sitges es así: de repente te están apedreando el alma en el Baskinsentido más espiritual del mundo, como tan pronto estás viendo a alguien ser apedreado de verdad. Y así mismo pasó: de Anomalisa nos fuimos a Baskin. Error mayúsculo. El director turco Can Evrenol dirige este film gore que comienza con un suspense maravillosamente bien llevado para convertirse en su segunda mitad en un “sangre por la sangre” sin sentido alguno. Su extrañísimo montaje sin ninguna coherencia y una banda sonora absolutamente atronadora terminan de hacer el trabajo para que uno salga de la sala no sabemos si más espantado o confundido por lo que acaba de ver.

the_hallowTampoco lo pasamos nada bien con The Hallow: demasiados bichos para tan poco guión. Una tensión construida a partir de bombillas encendidas 24 horas y palos de hierro no podía sostenerse demasiado tiempo. Subtramas desligadas de la historia principal y sin sentido (y además sin resolver, claro) bebés del vecino que aparecen y desaparecen con un chasquido de dedos y al son del guión que más calienta y, en definitiva, bastante poca coherencia en general durante todo el metraje. Una petición: por favor, que alguien prohíba YA las escenas donde mediante el flash de una cámara de fotos vemos cómo se acerca el enemigo.

Suerte que siempre hay en Sitges alguna que otra pieza de esas que te hacen salir de lai-am-your-father vorágine de ficción en la que vivimos durante el festival. Y ayer era la ocasión de ver el I am your father, película sobre David Prowse, el actor que dio vida a Darth Vader en las películas de Star Wars. Un documental muy, muy interesante al que posiblemente le sobre presencia del director en pantalla y algo de esa música a veces manipuladora, pero que ningún fan de la saga galáctica se puede perder. Nunca habíamos tenido tan cerca a David Prowse, sobre todo porque LucasFilms no nos dejó… Y es que Darth Vader fue, es y será el máximo villano, pero también la máxima víctima, de la saga de Star Wars.

the-boyY tras litros de sangre, frikis de Star Wars y un duro golpe emocional, llegamos a la proyección de The Boy. Basada en un capítulo de una novela, la película retrata las idas y venidas de un pequeño en su niñez, viviendo solo con su padre en un motel de carretera que para más desgracias, va fatal de clientela. The Boy es una película basada en un relato corto de Clay McLeopold Champan (The Henley Road Motel), que  nos  muestra pausadamente el proceso de lo que ocurre en la mente del pequeño Ted para acabar convirtiéndose un asesino en potencia. La película retrata de una manera contundente los condicionantes que influyen en el pequeño y que van activando clics en su cerebro. The Boy nos deja varias escenas totalmente espeluznantes, algunas de ellas serán de las más contundentes que veremos en el festival: solo diremos que esa rabia contenida del pequeño va desde el maltrato animal hasta cosas mucho peores. La película es solo una parte de la trilogía que será y que mostrará las partes más importantes en la forja de la mente de un asesino en serie: los 9, los 14 y los 18 años. ¿Acaso alguien no pensó durante la proyección de The Boy, que estábamos asistiendo a la precuela del aquel enfermo del motel que creo Hitchcock?

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